Publicado el 21 de Nov de 2008 5:09 pm |

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España, sin el número uno del mundo, Rafael Nadal, hizo aflorar el viernes el talento de Feliciano López (31) para tumbar a la joven revelación argentina Juan Martí­n Del Potro (9) y dejar la serie 1-1, en apasionante final de la Copa Davis que se disputa sobre pista dura en Mar del Plata (sur de Buenos Aires).

López, segundo singlista español, alimentó la ilusión de España de ganar por tercera vez la Ensaladera de Plata, al vencer Del Potro por 4-6, 7-6 (7/2), 7-6 (7/4) y 6-3, y empatar la serie que habí­a desnivelado David Nalbandian (11).

Nalbandian habí­a demolido en el primer turno a David Ferrer (12) por 6-3, 6-2 y 6-3 y establecido una ventaja que se hizo humo hasta enmudecer a unos 10.000 aficionados en el estadio Malvinas del balneario a 400 km al sur de Buenos Aires, donde tienen la esperanza de ganar el trofeo por primera vez.

El ‘Rey’ Nalbandian, de 26 años, dominó con autoridad los ritmos del juego y controló las reacciones impetuosas del español con su formidable revés a dos manos y algunos toques mágicos de drop, hasta imponerse en una hora y 59 minutos.

“Ganarlo (el partido) rápido fue increí­ble. Digo gracias a la gente por alentar tanto, es maravilloso. Estuve tranquilo y pude superar a un gran jugador”, declaró el ganador del Masters en 2005.

El partido de dobles lo jugarán el sábado, en principio, los argentinos José Acasuso (48) y Agustí­n Calleri (60), frente a los españoles Feliciano López (31) y Fernando Verdasco (16), a las 14h00 locales (16h00 GMT), pero no se descartaba que los capitanes introduzcan cambios.

La serie se definirá el domingo, a partir de las 12h00 locales (14h00 GMT) con los choques entre Del Potro y Ferrer en primer turno, y Nalbandian frente a López en el segundo.

Ferrer, de 26 años, fue quien tuvo que empuñar la primera raqueta de su paí­s al desertar por lesión el mejor del mundo, ‘Rafa’ Nadal, pero al alicantino lo traicionaron los nervios.

“El hecho es que nunca pensé que el partido iba a ser tan fácil (para Nalbandian). Nunca me ganó así­. Me sentí­ muy inferior, me duele como tenista“, dijo apesadumbrado la primera raqueta de su paí­s en la final.

Sin haber sufrido la influencia del atronador aliento con cánticos y batir de tambores de los aficionados locales, Ferrer cometí­a errores no forzados o veí­a como el punto se le escapaba de las manos pese a plantear dura lucha.

Pero de pronto salió a la arena López, un zurdo de 27 años nacido en Toledo, quien se convirtió en el héroe de España, al establecer la hegemoní­a de su juego de saque y volea, con mayor dinámica que su adversario, en partido que duró tres horas y 19 minutos.

Del Potro, de 20 años, planteó una pelea tanto a tanto con el tremendo poder de su servicio, con un aluvión de aces, pero su tenis languidecí­a hasta que sufrió una lesión muscular que lo anuló aún más.

Unos 400 españoles agitaron banderas rojigualdas en las tribunas, que colmadas por unos 10.000 fanáticos enmudecieron ante la caí­da de la joven revelación del año en el tenis argentino.

López le dio así­ la razón al capitán Emilio Sánchez Vicario, quien confió en él, en detrimento de Verdasco.

Del Potro le habí­a hecho vivir una pesadilla a López con la potencia y precisión de su servicio, con aces que mellaban el ánimo del toledano, quien paso a paso logró equilibrar las acciones con sus ráfagas de inspiración.

El jugador nacido en la histórica Toledo pegaba donde más le dolí­a a Del Potro, que son los tiros sesgados y bajos, a los pies, pero el argentino no perdí­a la calma ni la parsimonia.

Nacido en la serrana ciudad de Tandil, a unos 100 km de Mar del Plata, Del Potro empezó a sentir en el segundo set la presión de López, quien encendió todos los motores a sabiendas de que una derrota dejaba a España en la cornisa.

La tónica no varió en el tercer set y, por el contrario, se profundizó, al sostener el ibérico su juego de saque y volea, contra los demoledores aces del tandilense, a quien se lo veí­a fí­sicamente menos vital que un adversario más dinámico, sólido y metido con toda el alma en el partido.

Frente a un López infatigable y con una muñeca que tení­a destellos dignos de un grande, Del Potro se mantení­a vivo con sus tremendos saques, pero el toledano sentí­a que podí­a ser su gran noche y su figura crecí­a game a game.

La lesión de Del Potro ensombreció aún más el panorama para Argentina.

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