Publicado el 02 de Sep de 2010 6:43 pm |

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El jugador de los Piratas de Pittsburgh, Neil Walker, recorre las bases en un partido contra los Cachorros de Chicago el miércoles, 1 de septiembre de 2010, en Chicago. (AP Photo/Paul Beaty)

Cuando el intermedista de los Piratas, Neil Walker, llega al estadio PNC Park, sólo tiene que mirar al muro Roberto Clemente en el jardí­n derecho en busca de inspiración.

Walker, uno de los mejores novatos de las mayores, creció en Pittsburgh escuchando las historias sobre uno de los mejores jardineros en la historia de Grandes Ligas, un hombre cuya influencia en su natal Puerto Rico supera por mucho el diamante de juego.

Aunque Clemente falleció 13 años antes del nacimiento de Walker, ambos estarán vinculados para siempre por la noche del 31 de diciembre de 1972 — cuando un avión en el que viajaba Clemente, cargado con suministro para los damnificados de un terremoto en Nicaragua, se estrelló en la costa de Puerto Rico.

El padre de Walker, Tom, fue una de las últimas personas que vio a Clemente con vida y estuvo a punto de abordar el avión.

“Puedo recordarlo como si hubiera sido ayer”, dijo Tom Walker, lanzador de Grandes Ligas durante seis temporadas, de 1972 al 77. “Salimos del aeropuerto y ésa fue la última vez que vi a Roberto Clemente. El salvó mi vida, al no permitirme que abordara ese avión”.

Walker padre y Balor Moore, quien fue prospecto de los Expos de Montreal, jugaban juntos en el equipo de Clemente durante el invierno, junto con varios jóvenes de la organización de los Piratas. Cuando ocurrió el devastador terremoto, Clemente pidió ayuda a sus coterráneos en Puerto Rico.

“Puedo recordarlo como si hubiera sido ayer”, dijo Tom Walker, lanzador de Grandes Ligas durante seis temporadas, de 1972 al 77.

Clemente era tan admirado, apenas tres meses después de conectar su hit número 3.000, que los puertorriqueños respondieron donando toneladas de comida, ropa y medicamentos.

“Habí­a mucha ayuda, donaciones por todas partes en el Estadio Hiram Bithorn, nuestro parque”,
recordó Walker. “Balor, (el ex receptor de los Piratas) Manny Sanguillén y yo mismo ayudamos a cargar los camiones y nos fuimos al aeropuerto. Dijimos a Roberto que querí­amos ir con él, pero habí­a una fiesta por el Año Nuevo, y él no permitió que lo acompañáramos por ningún motivo”.

El DC-7 estaba tan lleno, con más de 7.000 kilogramos de ví­veres, “que no habí­a espacio para nada más”, dijo Walker. “Pero por ningún motivo Roberto pensó que fuera peligroso viajar en ese avión”.

La vieja aeronave se incendió a poco de despegar y nunca volvió a ser vista. Murieron Clemente y cuatro personas más. Sanguillén, uno de los amigos más cercanos de Clemente, quedó tan conmocionado por la noticia que caminó por las playas durante dí­as, en busca de cualquier señal de algún sobreviviente.

Walker se entristeció por la muerte de un hombre a quien respetaba mucho, y se estremeció al darse cuenta de que él mismo pudo haber viajado en el avión.

“La pelota invernal se suspendió”
, dijo Walker. “Los Piratas enviaron un avión lleno de jugadores para que asistieran a una ceremonia en una iglesia católica, y hubo muchas lágrimas. Él era realmente un héroe, con un gran sentimiento humanitario. Era tan popular en Puerto Rico que pudo haberse postulado para gobernador, pero su destino era otro. Su valor consistió en ayudar a la gente, y eso le costó la vida”.

Neil Walker ha escuchado estas historias de boca de su padre y de muchas otras personas, y ambos han hecho múltiples visitas al museo deportivo en el centro de Pittsburgh, donde hay pertenencias de Clemente. Una visita al Salón de la Fama en Cooperstown les reveló que el nombre completo del í­dolo boricua era Roberto Clemente Walker.

El nombre completo de Tom Walker es similar, Robert Thomas Walker. Y eso impactó también a Neil.

El nombre completo de Tom Walker es similar, Robert Thomas Walker. Y eso impactó también a Neil.

“Muchos peloteros jóvenes de hoy se concentran en los jugadores actuales, pero Neil sabe historias de Roberto y de Bill Mazeroski, quien también ha sido su í­dolo“, dijo Tom Walker, quien alguna vez lanzó un juego sin hit de 15 innings en la Doble A. “Neil conoce la historia de este deporte”.

Así­ que, cuando Mazeroski, miembro del Salón de la Fama, asistió al campamento de pretemporada de los Piratas como instructor de cuadro, Walker le pidió ayuda —pese a que habí­a sido reclutado como receptor en el 2004, jugaba entonces en la antesala_. Walker consideró que mientras más posiciones conociera, le irí­a mejor.

La ayuda de Mazeroski resultó invaluable al comienzo de la temporada, cuando los Piratas, al percatarse de que Aki Iwamura no daba resultados en la intermedia, pidieron a Walker que aprendiera a jugar en esa posición. Walker jugó apenas una docena de partidos como camarero en la Triple A, pero ha fildeado muy bien, una cualidad que se suma a un promedio de .310 con nueve jonrones y 49 impulsadas desde el 25 de mayo, cuando fue convocado.

Por ALAN ROBINSON
Copyright 2010 The Associated Press.

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