La Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), del Hospital Universitario de Los Andes, es la triste escena de un joven distinguido de la Policía del estado Mérida, que a sus 21 años, cuando apenas comenzaba a dar lo mejor de sí en esta vida como agente del orden público, le toca padecer el dolor de posiblemente no caminar nunca jamás, a causa de haber recibido un balazo en el cuello y el proyectil se le alojó en la cervical.

El balazo lo recibió el funcionario durante la manifestación universitaria escenificada el pasado jueves, a las cinco de la tarde, frente a la Facultad de Derecho, en la avenida Las Américas. Se hace la salvedad que un infiltrado en la protesta pudo haber sido la persona que accionó el arma de fuego contra el efectivo policial, y no un estudiante.

Al lado, en la cama del hospital, estaba su superior y padre, sargento II Antonio Ramón Moreno, como es de suponer, abatido por el dolor de ver a su hijo tendido en un lecho con equipos médicos conectados, para mantenerlo estable, sin embargo, el agobiado papá respondió algunas preguntas:

–¿Qué ha pasado con su hijo, qué le dicen los médicos?

–Sandro tiene la bala alojada en la cervical, el esófago y la faringe rotos, no tiene movimientos en las piernas. La directora del HULA, doctora Linda Mora, nos dijo que hoy (ayer lunes) a las cinco de la tarde se cumple un lapso de 96 horas para ver si él reacciona y mueve las piernas, pero si no lo hace, nos dice que en Argentina existe la posibilidad de operarlo, a un costo de 10 mil dólares. También el director de la Policía, comisario Alberto Daniel Quintero, está muy pendiente del caso, gracias todos.

–¿Cómo van a resolver esto del dinero?

–La doctora Linda Mora se ha portado excelentemente, ella misma se moviliza para ver cómo logra ayudarnos, sabemos que el gobierno de Mérida nos dará la mano y, bueno, también hay una póliza de seguro, pero el costo de la operación es de diez mil dólares (21 millones 500 mil bolívares), más los gastos del viaje. Sandro José Moreno está consciente, aunque sin poder hablar, él sabe que sus piernas no responden, aferrado a Dios y confiado en los médicos que velan por su salud espera volver a caminar. Este muchacho, con apenas un año y seis meses de graduado de policía, es integrante del Comando de Intervención Urbana (CIU) en la ciudad de Mérida. Su hogar, junto a sus padres y cuatro hermanos, está ubicado en La Palmita, municipio Alberto Adriani, aún es soltero, sin hijos, con toda una vida por recorrer, con sueños y esperanzas, truncados en este momento por el autor de un disparo que por poco mata al distinguido policial El comisario Alberto Daniel Quintero indicó que una junta médica en el HULA decide hoy las acciones a tomar con el paciente Sandro José Moreno.

Pico Boliva, Mérida

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