Noticias24.- Desde su reclusión en La Planta, el periodista J. R. Ramírez ha llegado a conocer de cerca a Roberto Detto, a quien la justicia responsabilizó por el accidente que causó la muerte del medallista olímpico Rafael Vidal. Ramírez asegura que en sus meses de reclusión, puede dar fe de que Detto no sólo no es un drogadicto: “Roberto es un chamo”.

  • “Jamás he consumido droga, lo inventaron para descalificarme, para presentarme como un drogadicto que intencionalmente mató a Rafael Vidal”.
  • “Antes de ocurrir el accidente Rafael Vidal había consumido licor, como se demuestra en el estado de cuenta del Banco Mercantil, tarjeta de crédito Nº 4532310140864556; en el bauche y la comanda que él mismo firmó esa noche en el restaurante “La Lapa Latina”, ubicado en Las Mercedes”

Por el periodista J.R.Ramírez, desde su reclusión en La Planta

Definitivamente que para conocer “bien” a una persona hay que estar cerca de ella, compartir y hasta convivir con ella. Lo seres humanos somos propensos a formarnos juicios de valor de las personas -negativos o positivos- solo con solo conocerla visualmente o escuchar una opinión de ella. Ocurre que, si a primera vista la persona que conocemos nos cae mal, cometemos el imperdonable error de formamos un concepto negativo de ella. Lo mismo pasa, cuando nos dejamos llevar por la opinión que alguien pueda tener de ese individuo. Eso podemos entenderlo solo como parte de miseria humana. A pesar de que fuimos dotados de privilegio que nos diferencia de los animales, es decir, el raciocinio, casi nunca los seres humanos somos capaces de analizar primero a las personas, antes de formarnos una opinión de ella.

Toda esta reflexión me conduce a la autocrítica, porque miserable sería no reconocer que muchas veces, a pesar de “haber estudiado”, he incurrido en esa perversión de juzgar a un semejante sin conocerlo. Bueno, le pongo fin a esta “perorata”, para meterle el pecho al tema que me obligó a escribir lo que acaban de leer. Se trata de la desgracia que hoy vive el muchacho con el que comparto la “Celda de Resguardo” aquí en la “Casa de Reeducación y Trabajo Artesanal”, ubicada en El Paraíso, Caracas, y que acertadamente se conoce como la cárcel de La Planta. En el sentido estricto de la palabra, es mentira, aquí nadie se reeduca, esta es una de las tantas universidades de delincuentes que existen en Venezuela. Aquí el que cayó por alguna de esas circunstancias impredecibles de la vida y no tenga una formación moral sólida, sale cuando menos, cum laude en el delito. Aquí los asesinos consumados enseñan como el individuo debe prepararse para matar a sangre fría. El que está por robo de vehículos, comparte sus técnicas con los demás. El atracador da clases de cómo manejar el factor sorpresa y el pánico de su victima. En fin, aquí es donde realmente se aprenden todas las mañas de la delincuencia, esa que está desbordada por estos tiempos. Concluido este otro capítulo, entre de lleno al asunto por es largo.

Roberto Detto es un muchacho que acaba de cumplir sus 28 años de edad, aquí en La Planta. El cuenta que tuvo en la vida la suerte de tener a Domenico (Q.E.P.D), de padre. Domenico Detto vino muy joven a este país, fue por allá en los años 50. En aquella época, cuando gobernaba el dictador Marcos Pérez Jiménez, como todo inmigrante italiano, vino a Venezuela a trabajar, a servirle a nuestro país. Aquí forjó su vida y su familia, integrada por él, la esposa, un hijo varón y dos hembras. Fue un padre ejemplar y Roberto siente un orgullo que exterioriza, cuando habla nostálgicamente de su difunto padre. He podido compartir celda con este muchacho desde que llegó, hace unos cuatro meses. Ya yo tengo casi cinco. Puedo hoy asegurar que he conocido bien a Roberto y a la causa que lo trajo a este tenebroso sitio. Juntos hemos estudiado el expediente que comenzó a formarse la madrugada del fatídico 12 de febrero 2005, cuando en el accidente de tránsito ocurrido en el semáforo ubicado en la avenida Ínter comunal de la zona industrial de La Trinidad, muere el nadador y comentarista deportivo Rafael Vidal, a la edad de 41 años. Fue una muerte que estremeció al país y que él mismo Roberto Detto lamenta profundamente. Aunque parezca increíble, desde el momento que ocurrió ese accidente, Roberto Detto ha sido víctima de ese odio de clases que en los últimos años se ha enseñoreado en Venezuela. Su familia tiene fama, solo eso, fama, de ser millonaria y “ser rico es malo”, dijo alguien.

