Alonso ya trabaja en el R-28
Publicado el 02 de Ene de 2008 11:47 am |
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Los grandes cambios siempre se producen en los callejones sin salida. Eso es lo que tenía Fernando Alonso en McLaren. Repetir una temporada como la vivida en 2007 era imposible de soportar y el bicampeón asturiano decidió cortar de raíz. Volver a la situación perfecta cuando has dado un paso en falso no siempre es posible, pero en Renault han luchado por el piloto que le ha dado sus mayores éxitos y ha vuelto a ilusionarle.
Aunque el anuncio se produjo hace tres semanas (el 10 de diciembre), el primer día como piloto oficial de Renault fue ayer. Hasta el 31 de diciembre no vencía el contrato con McLaren y, por tanto, seguía unido a la escudería de Woking. En su página oficial un ligero pero trascendente cambio. Entre sus pilotos ha desaparecido Fernando Alonso. Fue una modificación realizada justo en el cambio de año. Para más adelante han dejado la incorporación de su sustituto, Kovalainen. La eliminación del asturiano certifica el final de una temporada complicada y el inicio de su regreso a Renault.
En los últimos días el asturiano ya se ha reunido con los ingenieros de su nuevo equipo para analizar el R28, pero el trabajo se intensificará a partir de esta semana cuando Alonso acuda a la fábrica de Enstone y comience a desarrollar el monoplaza. Les espera un duro trabajo para convertir el coche en uno parecido al que tantos éxitos les dio en 2005 y 2006.
El R28 espera ansioso que llegue el 22 de enero para que las manos que hicieron volar a sus hermanos mayores empiecen la puesta a punto de un coche que aún no conoce ni los colores que lucirá. El naranja predominante de ING en 2007 puede dejar espacio al blanco y azul de los millones de Carlos Slim. Justo una semana antes, Alonso, probará en Jerez el R27 sin control de tracción.
El asturiano volverá a estar al mando de un equipo que no le ha olvidado y que ha apostado por él para su retorno a los podios. Eso, unido a que lo conocido después por Fernando no supera su etapa inicial en Renault, hace que un paso atrás pueda significar varios hacia delante y, de paso, acabar con el dicho popular de que segundas partes nunca fueron buenas.

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