Publicado el 24 de Ago de 2008 7:50 am |

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Con otra fiesta de perfección estética memorable, en la que los fuegos artificiales y la cultura china volvieron a tener un papel protagonista, Pekí­n cerró unos Juegos Olí­mpicos que acabaron exorcizando todos los temores que se habí­an generado en torno a ellos y acabaron bordando la perfección.

Fotos: AFP Photo

ESPECIAL FOTOGRAFICO: ví­a Wenn

Con 91.000 espectadores en las gradas volcados con el espectáculo, y miles de atletas sobre el campo del Estadio Nacional (o Nido de Pájaro), el director de cine y coreógrafo Zhang Yimou volvió a dejar boquiabiertos a todos con una clausura llena de luz y brillo, en la que el tenor español Plácido Domingo, muy querido en China, prestó su voz.

Los fuegos artificiales, inventados por China hace dos milenios, abrieron la fiesta dibujando la cuenta atrás, desde el número 29 (por ser Pekí­n los Juegos de la vigésima novena Olimpiada) hasta el cero, y, como en la inauguración, miles de extras volvieron a tomar el estadio con vistosos trajes.

Más de mil bailarinas adornadas con campanas de plata, carros con tambores que recordaron la parafernalia del Circo del Sol, y actores saltando, corriendo y volando por los aires (en alegorí­a del Citius, Altius, Fortius olí­mpico) calentaron el ambiente para la llegada de los atletas.

Portaron las banderas de cada paí­s deportistas que han tenido destacada actuación en Pekí­n, entre ellos los ciclistas Juan Llaneras (España) y Juan Esteban Curuchet (Argentina), la clavadista mexicana Tatiana Ortiz y la saltadora de longitud brasileña Maurren Higa Maggi.

Papel destacado lo tuvo el pí­vot chino Yao Ming (todos los atletas le rodeaban para fotografiarse con él) y, sobre todo, el maratoniano keniano Samuel Kamau Wansiru, que recibió la medalla de oro por su victoria de hoy en la prueba reina del atletismo.

El presidente del Comité Olí­mpico Internacional, Jacques Rogge, calificó hoy los Juegos de Pekí­n como “excepcionales”, en el discurso que pronunció en la ceremonia de clausura.

“Esta noche ponemos fin a 16 dí­as gloriosos que recordaremos para siempre. Gracias al pueblo de China, a todos los maravillosos voluntarios y al Comité Organizador. Con estos Juegos el mundo aprendió más de China y China aprendió más del mundo”, añadió.

El presidente destacó el nacimiento de nuevos talentos. “Estrellas que lo fueron en Juegos pasados han vuelto a deleitarnos. Hemos compartido su alegrí­a y sus lágrimas y nos hemos maravillado de sus habilidades. Recordaremos durante mucho tiempo lo que hemos visto aquí­”.

Rogge dirigió un mensaje a los deportistas: “Sois verdaderos modelos. Nos habéis mostrado el poder unificador del deporte. El espí­ritu olí­mpico vive entre adversarios de paí­ses en conflicto. Mantened ese espí­ritu vivo cuando regreséis a vuestras casas“.

“Han sido unos Juegos excepcionales”, afirmó Rogge, “y ahora, de acuerdo con la tradición, declaro clausurados los Juegos de la XXIX Olimpiada y convoco a la juventud del mundo para que acudan a Londres de aquí­ en cuatro años para celebrar los Juegos de la XXX Olimpiada”.

Por su parte, el presidente del Comité Organizador de los Juegos, Qi Lui, dijo que la máxima cita deportiva mundial llegaba “a una conclusión exitosa”.

“Deportistas de 204 paí­ses y regiones han competido en el espí­ritu olí­mpico. Han mostrado su gran perseverancia, han dado lo mejor de sí­ en un ambiente deportivo y han conseguido magní­ficos resultados batiendo 38 récords mundiales”.

Por su parte, el alcalde de Londres, Boris Johnson, recibió hoy la bandera olí­mpica en el estadio “Nido de Pájaro” durante la ceremonia de clausura de los Juegos Olí­mpicos de Pekí­n 2008.

El alcalde de Pekí­n, Gio Jinlong, entregó la enseña al representante de la ciudad que organizará los Juegos Olí­mpicos de 2012.

Con información de Efe

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