Hay cosas de los que las personas podemos dar fe de que son así, porque son. Pues bien, este periodista preso puede dar fe de que Roberto Detto no es consumidor de cocaína, como aparece en un amañado informe de toxicología del CICPC. Durante estos tres meses he estudiado bien la personalidad de este muchacho, que bien pudiera ser mi hijo. Aquí en este recinto penitenciario rueda la droga como agua en un río y sin embargo he visto como Roberto siente repugnancia por las drogas. Eso se lo enseñó su papá. Todo el que está leyendo esta crónica sabe, como se yo, cuando una persona consume estupefacientes o no. Pues bien, tengan ustedes también la seguridad que esa fama de que Roberto Detto es consumidor de cocaína tiene su origen en una estrategia de uno de los abogados que representando a la familia de Vidal, para presentar al muchacho, como un peligro para la sociedad. Ese discurso hasta ahora le ha funcionado a la parte acusadora de Roberto Detto, la cual no está demás decirlo, ha encontrado buena receptividad en los medios de comunicación para derramar sobre este joven, todo el odio que siente la familia de Rafael Vidal contra él y en ese sentido se comete una gran injusticia.

A pesar de que todo el país sabe que la muerte del inolvidable Rafael Vidal ocurrió en un muy lamentable accidente de transito, ROBERTO DETTO REDAELLI, venezolano, mayor de edad, de este domicilio y portador de la cédula de identidad No. V- 13.694.542, fue condenado el pasado 17 de julio de 2007, por la jueza Norma Elisa Sandoval Moreno, del Tribunal Séptimo 7º de Primera Instancia en Funciones de Juicio del Circuito Judicial del Área Metropolitana de Caracas a 15 años de prisión por la presunta comisión del delito de HOMICIDIO INTENCIONAL (A TÍTULO DE DOLO EVENTUAL), previsto y sancionado por el otrora artículo 407 (hoy 405) del Código Penal, en perjuicio de quien en vida respondiera al nombre de RAFAEL ANTONIO VIDAL CASTRO.

En su declaración ofrecida, el viernes 6 de Julio pasado, por ante el tribunal que lo sentenció, Roberto Detto arrancó diciendo: “Quiero contar un poco sobre mi vida, puesto que en la prensa se han dicho muchas mentiras. Al graduarme de bachiller me fui a los Estados Unidos a estudiar ingles. Regresé para comenzar aquí a estudiar Ingeniería Industrial. A los dos años de haber iniciado la carrera falleció mi padre (año 2000) y se me hizo imposible continuar los estudios. Quedé a cargo de los negocios de mi padre y de la familia, mis dos hermanas, mi mamá, que está un poco enferma; y mi abuelita de 92 años y que vive con nosotros…han preguntado mucho sobre los vehículos, no tengo nada que esconder. En la casa un Lumina año 97, que es de mi madre y que lo estoy usando yo también; una camioneta Cherokee 2002 que es de mi hermana mayor; y, un “mercedito” del año 2000 de mi hermana menor.”

Hay que destacar que Detto se vio obligado por la circunstancia a vender su camioneta Hummer 2004, para poder cumplir con los pagos a sus abogados.

ES FALSO LO DEL PIQUE

Roberto Detto niega rotundamente que la noche que ocurrió el accidente él estuviese participando en pique alguno. Cuenta que estaba trabajando en la computadora que tiene en su casa y ésta se le dañó. “Llamé a mi amigo Gabriel Sanz, quién estudió computación, para que me chequeara la computadora. Lo fui a buscar a su casa La Boyera como a las 11:30 de la noche. Estuvo en mi casa como hasta las 2:40 de la madrugada, cuando salí a llevarlo. Teníamos hambre y decidimos bajar a La Trinidad a comernos unas arepas en “El Granjero de la Trinidad”, con la mala suerte que en el camino ocurrió el lamentable accidente. Nunca me pasó por la cabeza que eso me pudiera ocurrir a mí. Si yo esa noche hubiese tenido el más mínimo presentimiento de que podía verme envuelto en un accidente, juro que ni siquiera hubiese salido de mi casa. Eso es totalmente falso de que yo estuviera haciendo pique, además que carece de toda lógica poner a una camioneta tan pesada como la Hummer a competir en un pique con un Camaro, que es un carro deportivo. Es como poner a una tortuga, corriendo contra una liebre.”

¿De dónde sale la especie de que estuviera haciendo pique?

