“No es imprescindible para nosotros la inversión española en Venezuela, no la necesitamos, así que si el gobierno español o los españoles que viven aquí comienzan a generar un conflicto no va a andar bien esto porque aquí hay dignidad y Venezuela se respeta”, dijo esta tarde Hugo Chávez. El madrileño ABC lo recoge en su edición de este miércoles.
Video vía Radio Mundial YVKE
A las 3:35 de la tarde, y en la continuación de una rueda de prensa que comenzó al mediodía en el Palacio de Miraflores, el presidente Hugo Chávez advirtió que para su gobierno no es imprescindible la inversión de capital español en el país.
“No es imprescindible para nosotros la inversión española en Venezuela, no la necesitamos, así que si el gobierno español o los españoles que viven aquí comienzan a generar un conflicto no va a andar bien esto porque aquí hay dignidad y Venezuela se respeta“, apuntó.
Chávez mencionó que ayer un grupo de españoles salió a protestar con banderas y pancartas.
Estas palabras las mencionó el presidente Chávez en una larga explicación que ha hecho a corresponsales extranjeros sobre el incidente del pasado sábado en la Cumbre Iberoamericana de Chile con el Rey de España, Juan Carlos de Borbón y el presidente, José Luís Rodríguez Zapatero.
Así lo reseña el diario madrileño ABC de este miércoles:
Chávez amenaza a la colonia y las empresas españolas y compara a Aznar con Hitler
LUDMILA VINOGRADOFF - CORRESPONSAL en CaracasEl presidente de Venezuela, Hugo Chávez, subió ayer el tono de sus ataques a España, con expresiones inéditas en un mandatario por su virulencia, pero además esta vez cambió de registro y apuntó a las empresas españolas radicadas en su país, que han hecho inversiones multimillonarias y que dan empleo a millares de personas. Llegó a decir de estas compañías que «no son imprescindibles».
Mientras en España el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, sostenía que se está en el «camino correcto» para superar la crisis, en Caracas, la actitud del caudillo encanalló aún más la situación con nuestro país, que ya ha tomado un cariz de preocupante crisis bilateral.
Aprovechando su regreso a la capital tras la accidentada Cumbre Iberoamericana, y envalentonado por «jugar en casa», el caudillo mantuvo un encuentro con corresponsales extranjeros celebrado en el Palacio de Miraflores, sede del Gobierno. «España tiene aquí bastantes inversiones, empresas privadas. No queremos dañar eso; ahora, si se daña, se daña», amenazó Chávez. A la vez añadía que «no es imprescindible para nosotros la inversión española en Venezuela. Que si el BBVA, el Banco Santander…, no son imprescindibles, no los necesitamos». Chávez hizo esta declaración al contestar una pregunta sobre la afirmación de Rodríguez Zapatero de que «todo se andará», al referirse a la normalización de la relación entre España y Venezuela.
Sin poder contener su extravagante discurso antiespañol, esgrimiendo el colonialismo pasado y el «imperialismo» actual que España supuestamente ejerce en Iberoamérica, insistió en confrontar al Rey y a los españoles en su versión de que «hace 500 años, bajo la orden imperial de España, callaron la voz de los indios y saquearon esta región».
Sin abandonar el tono agresivo,el caudillo señaló que «hace quinientos años, desde Madrid imperial salió la orden: Qué se callen los indios originarios de América Latina, y los callaron. Sólo así los callaron y los indios bajaron la cabeza ante la orden imperial. Los callaron cuando les cortaron la garganta, los descuartizaron, los picaron en pedazos y colocaron sus cabezas en estacas. Ese fue el imperio español aquí». En alusiones a las autoridades de España dijo: «Me extraña que haya gente que se molesta queriendo salir cuando uno dice estas verdades. Cada cual con su sensibilidad. Nosotros estamos obligados a decir nuestras verdades», insistió.
Chávez cree que «nadie puede a estas alturas pretender que no digamos lo que sentimos y queramos». También dijo que «no estamos echando toda la culpa de nuestros males a factores externos, pero el colonialismo no permitió a esta región desarrollarse». Es decir, culpa a España del subdesarrollo del continente americano.
Subrayó que «los españoles vinieron aquí a saquearnos para alimentar sus arcas» y, refiriéndose al Rey, señaló que «estaba furioso» cuando le dijo que por qué no se callaba. «Creo que explotó», pero «debe tener paciencia porque nos veremos en las próximas cumbres. No agredí al Rey, lo único que hice fue defender a mi país; a Venezuela se respeta», apuntó.
En su furibundo ataque, el líder venezolano volvió a hacer objeto de sus críticas al ex presidente José María Aznar, y recordó que el día anterior del incidente, cuando ya lo había calificado de «fascista», almorzó con Zapatero y ambos presidentes «brindamos por la paz y los pobres del mundo». El presidente español «no tocó el tema Aznar, ni un comentario, nada. ¿Zapatero defendiendo a Aznar? ¿Y pidiendo que respete a Aznar porque es un presidente electo? A Hitler lo eligieron los alemanes, ¿eso significa que nadie puede atacar a Hitler?. Qué cosa más absurda y con esa absurdidad salió Zapatero».
Pero Chávez no se ha quedado sólo en esta guerra y se ha buscado como aliado natural a su amigo Fidel Castro. Para dar fe de esta alianza, ayer leyó una carta de su homólogo cubano en la que se solidariza con su actuación en la Cumbre, calificando de «Waterloo ideológico» el reproche del Rey. En este sentido, el líder cubano afirmó en su misiva que «el incidente parece irreal. Nunca había tenido lugar un diálogo parecido entre Jefes de Estado y de Gobierno y en casi su totalidad representada por países saqueados durante siglos por el colonialismo y el imperialismo», dijo el tirano.
Castro advierte que Chávez podría ser «asesinado» si continúa con su campaña de calle impulsando la reforma constitucional, que será consultada el próximo 2 de diciembre. Así, el dictador subrayó que «hay que seguir luchando y corriendo riesgos, pero no jugar todos los días a la ruleta rusa o al cara o cruz. Nadie escapa de los cálculos matemáticos».
Manifestaciones de apoyoLas palabras de Chávez contra España y la respuesta del Rey volvieron ayer a provocar manifestaciones de apoyo entre los residentes españoles, a los que se unieron los estudiantes para manifestar también la nueva Constitución de Chávez. La máxima expresión de este rechazo es la denominada «marcha de las antorchas».
A Chávez no le han gustado estas manifestaciones en contra y se ha atrevido a lanzar una amenaza: «Si el Gobierno español o los españoles que viven aquí, que ya han salido con unas banderas, comienzan a generar un conflicto, no va a andar bien esto, porque aquí hay dignidad y Venezuela se respeta, y el jefe de Estado de Venezuela hará respetar este país», advirtió.
