Publicado el 17 de Abr de 2008 11:27 am |

55,836 lecturas   83 comentarios

Noticias24.- El F.C. Barcelona llevó a los suyos de expedición a El Montanyá, en una especie de retiro de entrenamiento destinado a estrechar los lazos entre los jugadores para el último “sprint” de la temporada. Ronaldinho, por su parte, se la pasó solo en el autobús, tapándose con las cortinas, quizá preguntándose cómo acabó así­ su enamoramiento con el Barça que iba a contar con él de por vida, con la prensa (que ya verán, se burla de él) y con la afición.

Cae un héroe, por falta de disciplina, de compromiso, de carácter… como le pasa a tantos jugadores de fútbol que salen de humildes chabolas y entran a las mansiones y los lujos, sin un amigo sincero, un padre o un tutor que los guí­e.

Así­ lo cuenta Enrique Yunta en el diario ABC:

Encerrado en su mundo, sin querer ver más allá de la burbuja que le impide conectar con la realidad, Ronaldinho consume sus últimos dí­as como barcelonista en la más profunda soledad. Ya nadie le da palmaditas en la espalda y pocos le rí­en las gracias. Unos van por un camino y él va por otro completamente opuesto, un camino que le lleva hasta Milán en busca de la sonrisa perdida. Sólo ahí­ parece posible que recupere la felicidad y el buen gusto que tení­a cuando jugaba a fútbol.

Valga la imagen de ayer para resumir el lamentable momento del brasileño. Frank Rijkaard tomó la decisión de trasladar al grupo a El Montanyá -escenario de tan grato recuerdo para el «Dream Team» de Johan Cruyff- con el objetivo de oxigenar al plantel y cambiar de aires, un hábito que, dicho sea de paso, no a todos complace. Al que menos le gustó esta idea fue a Ronaldinho, que se vio de viaje con sus compañeros sin saber exactamente qué pintaba él ahí­, lejos de su querido gimnasio del Camp Nou o del sofá de su lujosa casa. Trece dí­as después, se hizo carne.

Aparcado el autocar, y vestidos ya de corto, los jugadores aptos y útiles se trasladaron al reducido campo de entrenamiento mientras Ronaldinho, de calle, se desviaba para acomodarse en un humilde barracón habilitado para la causa con una camilla. A mitad de la sesión, el «10» dio por finalizado su trabajo de fisioterapia, abandonó la caseta y recorrió el reducido trecho que le separaba del autocar, obviando a los jóvenes que buscaban un último recuerdo del que en su dí­a fue un héroe.

Cortinas y a esperar

Ya en el autocar, completamente solo, Ronaldinho aguantó durante casi una hora hasta que sus compañeros regresaron. Cincuenta minutos de cabezadita, cincuenta minutos de retiro espiritual en el que echó las cortinas para que nadie le viera, para que nadie se percatara del deterioro de un í­dolo que agoniza como azulgrana y que espera resucitar como rojinegro.

Luego hubo comida de hermandad, una barbacoa desaliñada para unir criterios y conjurarse en este tramo final de la temporada. No fue la fiesta más divertida de la historia, pero a todos les quedó más o menos claro el mensaje. Toca dar una alegrí­a este sábado a la desquiciada afición en el insí­pido derbi contra el Español y esperar a que la eliminatoria con el Manchester sea lo que Dios quiera. Sólo en Europa hay ilusión y la gente cree que es posible soñar con Moscú.

Uno de los grandes deportivos de Barcelona, el diario Sport, lo reseña así­:

Un grupo de aficionados azulgranas esperaba a los jugadores y se apostaron en las vallas para seguir sus evoluciones con la esperanza de ver a Ronaldinho. Pero no fue así­. El que fuera número uno del mundo se quedó en el interior de unos vestuarios de tercera división haciendo “tratamiento” según se nos dijo y no se dejó ver. Posteriormente, el brasileño salió a la carrera hacia el autocar oficial del club y emuló al grupo de rock ‘Los Planetas’. Estos tienen un disco que se titula ‘Una semana encerrado en el motor de un autobús’ mientras que él decidió hacerlo por espacio de una hora sin atender las peticiones de los aficionados que le esperaban. Ronnie corrió la cortina y se relajó mientras sus compañeros se ejercitaban a 100 metros. ¿Para qué subió el brasileño hasta Osona?

La Vanguardia lo cuenta también:

De chiste. Se abre el telón y aparece Ronaldinho, baja del autocar y escapa a la carrera, a refugiarse. El crack corre los 100 metros en cuatro segundos y medio, más o menos. Milagro, milagro. Nuevo récord del mundo. Felicidades. El Gaúcho, lesionado, se refugia en la casita contigua al campo de fútbol a seguir su tratamiento, según versión oficial, mientras sus compañeros se entrenan al aire libre.

Media hora más tarde de entrar en la caseta, tratamiento y ducha incluidos, se cierra el telón. Cuesta arriba, el brasileño enfila hacia el autobús, sin hacer ruido, de puntillas los pies. Sube al autocar vací­o, se sienta en la cuarta fila (al lado de la salida de emergencia) y corre la cortina para que nadie lo vea. Así­ durante una hora. Sólo, escondido, inmóvil e incomunicado. El conductor del autocar entra y le da una camiseta de una hincha para que la firme. Y la firma.

La imagen (sin apenas imágenes) dibuja el ocaso de una estrella, la antí­tesis de lo que un dí­a no tan lejano fue el 10 culé. Sí­, todo esto es un chiste que no tiene gracia, pero así­ es el final azulgrana del brasileño. Con claroscuros, sumido en la inestabilidad.
(…)
Conviviendo con el vací­o, con el mutismo, Ronaldinho, uno de los hombres más perseguidos y conocidos del mundo, pasa sus últimos dí­as en el Barcelona escondido tras la cortina. “Queremos que Ronaldinho se recupere lo antes posible y que colabore con el equipo en los objetivos que le restan al Barça”, expresó ayer el vicepresidente Alfons Godall en nombre de la junta.

La espera del Gaúcho se está haciendo larga. También los compañeros tardaron en llegar al autocar donde se aburrí­a antes de la comida de germanor en una finca a prueba de cámaras. Hoy y mañana, Frank Rijkaard hará lo mismo: blindará los entrenamientos ante dos partidos que marcarán si la agoní­a del actual Barça es llevadera o entra en una espiral definitiva. El técnico holandés cuenta con Deco e Iniesta.

Comments are closed.