Foto: JOHAN ORDONEZ / AFP

GUATEMALA, 20 octubre 2011 (AFP) – Las balas llegaron de tajo y sin una experiencia en armas el guatemalteco Alberto Barrillas tuvo que tomar un rifle hace 57 años para tratar de defender el gobierno del expresidente Jacobo Arbenz, derrocado mediante un movimiento militar promovido por Estados Unidos.

“Nunca disparé un solo tiro porque los rifles nos los dieron para hacer rondas en las noches. Tampoco he tenido un arma, sólo fue esa vez”, confiesa ahora con 75 años al rememorar aquellos dias y el miedo que sentían él y sus compañeros cuando los aviones sobrevolaban la ciudad disparando.

Este jueves, más de medio siglo después, el Estado guatemalteco pide perdón a la familia del presidente derrocado el 27 de junio de 1954 mediante una invasión organizada por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) con la excusa de que pretendía instalar un gobierno comunista..

El golpe marcó el primero de muchos combates de la Guerra Fría en América Latina, una negra lista de choques que no dejarían a salvo ningún país del área en los 40 años siguientes.

“Yo estaba trabajando en el Departamento Agrario Nacional (DAN) cuando se dio la invasión del coronel Carlos Castillo Armas” desde Honduras. “Estábamos muy asustados porque nos estaban disparando desde la embajada gringa“, que en esa época estaba en el centro histórico, agrega este padre de seis hijos, tres de los cuales, paradójicamente, viven en Estados Unidos.

“Cuando se oían los disparos nos escondíamos abajo de los escritorios, luego muchos salieron corriendo y cuando yo vi… ya se habían ido los muchachos, les digo así porque yo en esa época tenía 19 años”, recuerda con nostalgia.

“La mayoría se fue a exiliar a la embajada de El Salvador, yo me quedé en el DAN con los últimos compañeros y por dos días hicimos rondas nocturnas con los rifles. La verdad es que estábamos muy asustados por cómo se oían los balazos, además pasaban disparando aviones de Estados Unidos para asustar a la población”, recuerda.

Barrillas, un admirador del presidente Hugo Chávez y que viajó hace tres años a Venezuela para ser operado de cataras como parte de los planes de cooperación de Caracas, no tiene dudas, ni antes ni ahora, sobre las causas de la invasión.

“Todo lo que pasó fue por la reforma agraria. Yo trabajaba en el departamento agrario”, afirma con orgullo al rememorar aquella época en la que el gobierno de Arbenz tomaba medidas que afectaban directamente los intereses de la poderosa United Fruit Company.

“Guatemala sufrió porque fue un cambio muy brusco y comenzaron hacer nuevas leyes y pararon todo lo de la revolución porque ya no se volvió hablar más del asunto”, sentencia.

“Fue una vergüenza lo que le hicieron al presidente Arbenz, todos estábamos molestos por lo que estaba pasando porque para nosotros era un buen gobierno que velaba por la gente. Por eso era necesario que se le defendiera a como diera lugar”, sintetiza este hombre.

Por Edgar Calderón

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