Publicado el 04 de mar de 2013 8:48 am | 1.626 views

Foto: EFE

(Islamabad, 4 de marzo. EFE).- Pakistán vivió anoche la segunda masacre de chiíes en dos meses con un atentado con dos bombas en la ciudad meridional de Karachi que dejó 52 muertos y unos 130 heridos, según el recuento facilitado hoy por la Policía.

La última matanza perpetrada contra fieles de esta corriente islámica minoritaria ayer en el barrio de Abbas Town se suma a las dos ocurridas en la ciudad occidental de Qüetta desde inicio de año, con el resultado total de 250 muertos.

El nuevo ataque ocurrió hacia las 19:30 hora local (14:30 GMT) en el barrio de Abbas Town y los más de cien kilogramos de explosivo alojados en una motocicleta y un automóvil destrozaron decenas de viviendas, según un responsable policial de la zona, Mohamed Aslam.

Las detonaciones sucedieron en un intervalo de cinco minutos y tuvieron lugar en la principal avenida del barrio justo entre dos bloques de apartamentos de cuatro pisos de altura, que sufrieron de lleno las explosiones.

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Una fuente del cuerpo de Bomberos de Karachi, explicó hoy a Efe que la localización del atentado, entre dos grandes edificios, amplificó su poder destructivo y provocó incendios en varios apartamentos.

En un primer momento se habló de una veintena de fallecidos, pero a medida que fueron avanzando las tareas de rescate creció el registro de víctimas entre la comunidad chií, que en Pakistán reúne a cerca del 20 % de la población del país.

El jefe provincial de Policía, Fayyaz Ahmed Leghari, afirmó al diario local Express Tribune que la segunda explosión fue tan intensa que tuvo un radio de impacto de cerca de 700 metros, y que causó destrozos en unas 200 viviendas.

El coche bomba fue activado mediante un temporizador y que dejó un cráter de más de un metro de profundidad y tres de anchura

El informe policial del ataque detalla, según el rotativo The News, que el coche bomba fue activado mediante un temporizador y que dejó un cráter de más de un metro de profundidad y tres de anchura.

Los relatos servidos por medios locales aluden a la dureza de las imágenes tras el atentado, y el Express Tribune habla en su información de “Apocalipsis en Abbas Town” y de una calle que “parecía haber sido objeto de un bombardeo aéreo”.

La columna de humo y el ruido producido por las explosiones pudieron ser percibidos a kilómetros de distancia, según diversos medios.

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El primer ministro, Rajá Pervez Ashraf, condenó el atentado y afirmó en un comunicado enviado anoche que “los que apuntan a civiles inocentes sirven a los intereses de elementos contrarios al Estado y a la sociedad”.

Diversos barrios de Karachi amanecieron hoy paralizados a causa de la huelga de tres días convocada por diversos grupos chiíes en protesta por la nueva matanza, mientras portavoces de esa comunidad han vuelto a elevar sus quejas por la inacción del Gobierno.

“Es un fracaso claro del Ejecutivo, que quiere que se retrasen las elecciones y al que no le importa que haya un clima de violencia”

“Es incomprensible que tras los recientes ataques en Qüetta las fuerzas de seguridad no hayan podido prevenir otro atentado en Qüetta”, lamentó hoy en declaraciones a Efe el exsenador y portavoz de la comunidad chií, Fasieh Iqbal.

“Es un fracaso claro del Ejecutivo, que quiere que se retrasen las elecciones y al que no le importa que haya un clima de violencia”, añadió un miembro de la Asamblea Nacional, Nasir Alí Sha, perteneciente a la formación de Gobierno, el Partido Popular.

Los atentados de carácter sectario en Pakistán se han incrementado en el último año dentro de un marco general de recrudecimiento de la violencia terrorista desde hace unos meses.

El barrio de Karachi atacado ayer fue escenario el pasado noviembre de un atentado con motocicleta bomba que mató a tres personas de confesión chií frente a un centro de culto de esta rama del islam.

Las víctimas mortales en ataques contra chiíes este año ya suman cerca del 50% del total acumulado el año pasado; según el Instituto Paquistaní de Estudios para la Paz, 537 personas -en su mayoría chiíes- murieron en 2012 por ataques contra minorías religiosas.

Foto: EFE
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