• Dudamel ser catalogado como un arquitecto de la música en Venezuela

Publicado el 06 de abr de 2013 4:20 pm | 10.905 views

Foto: Ana Vanessa Herrero / Noticias24

(Sao Paolo, 6 de abril – Noticias24) – Son pocos los acercamientos directos que tiene la prensa a la figura de Gustavo Dudamel, pero los que hay, son más que interesantes. Educado, sencillo, el tono calmado y cercano, así fue como se mostró el Director de la Orquesta Simón Bolívar, horas antes del concierto que promete hacer vibrar a más de uno.

Fue durante el receso del ensayo que realizó la Orquesta en un teatro imponente, cuya belleza y alcance contrasta con la zona donde se ubica. No puede decirse sino que es fascinante ver cómo el teatro se erige dentro de la Estación Júlio Prestes, una antigua estación de tren en la ciudad de Sao Paolo, un proyecto que forma parte de la revitalización del centro antiguo de la ciudad.

En horas de la noche se presentará ante el público de este país y el mundo, haciendo vibrar, seguramente, a más de uno que atento lo mirará desde sus asientos. Para él, la música es belleza y como tal la trata y la presenta al público. Pero la realidad que envuelve a la Orquesta es mayor a las presentaciones en grandes teatros y a los aplausos, pues según Dudamel cada uno de los que componen el todo de la melodía que deja en alto el nombre de Venezuela son los mismos que conforman “una familia”.

“Que único y que vanguardista es que la música clásica se use como rescate social”

Ya son casi 20 años que Maestro y Orquesta han estado juntos en un camino arduo y que hoy ve los frutos de un extenso trabajo. “Esa camaradería que existe entre nosotros es única, creo que no existe en otras agrupaciones sinfónicas”, dijo a Noticias24 colocándose la mano en el pecho y encogiendo los hombros, como si no quisiera que sus palabras sonaran ostentosas. Pero esa es la realidad. En Argentina, durante uno de los ensayos, se observaba a un Dudamel cómodo y a un grupo de jóvenes profesionales que disfrutaban cada acorde, cada nota de la partitura.

Las conversaciones entre ellos son frecuentes, al igual que las risas, pero eso no deja de lado la seriedad de la labor que hacen. Y digo labor porque es más que un trabajo. Colocar el nombre de Venezuela en alto no es tarea fácil, mucho menos en la situación política que atravesamos, y ellos lo saben, pero lo intentan, con mucho éxito.

En los conciertos no hay espacio para la política, la pobreza, las preocupaciones o los partidos; en ese momento, cuando la música deja de sonar, y los aplausos de los extranjeros retumban en las paredes, es cuando todos comprenden la labor de unión y paz y que han logrado, aunque sea por esos instantes, pero por algo se empieza. “El reconocimiento del público es importante, porque lo estamos haciendo para ellos”, comentaba. “En Argentina que tuvimos esa recepción tan única (…) ver a la gente gritar y aplaudir, fue como una consagración”.

Y en efecto, ese camino que además se está abriendo ahora queda para las nuevas generaciones, porque el objetivo es que llegue el relevo en la batuta y la bandera del éxito cultural se expanda a todas partes de la mano de nuevos talentos. “Ellos lo harán mejor que nosotros”, comentaba con una sonrisa, “porque si no lo hacemos cada vez mejor, la vida de que vivimos, no tiene sentido”.

“Que único y que vanguardista es que la música clásica se use como rescate social”

Bien puede Dudamel ser catalogado como un arquitecto de la música en Venezuela, aunque él, sin los músicos, se queda solo con el título. Las mujeres y hombres que deleitan a millones son los capaces de esparcir la idea del maestro Abreu de llevar la jovialidad y el trabajo en equipo a muchos más, o a un millón de niños, como explicó era la meta de este año.

“Que único y que vanguardista es que la música clásica se use como rescate social”, comentó cuando un periodista de Brasil le habló sobre la situación de Venezuela. La pregunta, claramente, estaba enfocado al lado político, pero la importancia del Sistema no radica ahí, sino en cómo se ha convertido en un camino de futuro y en, como dijo, “un símbolo de unión de paz y de infinita belleza, porque tener acceso a la música es tener acceso a la belleza”.

Tocando, cantando y luchando, como dice su lema, por un país donde las diferencias sean superadas por los acordes de un grupo de personas que ha hecho llorar a todos sin distinción de color político: ese es el objetivo. Lo social es prioridad, porque “este es un símbolo de unión, de paz y de ciudadanía”.

El ADN de cada uno de ellos está compuesto por lo que llamó “una cuestión abreuniana (…) si es que puede existir esa palabra”, una convicción de “entregar todo, hasta lo que no tenemos” cuando están haciendo música. La Orquesta Simón Bolívar tiene una coherencia musical sin precedentes en el país, y tienen el toque mágico que hace apreciar la música clásica, incluso sin conocerla. Ellos son los multiplicadores del sueño que tiene José Antonio Abreu de internacionalizar el proyecto que hoy beneficia a miles de niños en América Latina y que seguirá impulsando el nombre del país.

La cara que pocos conocen de Dudamel, es esta; la cara que hace apreciar no solo la melodía sino quien la hace y quienes llevan además el sello de “hecho en Venezuela” a cada rincón del planeta. No se trata de si es cercano o no, o si tiene una fluida comunicación con los medios, aunque eso es necesario; observando el detalle de cada paso que dan, se aprende a que se trata de apreciar lo hermoso del talento más puro de Venezuela y que lo tenemos como petróleo, solo hay que sembrarlo.


Por: Ana Vanessa Herrero / Departamento de Investigación / Noticias24

Foto: Ana Vanessa Herrero / Noticias24
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