Publicado el 26 de May de 2009 9:21 am |

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Un seguidor del Manchester United, (i), posa para una foto junto a otro del FC Barcelona en la Fontana di Trevi, en Roma, Italia, hoy 26 de mayo de 2009, un dí­a antes de que ambos equipos se enfrenten en la final de la Champions League. EFE/Danilo Schiavella

Las aficiones del Barcelona y del Manchester United empiezan a hacerse notar en los lugares más caracterí­sticos de Roma, como el Coliseo, un dí­a antes de que se dispute en la Ciudad Eterna la final de la Liga de Campeones de Europa.

Un grupo de seguidores del FC Barcelona se hace notar en Roma.

Los dos equipos ya están en la ciudad, pero el grueso de los aficionados llegarán entre la tarde de hoy y mañana a los aeropuertos romanos de Fiumicino y de Ciampino.

Seguidores del Manchester United levantan una réplica de la Copa de la Champions frente a la Fontana di Trevi. AFP PHOTO / TIZIANA FABI

Aunque todaví­a no se ven demasiados aficionados en las calles, las camisetas rojas y los torsos desnudos de los aficionados del Manchester son más numerosas que las camisetas azulgranas, en las calles de la capital de Italia.

Seguidores de Manchester United y el Barcelona posan para una foto frente al Coliseo de Roma el martes, 26 de mayo de 2009. (AP Photo/Gregorio Borgia)
Seguidores del FC Barcelona posan para una foto en la Fontana di Trevi, en Roma, Italia, hoy 26 de mayo de 2009, un dí­a antes de que su equipo se enfrente al Manchester United en la final de la Champions League. EFE/Danilo Schiavella

Bajo un sol abrasador, la ciudad tiene el aspecto de que prepara una gran celebración, con grandes gradas en el paseo de los Foros Imperiales y un estadio de arena para el Campeonato de Fútbol Playa instalado en el Circo Máximo.

Los primeros seguidores del FC Barcelona comienzan a llegar al aeropuerto Leonardo Da Vinci, cerca de Roma, Italia, hoy 25 de mayo de 2008, un dí­a antes de que su equipo se enfrente al Manchester United en la final de la Champions League. EFE/Telenews

Las pocas personas con camisetas del Barcelona que paseaban entre el gentí­o esta tarde, en las cercaní­as del Coliseo, se preguntaban por qué habí­a tan pocos representantes de la afición blaugrana en el centro de Roma.

Un grupo de aficionadas muestra un tapiz realizado con las bufandas conmemorativas de las eliminatorias que el FC Barcelona ha jugado esta temporada, a su llegada a Roma, ciudad donde mañana el equipo blaugrana disputará la final de la Liga de Campeones contra el Manchester United. EFE/Alberto Estévez

Cuatro aficionados mexicanos con camisetas del equipo catalán buscaban con la mirada otros aficionados de su equipo del alma, cerca de la urna donde exhibe la Copa que será entregada mañana al vencedor de la final de la Liga de Campeones.

AFP PHOTO / MLADEN ANTONOV

“Acabamos de ver llegar al equipo a Via Veneto (una de las zonas más lujosas de Roma), allí­ sí­ que habí­a algunos barcelonistas, pero todaví­a no se ven muchos en el centro de la ciudad”, aseguraba uno de ellos, después de viajar a la capital italiana desde México exclusivamente para ver la final.

AFP PHOTO / MLADEN ANTONOV

La diferencia en la presencia de las dos aficiones se notaba también en un quiosco improvisado que habí­a colocado un negociante romano, en el que se vendí­an ocho periódicos ingleses y sólo uno español, el diario Marca.

Una seguidora del FC Barcelona posa para una foto en la Fontana di Trevi, en Roma, Italia, hoy 26 de mayo de 2009, un dí­a antes de que su equipo se enfrente al Manchester United en la final de la Champions League. EFE/Danilo Schiavella

“La diferencia está en que los ingleses gastan dinero y los españoles no”, aseguraba a entre risas.

El ambiente futbolí­stico estaba muy presente hoy en el centro de Roma, con turistas e hinchas mezclados en las oficinas que las empresas patrocinadoras han colocado para la celebración de la final de la Liga de Campeones y para la promoción de sus productos.

Por contra, los alrededores del estadio Olí­mpico, lejos del centro, en el Foro Itálico levantado por Benito Mussolini, estaban vací­os.

Sólo periodistas, y algún que otro aficionado esporádico en busca desesperada de entradas para ver la final, deambulaban por la tarde en los alrededores del Olí­mpico.

Agencia EFE

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