Foto: REUTERS/Benedicte Desrus/Files

El Cairo, 20 oct (dpa) - Desde que llegó al poder en 1969, Muamar al Gadafi se autoproclamó “líder de la revolución”, que durante todos estos años fue su título favorito.

Paradójicamente fue una revolución, no la misma que él encabezó, la que puso fin a sus 42 años de reinado y le forzó a huir ante el avance de las tropas del Consejo Nacional de Transición (CNT).

La muerte de Gadafi fue confirmada este jueves, después de que las tropas rebeldes lo capturaron en su ciudad natal Sirte – su último bastión. Su cuerpo fue llevado a Misrata, donde un médico confirmó que el depuesto líder había muerto a causa de las heridas de bala.

Gadafi había mirado con desprecio la “primavera árabe” que pasó por Cercano Oriente y África del Norte y barrió con los presidentes de Egipto y de Túnez, derrocados en las revueltas populares a principios de este año.

Cuando su pueblo se levantó contra él en febrero, Gadafi los calificó de “ratas, burros, drogadictos, cobardes y traidores”, lo que desató un nivel de violencia no vista en los levantamientos árabes.

El hombre que generosamente prodigaba apoyo militar y financiero a los grupos rebeldes de todo el mundo – desde Irlanda del Norte a Filipinas – fue abandonado por los rebeldes en su propio país, donde prometió “nunca retroceder ni rendirse.”

Durante los ataques rebeldes y de la Otan, que en marzo comenzó a intervenir bajo mandato de la ONU para impedir la violencia contra la población civil, Gadafi insistía: “Tengo a todo el pueblo libio que me apoya y que está dispuestos a morir por mí.”

Sin embargo, cuando las fuerzas leales al Consejo Nacional de Transición tomaron el control en Trípoli y continuaron avanzando a los bastiones de Gadafi en Sirte y Bani Walid, el derrocado líder y sus hijos fueron obligados a esconderse, mientras que otros miembros de la familia huyeron del país.

Las únicas señales de vida fueron ocasionales emisiones de radio del exdirigente pidiendo a todos los libios a resistir y combatir a las fuerzas de transición. Estas llamadas fueron inútiles.

Nacido el 7 de junio de 1942 en la ciudad costera de Sirte
, Gadafi asistió a la Academia Militar de Bengasi, donde se graduó en 1963.

A los 27 años, Gadafi derrocó a la monarquía del rey Idris I en un golpe militar el 1 de septiembre de 1969 y, desde entonces, se mantuvo 42 años en el poder.

Gadafi creó un sistema de gobierno que no era ni republicano, ni monárquico, pero en el que no “reglamentaba, pero sí lideraba”.

El reinado del “hermano líder” se basó en el Libro Verde, que publicó en 1976 y en el que explica su “Tercera Teoría”, que ofrece una alternativa al marxismo y el capitalismo.

Sus opositores afirman que el despotismo, la corrupción y el nepotismo fueron las marcas de su gobierno.

Se estima que en 1996 murieron 1.200 presos cuando las tropas de Gadafi sofocaron un motín en la prisión de Bu Selim en las afueras de Trípoli. El exlíder libio nunca fue llevado ante la justicia por la atrocidad.

El 27 de junio, el Tribunal Penal Internacional (TPY) de La Haya emitió órdenes de arresto contra Gadafi, su hijo Saif al Islam y su jefe de inteligencia, Abdullah al Senussi por crímenes contra la humanidad.

En los primeros años de su gobierno, Gadafi mostró entusiasmo por el pan-arabismo, inspirado en su mentor, Gamal Abdel Nasser, que gobernó Egipto entre 1954 y 1970.

Pero pronto se desencantó de sus vecinos y dijo que la idea de la unidad árabe era un espejismo, y cambió su atención hacia el lado de África. Se hacía llamar el “rey de reyes de África” y se convirtió en un visitante frecuente en el resto del continente, apareciendo en público vestido con ropas chillonas de acuerdo a los distintos estilos africanos.

En tanto, las relaciones de Gadafi con Occidente fueron siempre inestables.

En 1988, Estados Unidos y Gran Bretaña acusaron al régimen gadafista de participar en el atentado a un avión de Pan Am en la localidad escocesa de Lockerbie, en el que murieron 270 personas, entre ellas 189 estadounidenses.

Estados Unidos impuso un embargo económico contra Libia en 1992, pero las relaciones mejoraron después de que el gobierno de Gadafi anunciara que iba a indemnizar a los familiares de las víctimas de Pan Am.

En 2003, Gadafi denunció al terrorismo, accedió a renunciar a las armas de destrucción masiva y abrió su país a los inspectores del Organismo Internacional de Energía Atímica (OIEA). El gobierno estadounidense decidió por consiguiente eliminar a Libia de una lista negra del terrorismo y en 2006 restableció las relaciones diplomáticas.

A menudo se lo vio en público escoltado por guardaespaldas femeninas, a pesar de su argumento en el Libro Verde de que las mujeres debían quedarse en casa. “Dar a las mujeres puestos de trabajo que realizan hombres les hace perder su feminidad y belleza”, escribió.

Gadafi se casó dos veces. Su primera esposa fue la maestra Fathia Khaled con quien tuvo un hijo, Mohamed. Su matrimonio terminó pocos meses después de que tomara el poder.

Luego contrajo matrimonio con Safia Farkash, una enfermera, y tuvieron siete hijos. El mayor, Saif al Islam, fue educado en Occidente y preparado para suceder a su padre. Además adoptó a dos niños, uno de los cuales murió en un bombardeo de Estados Unidos en Trípoli en 1986.

Agencias de inteligencia occidentales creen que Gadafi sobrevivió a decenas de golpes de Estado e intentos de asesinato.

Su exministro de Relaciones Exteriores Abdul Rahman Shalqam, quien desertó a comienzos de este año, dijo que a pesar de mostrar fortaleza, Gadafi temía ser derrocado.

“En los últimos años, Gadafi estaba obsesionado por el temor de que iba a acabar como Sadam Hussein“, dijo Shalqam, en referencia al exdictador iraquí, ejecutado el 30 de diciembre de 2006, tres años después de la invasión liderada por Estados Unidos en Irak.

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