La mayoría de los casos viene de Mara, San Francisco y Maracaibo”, dijo una psicóloga del HEP. El Cicpc no aportó las cifras sobre los casos.

La violación en contra de una adolescente discapacitada, en el municipio Rosario de Perijá, y el intento de abuso a una niña de 8 años, en La Cañada de Urdaneta, incrementaron las cifras de aberraciones sexuales, en contra de menores de edad en el Zulia, durante las últimas dos semanas.

Hasta la fecha, según los casos atendidos por los diferentes cuerpos policiales de la región y que han salido publicados por la prensa local, se han registrados 26 casos de violaciones y abuso sexual en niños, niñas y adolescentes.

Es decir, que mensualmente pueden atender al menos a 12 menores, entre niñas, niños y adolescentes, por casos de violación o abuso.

Ataques espeluznantes como el descubierto en el barrio Bolívar de Maracaibo, en julio pasado, donde William Calzada, de 39 años, violó los últimos cinco años, a cinco niños de la familia que lo acogió como un hijo de crianza, revelan la crudeza de los hechos en la entidad.

Otro hecho alarmante ocurrió en El Manzanillo, en mayo pasado, luego que un aberrado, de 59 años, violó en cinco oportunidades a su vecina de 11 años, tras convencerla con dulces y pagarle Bs.F. 30 por su silencio.

A este caso le antecedió el de una niña de 6 años, quien fue violada por su primo, Alexis Sierra, 14 años mayor que ella, en una playa de la isla de San Carlos.

Sobre las denuncias hechas por violación, en lo que va de 2009, el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) no quiso ofrecer cifras ni estadísticas.

Sin embargo, la unidad de psicología del Hospital de Especialidades Pediátricas de Maracaibo, según una publicación hecha en junio, y cuyos datos fueron aportados por los especialistas, reciben semanalmente tres nuevos casos de pequeños que fueron abusados.

Es decir, que mensualmente pueden atender al menos a 12 menores, entre niñas, niños y adolescentes, por casos de violación o abuso.

“La mayoría de los casos vienen de los municipios Mara, San Francisco y Maracaibo”, informó, en aquella oportunidad, la psicóloga María Liebster, quien tiene ocho años laborando en el HEP, con estos casos.

Uno de los principales detonantes de este tipo de acciones, a decir de los sociólogos y psicólogos, recae en la pérdida de valores de la familia y en la necesidad de control y sometimiento de los hombres sobre otros, y que lamentablemente “ven a los niños como la población más vulnerable y más desasistida”.

La pediatra y puericultora Nelly Petit precisó: “Estos casos (de abuso sexual) no son novedosos, pero lo que sí es nuevo es lo frecuente y crueles en que se han convertido”.

“Las consecuencias psicológicas en un niño violado no se olvidan y puede repercutir en toda su vida, e incluso puede incidir en su futura familia. Es como una cicatriz, queda marcada para siempre”, resaltó.

La psicóloga clínico Adriana Fernández añadió: “El niño puede tener problemas en sus relaciones interpersonales, en sus hábitos y en su rutina diaria. Por ejemplo, algunos infantes pueden hacerse hasta pipí por la ansiedad y la angustia”.

Otros pueden presentar trastornos de sueño, pues para ellos la violación fue una experiencia violenta y cuando logran conciliar el sueño se le repite el desagradable evento y no pueden dormir por el sobresalto”.

Ante cualquier situación de abuso sexual o maltrato a menores en general, las familias deben buscar ayuda profesional y legal.

Agregó que “muchas veces presentan desconfianza e inseguridad, debido al mal recuerdo de la figura de autoridad familiar (padre o padrastro) que le hicieron el daño. Eso les dificulta confiar en otros”.

Sobre la actuación de los violadores o victimarios Fernández destacó que cometen la aberración “por la necesidad de control, es decir, ellos tienen la necesidad de someter a otra persona y sentir que ejercen control sobre ellas. Es por eso que buscan niños, porque pueden ser fácilmente doblegadas”.

El comisario Jesús Teresén, jefe del Cicpc-Maracaibo, instó a los padres y representantes de las víctimas a colocar la denuncia ante los órganos pertinentes. “Más del 80% de los casos de violación que llegan a nuestros despachos han sido resueltos y logramos la captura del culpable”.

En abril de este año, el Instituto Autónomo de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes (Idena) en Zulia, aseguraba que el análisis de los casos en la entidad arrojaba que en un “80% de las agresiones, los culpables son familiares directos o personas allegadas al núcleo familiar”.

Para noviembre de 2008, habían registradas 527 denuncias de abuso sexual en los organismos competentes en Maracaibo y San Francisco.

El problema es alarmante: se estima que en el mundo existen cerca de 2 millones de niños sometidos a la pornografía infantil.

Ante cualquier situación de abuso sexual o maltrato a menores en general, las familias deben buscar ayuda profesional y legal.

Vía Panorama

actualidad » en esta sección

buscador