Publicado el 15 de Jun de 2009 1:51 pm |

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El pí­vot español de Los Angeles Lakers, Pau Gasol, atiende a los periodistas, con el trofeo de campeones de la NBA en el vestuario de su equipo, tras imponerse a los Orlando Magic por 86-99 en el último partido de la final por el tí­tulo. EFE/Antonio Martí­n Guirado.

Pau Gasol escribió una de las páginas más brillantes del deporte español al convertirse en el primer basketbolista de esa nacionalidad en lograr el campeonato de la NBA.

Con la victoria de su equipo, Los Angeles Lakers, sobre Orlando Magic (86-99), Gasol se suma a la lista de escasos jugadores europeos capaces de alzarse con este tí­tulo, como los croatas Toni Kukoc y Zan Tabak, el francés Tony Parker o el turco Mehmet Okur.

Su defensa al pí­vot Dwight Howard, bastión de los Magic
, además de haber resultado clave en la consecución de este éxito, también le ha servido para quitarse de encima la etiqueta de “blando”, adjetivo que le ha acompañado en los últimos meses a raí­z de la derrota angelina frente a los Boston Celtics en la final del año pasado.

En su mejor momento profesional, Gasol pone así­ el broche de oro a una carrera plagada de éxitos, en la que destacan sus triunfos con la selección española, como el oro en el Mundial de Japón (2006) y la plata en los Juegos Olí­mpicos de Pekí­n (2008).

El ala-pí­vot catalán, capaz de anotar, rebotear y asistir como un base, ha roto estereotipos sobre el jugador europeo en la NBA, al que ha allanado el camino para entrar en la mejor Liga del mundo.

Formado en las categorí­as inferiores del Cornellá y posteriormente del F.C. Barcelona, Gasol debutó en la ACB -máxima categorí­a del baloncesto español- en la campaña 1998-99 con el club azulgrana, con el que disputó otras dos temporadas, cosechando dos tí­tulos de Liga y una Copa del Rey antes de que la NBA llamara a sus puertas.

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Para entonces, ya habí­a sido campeón con los “juniors de oro” en edad juvenil con la selección de España en el Torneo de Manheim, el Europeo de Varna y el Mundial de Lisboa, además de bronce en el Europeo de Turquí­a’01 con la absoluta.

Fichó por los Grizzlies tras ser elegido en el puesto número 3 del “draft” por Atlanta Hawks, se hizo con el premio al novato del año, llevó al equipo a las eliminatorias por el tí­tulo durante tres años consecutivos y llegó a disputar el Partido de las Estrellas durante los siete años que permaneció allí­.

Mientras, ganó con España dos platas en los Europeos de Suecia’03 y España’07.

Pero su vida dio un vuelco en febrero de 2008, cuando uno de los equipos con más tradición de la NBA y, sin duda, el de más “glamour”, lo rescató de Memphis, un equipo a la deriva que acabó con un Gasol estancado y hastiado por las derrotas.

Su llegada tuvo consecuencias inmediatas. Con Kobe Bryant a la cabeza, que por entonces amenazaba con irse a otra franquicia si no llegaban refuerzos de garantí­as, los Lakers se convertí­an en candidatos al tí­tulo de la noche a la mañana.

Sin embargo, se quedaron a las puertas. Los angelinos llegaron a la Final de la NBA pero se toparon con unos más experimentados Celtics de Boston, en los que el hambre por el tí­tulo de jugadores como Kevin Garnett, Ray Allen y Paul Pierce, resultó decisivo.

Ese hambre y también cierto deseo de venganza se han visto reflejados toda esta temporada en el rostro de Bryant, y también en el de Gasol, un escudero de lujo que en esta Final frente a los Magic de Orlando, le ha negado el pan y el vino a la megaestrella Dwight Howard y ha vuelto a demostrar la calidad que atesora en todos los aspectos del juego.

Hoy Gasol, que ha promediado casi 20 puntos por partido y más de nueve rebotes en la serie final, grita de alegrí­a. Y la afición española, con él.

Por Antonio Martí­n Guirado
EFE

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