El Presidente francés Nicolás Sarkozy se anotó hoy un extraordinario éxito diplomático al viajar, de forma sorpresiva, al Chad y lograr la liberación de algunos de los españoles y franceses detenidos por el escándalo de la ONG “El Arca de Zoé”. Sarkozy liberó a las azafatas, las subió en su avión y las dejó en Madrid, dejando a ZP en un espantoso papel de ridículo e inepto.

Sarkozy se desplazó al país africano en la mañana de ayer domingo y obtuvo la liberación de las 4 azafatas españolas que se encontraban detenidos así como de los 3 periodistas franceses que estaban en igual situación. Aún quedan en el país africano los miembros de la ONG y los 3 tripulantes masculinos del avión español.

Nada más terminar su reunión con el Presidente de Chad, Sarkozy subió a los liberados a su propio avión presidencial y voló directamente a Madrid para dejar allí a las 4 azafatas españolas.

La pasividad del Gobierno de Zapatero ante este lamentable suceso que ha tenido en prisión, en condiciones infrahumanas, a 7 españoles tripulantes del avión fletado por la ONG francesa ha provocado unas duras palabras del ex-Presidente Aznar que recoge 20minutos:

El ex jefe del Gobierno José María Aznar ha agradecido este lunes al presidente francés, Nicolas Sarkozy, sus gestiones para liberar a las azafatas españolas detenidas hace diez días en Chad, aunque, no obstante, ha asegurado que como ciudadano español su sentimiento es de “humillación”.

En declaraciones a la Cadena Cope, Aznar ha mostrado su alegría por el hecho de que estén de vuelta en España las cuatro azafatas que fueron acusadas de ser cómplices de un intento de secuestro de 103 niños por parte de la ONG francesa El arca de Zoé.

Así, ha agradecido a su “buen amigo” Sarkozy las gestiones llevadas a cabo en Chad y el hecho de que trasladara hasta Madrid en su avión a las cuatro azafatas, que fueron recibidas en Torrejón por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.

“Pero también quiero decir que, como ciudadano español, mi sentimiento es de humillación“, ha afirmado Aznar. “¿Se imagina usted lo contrario? ¿Se imagina que un presidente del Gobierno español rescate a una tripulación francesa y la deje en París?”, se ha cuestionado el actual presidente de la Fundación FAES.

Los editoriales de la prensa española de hoy elogian a Sarkozy y critican la pasividad de la diplomacia española.

Así lo comenta El Mundo:

Nicolas Sarkozy demostró ayer sus buenos reflejos al viajar a Chad y conseguir traer en su avión presidencial a siete de los europeos retenidos por la Justicia de ese país tras el caso del presunto secuestro de menores mediante una ONG francesa. En la nave del presidente viajaron las cuatro azafatas que formaban parte de la tripulación española que contrató El Arca de Zoé, y que han pasado un calvario de 10 días en Africa.

Antes de regresar a París, el avión de Sarkozy hizo escala anoche en Madrid para traer a casa a las azafatas. Aunque el presidente Zapatero se acercó al aeropuerto de Torrejón para recibirlas y compartir los honores del rescate, y aunque, ya desde la mañana, Exteriores intentó capitalizar el éxito, lo cierto es que el presidente francés ha dado toda una lección de cómo ejercer la diplomacia. Fue él quien tomó la inciativa, fue él quien -el día que las azafatas denunciaban el abandono en el que, según su versión, les tenían las autoriades españolas- telefoneó a La Moncloa para informar de su viaje a Chad y fue él quien se involucró personalmente en el asunto, lo que revela una novedosa forma de ejercer la diplomacia que ya ensayó con éxito en Libia, cuando su entonces esposa Cecilia viajó a Trípoli para traerse consigo a las enfermeras búlgaras acusadas de haber contagiado el sida a niños.

Es cierto que Sarkozy lo tenía más fácil por las relaciones de Francia con su ex colonia, pero ello no resta méritos a su arrojo. Ahora todos los esfuerzos del Gobierno español deben ir encaminados a auxiliar a los dos pilotos y el sobrecargo de vuelo que aún están detenidos en Chad.

Mientras así lo ve El País:

El presidente francés, Sarko-todo, como se le llama, además de gobernar sin tregua en un torrente inacabable de decisiones, aún tuvo tiempo ayer, domingo, de volar a la capital de Chad y obtener la liberación de los tres periodistas franceses y las cuatro azafatas españolas retenidos en Yamena, acusados de complicidad en el secuestro de 103 menores africanos, cuyo traslado se pretendía a Francia.

En la capital chadiana, a la espera de comparecer ante el juez, siguen piloto, copiloto y auxiliar de vuelo, también españoles, contra los que penden idénticos cargos y sobre los que se supone que Nicolas Sarkozy puede también haber presionado al presidente de la ex colonia, Idriss Déby, más seis franceses de la ONG gala El Arca de Zoé, enfrentados en su caso a la acusación de secuestro de menores y estafa.

El caso más grave es, sin duda, el de los representantes de esta organización, puesto que fuentes oficiales de París han dejado claro que presuntas intenciones humanitarias, como la adopción de los pequeños por familias francesas, no pueden servir de cobertura a irregularidades de ningún tipo. La gran mayoría de los niños tiene padres, no procede de Darfur, en Sudán, sino del mismo Chad, por ello no han sido sacados de zona catastrófica, y se los quería escamotear con tal simulación y engaño que cabe temer lo peor.

El tráfico de niños es una actividad repugnante al margen de los destinos materiales, si así era, a los que pudieran un día acceder, y la justicia chadiana, aunque siempre exigiendo las debidas garantías procesales para los acusados, tiene el irrenunciable derecho de castigar a quienes se encuentre probadamente culpables. Desde este punto de vista, cabe argumentar que el resto de la tripulación del avión español poco o nada debería saber de las intenciones de los responsables franceses.

El ministro español de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, en contraste con la eficacia y celeridad con que ha actuado Sarkozy, parecía ayer sobre todo preocupado por asegurar que la operación se había desarrollado en la más completa coordinación con Francia, con lo que recababa más protagonismo del que en apariencia merecía. Es cierto que históricamente París siempre ha tenido vara alta en Yamena, pero un país como España seguramente posee mejores argumentos que los en esta ocasión exhibidos.

Fotos: 20minutos, España

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