El traje de Michael Phelps ¿casi como el doping?
Publicado el 12 de Ago de 2008 7:56 am |
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A medida que Michael Phelps acumula medallas, más y más gente se pregunta si la estrella de la natación, que rompe récords mundiales hasta cuando se ducha, está dopándose. El éxito acelerado, no sólo del tiburón de Baltimore, sino de todo el equipo norteamericano levanta envidia y sospechas en quienes no sienten admiración por ellos.
Ya el prestigioso escritor de deportes Philip Hersch (del Times de Los Angeles y Boston Tribune) se ha preguntado cómo es posible que Dara Torres, a los 41 años, nade más rápido que cuando tenía 21. Y Hersch recuerda cuando en 1993, señaló “anomalías estadísticas” que le permitieron deducir que las nadadoras chinas se dopaban. Y en 1994, efectivamente, comenzaron a dar positivo en las pruebas. Hersch se atreve a hacer el mismo pronóstico hoy: Dara Torres, diagnosticada como asmática poco antes de su espectacular regreso, podría estar consumiendo medicamentos para el asma que están en la lista de sustancias prohibidas, justo por debajo del nivel en el que se considera “ilegal” y potencialmente “doping”.
Algo similar señala un especialista ruso, Alexei Koudinov, cuando dijo que los atletas norteamericanos estaban “dopándose” cuando aparecían con audífonos para escuchar música en Atenas 2004, apenas minutos antes de competir. Koudinov afirma que hay estudios que demuestran la relación entre escuchar música y la saturación de oxihemoglobina en sangre, mejorando significativamente el rendimiento del atleta.
Pero la mayor acusación contra el seleccionado de EEUU es su disponibilidad de los trajes de natación Speedo LZR, presentados por la fabricante en febrero pasado y desfilados por los propios atletas norteamericanos. Estos bañadores de material sintético recubierto de poliuretano, diseñados con ayuda de la NASA, mejorarían notablemente la hidrodinamia del atleta reduciendo hasta en un 10% la fricción entre el cuerpo y el agua. “Me siento como un cohete disparado de la pared”, habría dicho la estrella, Michael Phelps, de su traje. Su compañero de equipo, Ian Lochte, opinó que competir con el LZR “es como nadar en bajada”.
Adicionalmente, una parte del traje está rigidizada en la zona de la pelvis, permitiendo al nadador mantener la postura ideal sin esfuerzo. Entrenadores y atletas “perjudicados” por trajes menos avanzados han denunciado la “excesiva flotabilidad” provista por el LZR.
No son pocos los récords que se han roto desde que se usa el traje LZR, a un costo de 550 dólares por unidad. Para el entrenador del equipo italiano, utilizarlos proporciona una ventaja desleal, y lo mismo opinan algunos de los equipos que están patrocinados y equipados por otras marcas, como Arena, Descente y Asics. Kosuke Kitajima, nadador japonés patrocinado por la marca Mizuno cambió su traje por un LZR y rompió un récord mundial, lo que causó una revuelta entre los nadadores japoneses exigiendo que les permitieran usar los trajes Speedo. “Si no traen resultados, ahora no tendrán excusa”, dijo el entrenador jefe del equipo japonés.
Un detalle alarmante aparece en el artículo de Newsweek sobre el LZR, en forma de anécdota: en mayo pasado, se rompió la cremallera del LZR que llevaba puesto Michael Phelps justo antes de una competición. El astro de las piscinas se metió en un viejo Speedo (de la anterior generación de trajes) y su tiempo resultó 7 segundos más lento que su récord mundial. ¿Efecto “placebo” o un verdadera desventaja para quienes no los usan? Casi todos los ganadores los han usado, excepto la campeona italiana Federica Pellegrini, quien rompió el récord mundial en los 200 metros libres utilizando un traje fabricado por una pequeña empresa llamada Jaked.

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