• “Adiós Dyankov, el próximo es Borisov”, fue el lema de los manifestantes ayer

Publicado el 19 de feb de 2013 4:40 pm | 349 views

Foto: Reuters

(Sofía, 19 de febrero – EFE).- El Gobierno de Bulgaria, el país más pobre de la Unión Europea (UE), está cada vez más arrinconado y a la defensiva, frente a la creciente ira de los ciudadanos por el encarecimiento de la electricidad, si bien las raíces del malestar son más profundas.

“Esas manifestaciones se iniciaron contra los altos precios de la electricidad, pero las raíces del descontento son aún más profundas”, dijo el presidente búlgaro, Rosen Plevneliev, después de que el domingo pasado las protestas callejeras alcanzaran su punto culminante con la participación de cerca de 100.000 personas en 35 ciudades.

En su diagnóstico de la situación, Plevneliev destacó, entre los factores más desestabilizadores, los bajos sueldos, el elevado desempleo y la percepción popular de que no impera la justicia.

Por su parte, el jefe del Gobierno búlgaro, el conservador Boiko Borisov, reaccionó forzando la dimisión ayer de su ministro de Finanzas, Simeon Dyankov, quien no había dejado de destacar el supuesto mérito de mantener la estabilidad fiscal y la baja deuda del país.

“Somos testigos de cómo el frigorífico ha anulado al televisor”, declaró el politólogo Arman Babikyan a la agencia BGNES, en alusión a que las dificultades de la población para afrontar los gastos cotidianos contrastan con las informaciones de las cadenas de televisión sobre el éxito de la política económica del Gobierno.

“¿Cómo pagar los 300 euros de la factura de la electricidad y la calefacción con un salario de la misma cantidad?

El propio Plevneliev, hace apenas dos meses, se mostraba en declaraciones a Efe orgulloso de las cifras macroeconómicas -un déficit menor al 2 % y una deuda del 16 % del producto interior bruto (PIB)- logradas con una estrategia de ahorro en los últimos cuatro años.

Pero esa política ha empeorado el bajo nivel de ingresos, pensiones y gastos públicos y, así, el salario medio ronda los 350 euros, el mínimo es de 155 euros y las pensiones se mueven en torno a los 75 euros.

“¿Cómo pagar los 300 euros de la factura de la electricidad y la calefacción con un salario de la misma cantidad? ¿Qué hacer? ¿No comer, no criar a los niños, no comprarse ropa?”, se preguntaba una de las madres que salieron estos días a las calles.

“Adiós Dyankov, el próximo es Borisov”, fue el lema de los manifestantes ayer, cuando las protestas se saldaron en Sofía con varios heridos y detenidos, además de diversos daños materiales.

Ante la evidencia de que la partida de Dyankov no logró calmar las aguas, el primer ministro salió hoy al paso con multas a las distribuidoras de electricidad (la austríaca EVN y las checas CEZ y Energo-Pro), la retirada de la licencia a una de ellas (CEZ) y el anuncio de que “recomendará” una reducción de las tarifas.

“Recomendamos al regulador, y ojalá respete esta recomendación, anular la subida del precio en un 13 % que entró en vigor en agosto de 2012. Los cálculos del Gobierno apuntan a que el precio de la electricidad puede reducirse en un 8 %”, dijo el primer ministro en rueda de prensa hoy en Sofía.

Este político populista, exkarateca y apodado “Batman” ha generado confusión al descartar, por un lado, que vaya a dimitir y asegurar, por otro, que si la calle sigue exigiéndolo sí lo hará.

“Mi mandato acaba dentro de cuatro meses y no importa si voy a gobernar en ese período o no. A mí me importa que en los últimos años mi Gobierno garantizó una estabilidad financiera y evitó escenarios como los de Grecia o España”, indicó Borisov.

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