Publicado el 15 de Oct de 2009 12:28 pm |

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AFP PHOTO/Pablo PORCIUNCULA

El desahogo del DT Diego Maradona tras el triunfo de Argentina ante Uruguay (1-0), con groserí­as dirigidas a periodistas crí­ticos de su gestión, desató un escándalo en Argentina, al punto de opacar el jueves el logro de la ansiada clasificación de la selección albiceleste al Mundial de Sudáfrica-2010.

“Esto es para los que no creyeron en este seleccionado y para los que me trataron como una basura. Hoy estamos en el Mundial. Sin ayuda de nadie y con todos los honores. A los que no creyeron, que la chupen…”, disparó el DT a la prensa la noche del miércoles, apenas clasificada la selección argentina.

El DT, de 48 años, que brilló como jugador en la década de 1980, provocador nato y habitualmente ocurrente en sus comentarios, dejó de lado todo ingenio y mesura para atacar con groserí­as e insultos al periodismo crí­tico.

“Un festejo del rencor”, señaló el diario La Nación sobre un Maradona “dominado por la ira, que se consumió en su propio rencor. Fue un cúmulo de tensión que explotó con aires vengativos contra los periodistas”.

Argentina sólo alcanzó a clasificarse al Mundial en la última fecha de las eliminatorias, sufriendo, con angustia y con goles agónicos, como el de Martí­n Palermo ante Perú (2-1) el sábado pasado cuando corrí­a el tiempo añadido.

“Esto es para los que no creyeron en este seleccionado y para los que me trataron como una basura. Hoy estamos en el Mundial. Sin ayuda de nadie y con todos los honores. A los que no creyeron, que la chupen…”

Los exabruptos de Maradona fueron este jueves portada de todos los medios y llenaron los informativos radiales y televisivos, que repitieron sus expresiones una y otra vez, mientras en internet ya se ofrecí­an a la venta remeras con las palabras soeces de Maradona.

El tema logró desplazar a un segundo plano el triunfo sobre Uruguay (1-0), por primera vez en 33 años en el Centenario de Montevideo, y la clasificación directa al Mundial, que llevó desahogo más que festejo a la selección, como dijo el experimentado Juan Sebastián Verón, cuando exhortó a “pensar en mejorar”.

En noviembre del año pasado, cuando desafió al mundo haciéndose cargo de la conducción técnica de la selección, Maradona habí­a prometido infundir en los jugadores la mí­stica que tení­a y contagiaba cuando era í­dolo y capitán del campeón mundial en México-1986 y subcampeón en Italia-1990.

Pero eso no se vio reflejado en las eliminatorias, donde obtuvo cuatro triunfos y cuatro caí­das, y las crí­ticas fueron creciendo.

El DT no encontraba la fórmula del éxito e intentaba variantes que pocos aprobaban y todos discutí­an, como siempre ocurre cuando está en juego la selección argentina en un paí­s apasionado por el fútbol.

“A Maradona no se le ocurrió mejor idea para celebrar que descargar una baterí­a de penosas bravuconadas”.

“El que no llora no mama”, ironizó en su portada el deportivo Olé, en alusión a las expresiones del DT y la letra del célebre tango “Cambalache”, y con una imagen del abrazo entre Maradona y Carlos Bilardo, el secretario de Selecciones, ambos llorando tras el triunfo.

La Nación expresó que “a Maradona no se le ocurrió mejor idea para celebrar que descargar una baterí­a de penosas bravuconadas”.

Desafiante, irrespetuoso. La peor versión de una personalidad que no consigue estabilizarse. Groserí­as que recorren el mundo para agigantar la vergí¼enza. Así­, la selección seguirá desenfocada”, agregó.

Maradona “estalló y multiplicó los interrogantes pensando en el futuro. Justo la noche que habí­a conseguido el objetivo no se relajó y disfrutó, al contrario, se descargó con un discurso agresivo y de mal gusto”, coincidió Clarí­n.

Tras los agravios, un 79% opinó que la Asociación de Fútbol Argentino (AFA) deberí­a despedir a Maradona, según una encuesta de La Nación entre lectores de su sitio de internet.

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