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Madrid, 19 oct (EFE).- El Congreso Mentes Brillantes, que reúne en Madrid a algunos de los pensadores más notorios del mundo, fue hoy el ring improvisado entre quienes responsabilizan a la acción humana del cambio climático global y quienes señalan que el culpable es el Sol y que el CO2 no sólo no contamina sino que es benéfico.

Los encargados de entrar en liza sobre tan espinoso asunto, en torno al cual se juegan su futuro el planeta Tierra y todos sus habitantes fueron, por una parte, el Nobel mexicano Mario Molina y el economista estadounidense Jeremy Rifkin, y, por otra, el meteorólogo británico Piers Corbyn, todos ellos participantes en este II Congreso de Mentes Brillantes “Ser Creativo”.

“Es el momento de hacer lo correcto para que nuestra especie sobreviva” y para ello se requiere “una visión económica nueva” basada en la explotación “compartida” de las energías renovables, afirmó Rifkin, para quien la “tercera revolución industrial” en marcha ha comenzado con la era de internet.

Rifkin, también sociólogo y un gran orador, como demostró hoy, es una de las “mentes brillantes” que debaten en el Palacio de Deportes de Madrid hasta el próximo viernes sobre los desafíos que afronta nuestra sociedad en el umbral del siglo XXI, y sobre los que hablan estos días científicos, filósofos y otros creadores de opinión.

Este escritor, asesor de la Administración Demócrata cuando Bill Clinton era presidente, así como de la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, Nicolas Sarkozy, investiga los cambios científicos y tecnológicos en la economía y hoy participó en el panel “El futuro del planeta” del congreso.

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En su ponencia de poco más de 21 minutos (tiempo concedido a los 21 participantes, en la creencia de que es el máximo que la mente humana puede mantener una atención plena), Rifkin reclamó “un nuevo plan para quitarnos el CO2 de encima” con celeridad, pues, señaló, la actual civilización está en su “juego final” al ser inminente el colapso del uso de combustibles fósiles como su principal motor.

Subrayó que hay esperanza, que todo está a punto para esa tercera revolución industrial con “un nuevo régimen energético” basado en el Sol, el viento, la energía geotérmica, “que están distribuidos por todo el planeta” al contrario, dijo, que el petróleo o el uranio, principales fuentes de poder en estos momentos.

Apostó por el uso inteligente de los edificios, convirtiéndolos en “plantas verdes de energía”, lo que permitiría emplear a millones de personas en los próximos cuarenta años.

Para todos estos cambios también se requiere, dijo, un cambio de mentalidad, que está llegando vía internet y que se ve reflejada en movimientos como el de los “indignados”, originado en España y ya extendido a buena parte del planeta.

“Ha llegado el momento de que la generación de Internet se responsabilice de la tercera revolución industrial. Si queremos que el 99 por ciento de la población tenga una distribución energética justa, la clave es compartir”, aseguró.

En la misma línea, se manifestó Mario Molina, premio Nobel de Química y asesor del presidente estadounidense, Barack Obama.

Este científico, precursor en el descubrimiento del agujero de ozono antártico, insistió en su intervención en que el cambio climático está causado principalmente por las actividades humanas y en que el costo de cambiar esta situación es menor que la inacción al respecto.

Recordó que un 90 por ciento de los científicos están de acuerdo en que el aumento de las temperaturas es producto del cambio de la composición química de la atmósfera, con ese incremento del CO2 en un 30 por ciento desde el siglo XIX.

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Aseveró que “la frecuencias de los efectos extremos (ciclones, inundaciones, incendios) del clima están aumentando”, de ahí la necesidad imperiosa de un cambio, aunque también “por razones económicas y por razones éticas”.

Estas posturas, que levantaron encendidas ovaciones del público asistente al congreso, fueron, sin embargo, desestimadas por el último ponente de la jornada, el meteorólogo y astrofísico Piers Corbyn, quien atribuyó a oscuros intereses económicos la idea del cambio climático.

Esta teoría “ha fracasado” y es necesario “un nuevo paradigma”, dijo; en realidad, recalcó, “el cambio climático es un proceso natural y el CO2 es un elemento también natural, bueno para el crecimiento de las plantas”.

“Son las temperaturas las que controlan al CO2 y no al revés”, y “es la actividad solar la que rige el cambio climático”, indicó Corbyn.

Según el meteorólogo, estudiando los procesos de amplitud magnética solar-lunar se puede establecer una oscilación que se repite cada sesenta años sobre el cambio de temperaturas.

La gente debería “disfrutar de la vida. Tenemos que dejar de sentirnos culpables por conducir el automóvil, pues el CO2 encanta a las plantas“, agregó.

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