Una telenovela de cuatro días: así describió el presidente Chávez el programa de radio y televisión que realizará del próximo jueves hasta el domingo para celebrar los 10 años de “Aló Presidente”, una emisión semanal convertida en útil herramienta de gobierno.

“Comenzará el jueves 28 en una hora y lugar que quedarán incógnitos. Haremos la respectiva pausa, continuará el viernes, seguirá el sábado y terminará el domingo tarde por la noche. Será un ‘Aló Presidente’ por capítulos, como una telenovela”, explicó Chávez.

El programa semanal del presidente venezolano comenzó el 23 de mayo de 1999, difundido únicamente por la radio, y llegó la semana pasada a su edición 330. En el año 2000 comenzó a difundirse cada domingo a partir de las 11 de la mañana también por los canales oficiales de televisión.

El programa semanal del presidente venezolano comenzó el 23 de mayo de 1999, difundido únicamente por la radio

“Desde el siglo XX todas las figuras autoritarias han mostrado una fascinación extraordinaria y un aprovechamiento de los medios de comunicación de masa. El de Chávez es probablemente el gobierno más mediático de América Latina”, explicó el sociólogo Tulio Hernández.

Con un récord de duración continua de más de ocho horas, “Aló Presidente” es una cita a la que Chávez rara vez ha faltado.

En él, el jefe de Estado habla de política, deportes, historia, gastronomía, de su familia, de sus amores y de sus decepciones. No duda en cantar, bailar, conducir tractores o en contar, muerto de la risa, su angustiosa búsqueda de un baño en medio de un cólico intestinal.

El programa sirve además para nombrar o destituir ministros, llamar por teléfono a ciudadanos anónimos, inaugurar obras públicas y lo más importante: marcar la agenda y el tono político de los días venideros.

Chávez “es un telepresidente. Su voz se ha convertido en la música de fondo que acompaña permanentemente al país. El presidente ha propuesto a los venezolanos una nueva idea de la política, irremediablemente ligada a la televisión: el buen político debe ser sobre todo un showman”, declaró a la AFP Alberto Barrera, coautor del libro “Chávez sin uniforme”.

El presidente ha propuesto una nueva idea de la política, irremediablemente ligada a la televisión: el buen político debe ser sobre todo un showman”

Según este escritor, el programa maratónico de cuatro días “es una metáfora perfecta de cómo Chávez entiende su trabajo: vivir en la televisión”.

La realidad es que “Aló Presidente” es el puente de comunicación esencial de Chávez con los venezolanos y la forma de transmitir los logros de la “revolución bolivariana” en un tono sencillo y claro.

El programa es visto por adeptos y detractores y por decenas de periodistas, que rara vez son invitados a esta emisión, pero que la siguen fielmente por televisión, dado que el mandatario no da apenas entrevistas.

Según declaró recientemente Blanca Eeckout, ministra de Comunicación e Información, el “Aló Presidente” “es un espacio de diálogo y de encuentro que rompe el aislamiento en el que se encontraban los mandatarios de Venezuela”.

Para el ministro de Educación, Hector Navarro, los principales momentos de la historia venezolana de los últimos 10 años están en los “Aló Presidente”.

Chávez “tiene la necesidad de compartir con el pueblo lo que él está pensando, como una especie de realimentación de sus ideas”, explicó.

En palabras de Hernández, un “Aló Presidente” de cuatro días será la máxima expresión de una creciente presencia de Chávez en los medios, debido a su potestad para interrumpir la programación de todos los canales de radio y televisión que difunden en abierto para dirigirse a los ciudadanos.

Un “Aló Presidente” de cuatro días será la máxima expresión de una creciente presencia de Chávez en los medio

En Venezuela, estos cortes de la programación se conocen como “cadenas”. Y ver a Chávez “encadenado” es algo que ocurre a menudo ya que el presidente es consciente de la importancia de la conexión con los ciudadanos para mantener su popularidad, que roza el 60%, según los últimos sondeos.

“Un programa de cuatro días alimenta además la idea mítica de que es un hombre de gran fortaleza y voluntad, que no se cansa y no duerme. Es algo heroico”, concluyó Hernández.

Agence France-Presse

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