Venezuela 13 / jul / 2007 12:43 am 92 comentarios

Las fotos del General Baduel


Hace algunas semanas el General Raúl Baduel fue objeto de una nauseabunda maniobra de desprestigio mediante la publicación de unas fotografías íntimas que algunos medios se prestaron a difundir. Hoy la periodista Sebastiana Barráez hace una interesante reflexión al respecto desde las páginas de “Quinto Día“.

Extraído de la columna de hoy de Sebastiana Barráez en Quinto Día:

BADUEL

Hace tiempo que a la cabeza de la Fuerza Armada no sonaba un militar con ascendencia hasta que llegó Raúl Baduel. Eso trae envidias, recelos, odios. Pero como dijo el Quijote a Sancho: “nadie es más, si no hace más”. Baduel tiene prestancia. Nadie se atreve ni siquiera a rozarlo con algún escándalo de corrupción o de malas cuentas. Es discreto, no se ubica en extremos. Le gusta a los oficiales porque lo ven formal, demasiado parco para mi gusto, con cierta altanería mal disimulada. Se sabía observado y quizás por eso aquella presencia de los cadetes en el acto de abril. Oía en silencio. Ordenaba en silencio.

Era casi obvio que no compartiera ideas como la obligada consigna patria-socialismo- o-muerte, más por cuestión de forma que de ideología. Él conoce a sus militares. Parece una torre de ajedrez, formal, lejana, firme, le gusta parecer místico.

Y entonces aparecieron las fotos. Alguien macabro, desde las entrañas del gobierno, que no es precisamente un coro de niños de un monasterio, buscó minar su liderazgo, quebrarlo moralmente. Enviaron las fotos a un grupo de periodistas, entre ellas a mi correo electrónico. A veces uno no se imagina a un ser tan adusto, como un individuo con pasiones, con miserias e incoherencias.

Creo que como a mí, a otros colegas les parecieron irrelevantes las fotos de un hombre en una actividad íntima y solitaria. Entonces las fotos fueron desplegadas en servidores con leyendas sobre el militar. Lo acusaban de pervertido, de no ser un digno oficial, de manchar la imagen de la FAN.

Un canal de televisión extranjero publicó las fotos ocultando lo más censurado. El video pasó a varias páginas de Internet. Todos hablaban de ello; nadie obvió alguna broma al respecto. Atodos les impresionaba que el rostro que aparecía allí fuera el del general Baduel.

¿Fue tan terrible lo que revelaban esas gráficas? Para nada. Él se encargó de decir, con cierta timidez, que eran un montaje. Ese episodio de las fotos me hizo recordar la doble moral que exhibieron los norteamericanos cuando el caso Clinton-Lewinski, precisamente en un país de tanto libertinaje sexual.

¿Pero es que un hombre, por muy general de tres soles que sea, no tiene derecho a disfrutar sus fantasías sexuales, más aún cuando éstas no perjudican a ningún tercero? ¿No se hacen muchos venezolanos de la vista gorda ante cosas realmente aberrantes como la violación de infantes, la pornografía infantil, la explotación y prostitución de niños y la trata de mujeres? ¿Acaso la historia de un oficial, a quien conozco sólo por razones de trabajo, debe terminar luctuosamente en el cajón de las vergüenzas?

¡Bah! No seamos tan mojigatos, por no decir tan hipócritas. Exhibicionistas habrán a granel. Lo que sí es difícil es conseguir a un buen oficial.

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