Para la inmensa sorpresa del país y del mundo, esta puñalada trapera al corazón de la civilidad llevada a cabo este 27 de mayo por el militarismo autocrático que hoy rige en Venezuela ha conseguido el efecto contrario: en vez de liquidar la oposición la ha puesto en pie y ha logrado él solo y por primera vez despertar al gigante dormido: el movimiento estudiantil. Arrastrando con su paso el arma más poderosa de todas las revoluciones: el sentimiento, el corazón, los anhelos. No te pierdas la columna de hoy de Antonio Sánchez García, titulada “La noche de los cristales rotos” que ya puedes leer en su Blog.

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