-Según el expediente, de una supuesta llamada anónima que habría recibido la comisión que investigaba mi caso. Nunca apareció la persona que supuestamente hizo esa llamada, sin embargo el tribunal que me sentenció le dio valor absoluto a esa llamada y aquí estoy en la cárcel de La Planta, luego de que la justicia convirtiera un lamentable accidente de transito que ni siquiera provoqué yo, en un HOMICIDIO INTENCIONAL (A TÍTULO DE DOLO EVENTUAL). Te juro que estoy que estoy metido en este calabozo desde hace 4 meses y aún no entiendo. Pude haberme ido del país y no lo hice porque estaba seguro de que se impondría la justicia y ya ves lo que pasó.

¿Has participado en piques?

Si, pero nunca en piques callejeros. No soy irresponsable. Una vez participé en un evento autorizado y realizado en la Base Área de La Carlota, cumpliendo con todas las normas de la Federación Nacional de Piques; y una segunda vez en la pista de automovilismo de Turagua.

¿Por qué dicen que consumes droga?

Lo hicieron para descalificarme, para presentarme como un drogadicto que intencionalmente mató a una persona. Aprovechándose de su condición de ex Fiscal General de la República, el abogado de la familia Vidal, Javier Elechiguerra, logró manejar hábilmente la opinión publica, la cual me condenó salvajemente. En este punto quiero resaltar que cuando, producto de ese mismo accidente, yo estaba hospitalizado en la Clínicas Caracas, y ese mismo día del accidente, a eso de las 10 de la noche, irrumpió en la habitación donde yo convalecía, la medico forense, acompañada por unos 10 funcionarios vestidos de negro, portando armas largas, no se si eran DISIP; pidiendo se me hiciera un examen de orina, para la prueba toxicológica. Llamamos a mis abogados y estos aconsejaron que me negara a esa prueba, argumentando que les parecía muy sospechosa esa conducta de la forense. A pesar de lo grosera que se comportaba la médico, accedí voluntariamente a que me hicieran el examen, porque no tenía nada que ocultar. Se llevaron las muestras y para mi sorpresa, apareció como resultado que consumo algo que jamás ni siquiera he probado en mi vida: Cocaína. Ese resultado lo rebaten contundentemente otros tres exámenes médicos, uno del propio Hospital de Clínicas Caracas, otro de la Clínica Metropolitana y un tercero de la Clínica Ávila. Aquí quiero destacar que jamás en mi vida he consumido ningún tipo de drogas, gracias a que recibí una extraordinaria educación en mi hogar.

¿Cómo fue el accidente?

“Iba bajando a La Trinidad por el canal rápido, antes de llegar al semáforo, que estaba en verde, me percaté de una maniobra del vehículo que iba delante de mi, un camaro, y fui sorprendido por el Corola, cuyo conductor se había “tragado” la luz roja. Frené e intenté hacer la misma maniobra del camaro, pero el Corola ya me había obstaculizado totalmente el paso y se produjo el lamentable accidente, con el saldo ya conocido. Esta versión también fue dada en el tribunal por el conductor del camaro, Nuno Da Cámara. Otro testigo que declaró en el CICPC fue Telmo Da Silva, conductor de una camioneta pick up que repartía a esa hora la prensa. Este testigo fue amenazado públicamente por el abogado acusador Javier Elechiguerra, de que lo enjuiciaría por no haber prestado auxilio a Rafael Vidal. Él fue a declarar al tribunal, pero ese día se suspendió la audiencia porque faltó un Escabino, y fue cuando Elechiguerra salió por las televisoras amenazándolo, Él sintió atemorizado y nunca más volvió para declarar. También el Fiscal de Transito escribió en su informe y en el Tribunal que al momento del accidente yo no presenté ningún síntoma de haber ingerido licor ni drogas, pero eso tampoco fue tomado en cuenta. Exactamente así fueron las cosas, con un agregado de que para el momento del accidente Rafael Vidal si había consumido licor, como se demuestra en el estado de cuenta del Banco Mercantil, tarjeta de crédito Nº 4532310140864556; en el bauche y la comanda que él mismo firmó esa noche en el restaurante “La Lapa Latina”, ubicado en Las Mercedes. El que estaban bebiendo vodka esa noche lo ratificó una dama que acompañó a Vidal durante toda esa noche y que él acababa de dejar, cuando ocurrió el lamentable accidente. Es decir, Vidal no respetó la luz roja del semáforo y había consumido bebidas alcohólicas esa noche. Lamentablemente esa es la verdad…pero sin embargo aquí estoy preso, vilipendiado y sentenciado por un delito de homicidio que no cometí.

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