Carlos Kauffmann, propietario de Venoco y a quien se ha relacionado con Antonini, fue entrevistado ayer por el diario argentino La Nación. Habla de Antonini como alguien a quien apenas conoce y se deslinde él. Sin embargo, reconoce que pagó el hotel del Gobernador Yáñez Rangel como informó, en primicia, Leocenis García en el Diario Reporte.

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Este es el reportaje completo:

Al segundo timbrazo de su celular, Carlos Kauffmann tira abajo la fama de empresario misterioso y ultrarreservado que se le atribuye desde que estalló el escándalo de la valija con dólares que viajó de Caracas a Buenos Aires en un avión pagado por el gobierno argentino: “Por fin alguien me llama para contar mi verdad“.

A los 35 años, Kauffmann es uno de los hombres de negocios más prósperos de la Venezuela de Hugo Chávez. Desde hace tres años es dueño, entre otras empresas, de la petroquímica Venoco, para la que decía trabajar el “hombre de la valija”, Guido Alejandro Antonini Wilson.

Todavía estoy esperando que este señor me llame. No te puedo explicar el daño que nos ha causado. Sí, Antonini era asesor de metalmecánica de la vicepresidencia de Venoco y lo conocemos desde hace mucho tiempo. Pero de ahí a querer involucrarnos en esta historia…

Kauffmann suena indignado del otro lado de la línea. Dice a LA NACION que él no puede hacerse cargo de los “negocios particulares” de Antonini: “Nos ayudaba a conseguir maquinarias en Estados Unidos. Trabajaba para nosotros en algo específico y tuvimos un trato social”. Hasta ahora, Venoco había negado cualquier relación con Antonini.

Además del 87 por ciento de Venoco (por el que pagó 30 millones de dólares), Kauffmann tiene el 50 por ciento de Perfoalca, una compañía proveedora de taladros para la petrolera estatal Pdvsa. En ambos casos, en sociedad con Franklin Durán, otro de los personajes más nombrados en la trama de negocios y poder que quedó expuesta a raíz del “maletinazo”.

Creo que hay una intencionalidad para ligarnos con este caso. Nos quieren relacionar con el gobierno y sacar un rédito político“, se defiende Kauffmann.

-Pero la relación surge del dato concreto de que Antonini trabajaba para la empresa y aparece vinculado a ustedes en otros negocios.

-El era un asesor, nada más. Esto es como si un chofer nuestro le pegara dos tiros a la mujer y dijeran que la culpa es de la empresa. Para nosotros ha sido terrible. Lamento mucho lo que pasó.

-¿Qué trabajos hizo Antonini para Venoco?

-Lo que hacía con nosotros era proveernos de equipos mecánicos. No tenía que ver con los negocios de la compañía.

-¿Ustedes tienen negocios en la Argentina?

-No ahora. Pero imagino que en los 47 años de la empresa algo se habrá hecho con la Argentina.

-¿Qué pensó cuando se enteró del caso?

-Quedé estupefacto. Caí para atrás; todavía no salgo de mi asombro.

-¿Lo llamó a Antonini?

-Sí. Y no he logrado dar con él. Todavía estoy esperando que ese señor me llame.

-Se ha dicho que Antonini y usted son amigos. Se sabe que compitieron juntos en carreras del rally Gumball 3000…

-Lo conozco a partir de Franklin. Es un gordo simpático, amable, familiar, inteligente. Un gentleman. Un hombre muy social. Lo de las carreras es algo que hicimos para divertirnos.

-Eran el “equipo Venoco”.

-Pero no eran coches de la empresa. Le pusimos ese nombre porque Franklin y yo somos los socios de Venoco. Es una experiencia social, para conocerse mejor con la gente. ¡Qué tiene que ver eso con la maleta!

-¿Qué sabe del resto de las actividades de Antonini?

-Sé que compraba y vendía cosas. Nada más.

-¿Sabe si tiene algún vínculo con el gobierno o con Pdvsa?

-Nomás lo que vi en los medios.

- ¿Estaba en el negocio de las armas, como Durán?

-No sé, para los temas particulares de Franklin, llámelo a él.

- ¿Tiene usted buen vínculo con el gobierno de Chávez?

-En un negocio como el mío tengo que manejarme muy bien. Como vicepresidente ejecutivo de la segunda petroquímica de Venezuela, a la que toda su materia prima se la vende el gobierno, tengo que tener buena relación con todo el mundo. Trabajamos por el país y por el desarrollo petrolero.

-¿A Chávez lo conoce?

-Jamás estuve con él. Jamás.

-¿ Y al gobernador Johnny Yánez, que apareció en una foto con Antonini?

-Sí, no voy a negar que lo conozco y que tenemos una relación amistosa. Pero no me relacionen con este bochorno: soy un empresario de trabajo.

-¿Es verdad que Venoco le pagó a Yánez su estadía en el Llao Llao, de Bariloche, hace una semana?

-Nosotros somos sponsors en cumbres energéticas, como la que allí se hacía de la Olagi (Organización Latinoamericana de Gobiernos Intermedios). Imagínese que a esas reuniones van 360 gobernadores. Me interesa conocerlos, participar.

-¿Cree que Antonini va a hablar?

-No me haga especular… Ya bastante daño me han provocado con esa maleta.

Por Martín Rodríguez Yebra
Enviado especial La Nación – Argentina

Orden de captura demorada

* La orden de captura del empresario venezolano Guido Alejandro Antonini Wilson, dictada el jueves último por la justicia argentina, aún no se envió a los Estados Unidos, informaron a LA NACION en la Cancillería. A diferencia de lo que ocurre con la mayoría de los países, en los que la notificación se hace en forma inmediata vía Interpol, con los Estados Unidos rige un acuerdo especial que establece que las órdenes de captura se hacen de juez a juez, con las cancillerías como intermediarias. Hasta ayer, la jueza en lo penal económico Marta Novatti no había enviado el pedido al Ministerio de Relaciones Exteriores.

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