Buenos Aires, 19 oct (EFE).- Una presidenta, un expresidente y dos gobernadores forman parte de la lista de siete aspirantes a la Presidencia argentina en las elecciones del próximo domingo que, según todos los pronósticos, ganará la actual inquilina de la Casa Rosada, Cristina Fernández.

La postulante del peronista Frente para la Victoria, quien aspira a gobernar por otros cuatro años, obtuvo el primer puesto en las primarias del pasado 14 de agosto, con el 50,24 % de los votos y 38 puntos sobre el pelotón de los opositores, una ventaja que podría ampliarse este domingo.

Esta abogada de 58 años desarrolló una extensa carrera política como legisladora antes de suceder en el Gobierno a su esposo, Néstor Kirchner (2003-2007), fallecido hace un año.

De fuerte personalidad, Fernández ha consolidado en estos cuatro años el modelo político y económico iniciado por Kirchner, no sin algunas medidas muy polémicas y serios conflictos, como el enfrentamiento en 2008 con el sector agrario, que le supuso al oficialismo una dura derrota en las elecciones legislativas de 2009 de la que parece haberse recuperado por completo.

Quien tiene mayores oportunidades de colocarse como líder de la oposición es el gobernador de la central provincia de Santa Fe, el socialista Hermes Binner, candidato del Frente Amplio Progresista, una coalición de partidos de centroizquierda.

Médico de profesión, Binner es, a sus 68 años, el principal referente del Partido Socialista de Argentina, en el que milita desde su juventud, y su principal fortaleza es su imagen de político moderado y honesto.

Le sigue en intención de voto el postulante de la Alianza Unión para el Desarrollo Social, el diputado radical Ricardo Alfonsín, un abogado de 59 años que en campaña ha explotado el singular parecido -en la voz, los gestos, el rostro y el discurso- con su padre, el fallecido presidente Raúl Alfonsín (1983-1989).

En el peronismo disidente, Eduardo Duhalde intenta volver a la Casa Rosada después de que el 1 de enero de 2002, en medio de una severa crisis política y económica y por decisión del Parlamento, asumió la presidencia provisional hasta traspasar en 2003 el mando a Kirchner, a quien primero apadrinó y luego denostó.

Abogado, de 69 años, Duhalde fue diputado (1987-1989), senador (2001-2002), gobernador de la provincia de Buenos Aires (1991-1999) y vicepresidente (1989-1991) de Carlos Menem, a quien buscó suceder sin éxito en 1999.

El otro postulante del peronismo disidente es el gobernador de la pequeña provincia de San Luis, Alberto Rodríguez Saá, un abogado de 61 años, que pinta, esculpe y hasta diseña sus casas y su ropa y ha basado su campaña en promesas de conseguir internet gratuito para todos y pintar “de colores” al país.

El más pintoresco de los candidatos es hermano de Adolfo Rodríguez Saá, presidente provisional de Argentina durante siete días en diciembre de 2001, en plena crisis, y que gobernaba San Luis desde 1983.

Otro candidato singular es Jorge Altamira, candidato del Frente de Izquierda y los Trabajadores, que se postula a la presidencia por quinta vez.

Altamira es en realidad el seudónimo que adoptó en su juventud este trotskista de 69 años llamado José Saúl Wermus, que basó su campaña en las primarias en pedir un “milagro” para lograr el medio millón de votos necesarios para competir en los comicios presidenciales.

La otra rareza de esta elección es la diputada y candidata de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, que tras el resbalón sufrido en las primarias pide a los electores que no voten por ella pero sí a sus candidatos a legisladores.

“La derrota es toda mía”, dijo Carrió, una abogada de 54 años, tras haber obtenido en las primarias apenas el 3,22 % de votos luego de haber resultado segunda en las presidenciales de 2007 y quinta en las de 2003.

La otra gran disputa electoral se dará en la provincia de Buenos Aires, la más rica y poblada de Argentina, con un peso cercano al 40% en el padrón nacional.

Allí peleará por la reelección el gobernador Daniel Scioli, un aliado de Fernández que, tras dejar la motonáutica, se inició en la política en las filas del menemismo, para luego migrar a otros sectores del peronismo y finalmente convertirse en el vicepresidente de Kirchner.

Su principal adversario es el empresario de origen colombiano Francisco de Narváez, un diputado del peronismo disidente.

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