Su última carrera fue mortal. Sólo faltaban minutos para terminar su jornada laboral, pero un tiro en la cabeza impidió que regresara con vida a su casa con las ganancias de la noche. Muere otro taxista en manos de sujetos que lo llevaban sometido por los alrededores del Hospital Central Antonio María Pineda.

Desde hace tres años Edgar Liscano, de 50 años de edad, trabajaba por las noches de taxi libre en el vehículo de Luis Nava, quien pertenece a la Ruta 2, la cual presta servicio en la parroquia Unión.

Nava manifestó que Liscano se presentó en su casa a las 8:00 p.m. del pasado viernes a buscar el vehículo Chevrolet Nova, color azul, placas IAL-88T, para ir a trabajar en el Bingo ubicado en la calle 37 con avenida 20, donde hacía ‘carreritas’ a clientes de la zona.

Destacó que siempre ‘taxiaba’ de noche, ya que debía entregar el vehículo antes de las 6:00 a.m. a otro avance que lo trabajaba de día como rapidito.

Aparentemente el taxista, quien era natural de Yaritagua, estado Yaracuy, iba a entregar la unidad cuando fue sometido por sujetos armados que intentaron robarlo en la redoma José María Vargas, frente al Paseo de los Artistas Alfredo Sadel.

Según testigos, el trabajador del volante recibió un tiro mientras conducía el vehículo, ya que dejó rastros de sangre en el pavimento. Unos dicen que trató de bajarse de la unidad y por eso le disparan y otros que los delincuentes trataban de sacarlo y seguir con el carro.

Lo cierto fue que un efectivo adscrito al Dest. 47 de la Guardia Nacional iba en una unidad de transporte público cuando observó el carro detenido y el cuerpo de un hombre que sobresalía a la calle bañado en sangre.

Sin pensarlo dos veces se bajó del colectivo y enfrentó a dos sujetos que estaban dentro del vehículo. Uno en la parte delantera y otro en la parte trasera.

Los individuos no pasan de 22 años de edad y uno de ellos registra antecedentes penales con fecha agosto 2008 por el delito de violencia física. Ellos manifiestan que no tienen que ver en el hecho, que son testigos presenciales y que el asesino se escapó.

El funcionario pidió refuerzos y enseguida llegó una comisión de la Guardia Nacional que trasladó a los sospechosos a un centro médico para chequear sus estados de salud para luego presentarlos ante la Fiscalía del Ministerio Público, la cual se encargará de averiguar si los detenidos dispararon o no.

Esto lo determinará la prueba de parafina.

Los jóvenes quedan a la orden del Ministerio Público ya que serán investigados a fin de aclarar este crimen y el de José Ismael Mejías Rodríguez, conocido como ‘El Negrito’, quien fue asesinado por dos sujetos el pasado 28 de mayo a las 5:30 de la mañana en la Av. 7 de la urbanización La Concordia.

Este joven era taxista de rapiditos que prestan el servicio en la parroquia Unión. Ese día dejó a su papá cerca del hospital central y fue sometido por dos sujetos armados que lo mataron y escaparon.

El modus operandi se asemeja por lo que no se descarta que estos jóvenes hayan participado en el hecho.

Funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC) se encargan de hacer las experticias técnicas al vehículo y al arma de fuego tipo revólver calibre 38 milímetros, cañón largo con seriales limados, que incautaron en la parte delantera del copiloto de la unidad.

Víctima

Luego de recibir el impacto de bala, Edgar Liscano, se desvaneció hacia su izquierda. Quedó su pierna atascada en el acelerador y su cuerpo se salió a la calle. La cabeza arrastraba el pavimento. Cuando llegó el efectivo militar aún respiraba, por lo que lo trasladaron a la emergencia del Hospital Central Antonio María Pineda, donde lamentablemente murió al llegar ya que presentó traumatismo craneoencefálico con exposición del globo ocular. El vivía alquilado en una casa en la urbanización Cañas Bravas de Cabudare. Toda su familia reside en Yaritagua y deja dos hijos.

Vía El Informador

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