• Todo un paraíso natural ubicado en el estado Miranda.

Publicado el 31 de ago de 2013 9:48 am | 8.903 views

Foto: Leonor Roquett / Noticias24

(Caracas, 03 de septiembre. Noticias24) – En el medio de un estado conocido por sus playas y el cacao, la Laguna de Tacarigua sorprende a los turistas con la tranquilidad de su agua, siendo un excepcional refugio natural de aves silvestres.

La laguna costera, que separa el mar por una restinga, se distingue por sus hermosos paisajes, siendo una excelente opción para los que desean alejarse del bullicio de las playas y optar por un paseo diferente.

La Laguna, ubicada en el municipio Páez del estado Miranda, fue proclamada como Parque Nacional en el decreto Nº 1.607 el 13 de febrero de 1974. En la actualidad es manejada por una cooperativa de hombres y mujeres oriundos de la región que poseen toda una cultura familiar en las distintas actividades que se realizan en la Laguna.

Uno de los guías relató que cuatros hombres se dedican a llevar a los visitantes al lugar y mostrarle sus riquezas naturales, pero que la mayoría prefiere dedicarse a la pesca debido a los ingresos que esto genera.

Unas cuatro lanchas están dispuestas para que los turistas conozcan la Laguna, las cuales tienen un costo de Bs. 200 por cuatro personas por ida y vuelta. En la zona no se permita la entrada de lanchas particulares.

En el lugar se puede observar que la edad no es un impedimento para disfrutar del Parque, debido a que pequeños y grandes suben sin temor a cada una de las embarcaciones que parten desde las instalaciones del Instituto Nacional de Parques.

Cada lancha puede realizar de cuatro a seis viajes cada día en temporada alta.

Aunque los guías no se distinguen por ser expertos en lo que se refiere a la fauna, los turistas pueden disfrutar de sus únicas anécdotas durante el recorrido.

Los lancheros pueden pasear a los visitantes en la Laguna y también pueden llevarlos a las playas cercanas, entre las que se encuentran Tortuga Lodge y Playa Limpia.

A pesar de que la mayoría de los visitantes son venezolanos, muchos extranjeros se acercan a la zona para realizar los recorridos de observación de aves, en horas de la tarde, momento en el que los pelícanos, corocoras y garzas se reúnen para pasar la noche.

En el sector de la Laguna en donde se comunica con el mar, el oleaje es tranquilo y el agua poco profunda, con un hermoso paisaje que parece querer hacer gala de la infinidad de la belleza del lugar.

El parque también es buscado por aquellos que quieren practicar Kayak por la tranquilidad de su agua. Debido a que estas embarcaciones son silenciosas y tranquilas, está permitido su uso en el Parque porque no perturban a la fauna del lugar.

Los manglares y bosques marinos son las características que más recuerdan los visitantes.

Tortugas, cangrejos y peces variados acompañan a las aves del lugar, que acompañan sin temor a los turistas de la zona. Las babas que antes habitaban en la laguna decidieron emigrar debido a que el crecimiento de los manglares no les permite estar en la zona.

Durante el paseo se pueden observar a los pescadores del lugar que buscan atrapar a los lebranches, róbalos, roncadores o lisas y luego venderlo a distintas pescaderías que se encargan de distribuirlo.

Según Inparques solo se permite la pesca con caña, cordel de mano y anzuelo simple.

Toda la extensión de la Laguna se mantiene casi virgen, debido al trabajo realizado por lo lugareños, junto a Inparques, instituto encargado también de otorgar el permiso para aquellos que deseen realizar pesca deportiva.

Los sentimientos y las ansias de recuerdo no se escapan de la Laguna de Tacarigua

Durante el paseo, los visitantes pueden conocer distintos manglares. Dos de ellos revelan el sentimiento más conocido por el hombre y el otro exhibe al mundo la necesidad de trascendencia del ser humano: “El túnel del Amor” y “El Manglar de los Nombres“.

El túnel del Amor” está rodeado de árboles milenarios que forman un camino íntimo y silencioso. Los lancheros aprovechan este ambiente para disminuir la velocidad de sus pequeñas embarcaciones y abrir paso a la ilusión al revelar el nombre del manglar.

Mientras que “El Manglar de los Nombres” puede reconocerse fácilmente al mirar los tallos de los árboles marcados con nombres de turistas que han pasado por allí. Esas marcas solo se muestran como el recuerdo de una amistad o una promesa de amor guardada en la memoria de la naturaleza.


Por: María Arvelo y Leonor Gabriela Roquett / Noticias24

Foto: Leonor Roquett / Noticias24
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Foto: Mary Arvelo / Noticias24
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