Publicado el 03 de Oct de 2009 1:37 pm |

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La ciudad de Rio de Janeiro, tarjeta postal más famosa de un paí­s que hizo de la pasión cotidiana por el deporte una forma de vida, tiene ahora por delante la posibilidad de canalizar esa alegrí­a en la mayor fiesta deportiva, los Juegos Olí­mpicos, que organizará en 2016.

Foto: AP / Ricardo Moraes

Esa verdadera pasión de los brasileños por los deportes y su vinculación con el orgullo nacional quedó en evidencia poco después del anuncio formulado el viernes por Comité Olí­mpico Internacional (COI), cuando el presidente Luiz Inacio Lula da Silva lloró compulsivamente durante una conferencia de prensa.

“Fue uno de los dí­as más emocionantes de toda mi vida, me sentí­ muy orgulloso de ser brasieño”, dijo Lula luego del episodio, mostrando la relación inquebrantable que existe entre deporte e identidad nacional para sus compatriotas.

En este DIAPORAMA ESPECIAL puede ver, en imágenes de diseño gráfico, como serán las principales instalaciones de Rio 2016. Pulse aquí­ o en la imagen:

Sede principal de la Copa del Mundo de fútbol de 2014 -ya que la final se debe jugar en el gigantesco estadio Maracaná- y escenario de los Juegos Olí­mpicos apenas dos años después, la ciudad de Rio de Janeiro recibirá de esa forma los dos mayores eventos mundiales del deporte en la próxima década.

Así­, el escenario de la mayor tragedia deportiva de toda la historia brasileña, la derrota ante Uruguay en la final de la Copa del Mundo de fútbol de 1950, inicia los preparativos para fiestas multitudinarias que deberán borrar aquel mal recuerdo e iniciar una nueva fase en el deporte del paí­s.

Ya considerado una potencia mundial emblemática del fútbol, con cinco campeonatos mundiales encima (1958, 1962, 1970, 1994 y 2002), varias veces monarca mundial y olí­mpico de voleibol y con ocho coronas en la Fórmula 1, Brasil tendrá en los próximos años responsabilidades acordes a su gigantismo.

Estos son algunos de los pros y contra de los Juegos en Rí­o:

Sin embargo, la relación de los cariocas con el deporte no se limita al acompañamiento a distancia de las grandes conquistas, sino que los lleva a pintarse el rostro o vestirse de pies a cabeza de verde y amarillo para esas ocasiones, pero también practicarlo en cada rincón disponible.

Las playas de Rio de Janeiro son, además de un área de esparcimiento al aire libre con miles de personas dorándose al sol, centros de práctica de incontables deportes, algunos inclusive con detallada planilla de horarios para uso de las instalaciones.

Los cariocas inclusive inventaron dos deportes prácticamente exclusivos de la playa: el ‘futvolei’, un voleibol que se juega sin usar las manos, en una simbiosis que unió dos de los deportes más populares del paí­s, y el ‘frescobol’, que se juega con paletas de madera y pelotas de goma.

En el asfalto junto a la playa pueden verse a todo momento centenas de personas corriendo, trotando, caminando o andando en bicicleta, todos los dí­as de la semana, desde la madrugada al anochecer, en una clara demostración del culto al cuerpo que caracteriza la ciudad.

El lago Rodrigo de Freitas, también en la zona sur de la ciudad, nuclea practicantes de decenas de modalidades deportivas.

Esta será la ubicación de las principales instalaciones olí­mpicas:


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