• La Plaza El Agua y el Ecomuseo del Caroní se convirtieron en íconos, pero hoy a 16 años de esa fecha están venidos a menos
  • El panorama es muy distinto al de años anteriores, las áreas están completamente abandonadas y llenas de maleza

Publicado el 30 de jun de 2013 12:31 pm | 7.852 views

Foto: Carlos Jesús Gómez

(Caracas, 30 de junio – Trabajo especial).- La Plaza El Agua y el Ecomuseo del Caroní, inaugurados en 1997 junto a la Central Hidroeléctrica Macagua II por el entonces presidente de la República, Rafael Caldera, se convirtieron en íconos arquitectónicos, turísticos, culturales y recreativos de Ciudad Guayana, pero hoy a 16 años de esa fecha están venidos a menos.

A propósito de la polémica nacional surgida entre el ministro de Turismo Andrés Izarra y el gobernador del estado Lara, Henry Falcón, por el mal estado en que se encontraría la infraestructura de La Flor de Venezuela en Barquisimeto, se hizo una visita a la Plaza El Agua y el Ecomuseo en Puerto Ordaz con el fin de verificar sus condiciones.

El panorama fue muy distinto al de años anteriores, pues las áreas verdes, otrora amplios espacios de grama para que los niños corrieran, volaran papagayos o cualquier ciudadano se sentara en una sábana a observar el paisaje, están completamente abandonadas y llenas de maleza.

Las fuentes luminosas que lanzaban inmensos chorros de agua al aire, convirtiéndose en un espectáculo para los visitantes, están todas inoperativas, fungiendo como criaderos de insectos y basureros, mientras que en los estacionamientos reina la falta de vigilancia y de iluminación, ya que muchas de las lámparas están rotas o dañadas.

Ecodesidia

Siguiendo el recorrido se pudo constatar que la placa conmemorativa de la fundación de este sitio está oxidada y rodeada de basura, el sistema eléctrico por su parte se encuentra averiado.

Las escaleras adyacentes a las cascadas artificiales presentan filtraciones que impiden el acceso a través de ellas, pues la parte baja de las mismas se ha convertido en pozos donde existe moho y larvas.

Ya en la entrada del Ecomuseo, es notorio el decolorado rojo de su estructura, producto de la exposición a los elementos sin ser renovados sus materiales, y unas puertas automáticas que además de no abrir por sí mismas mediante un sensor como deberían, tienen sus vidrios rotos.

Un solitario efectivo de la Guardia Nacional es el único que recibe a los visitantes, adentro no se ven guías ni vigilantes, pese a lo cual el ambiente mejora un poco, ya que las salas de exposición están limpias, iluminadas y abiertas al público, no así el área donde antes funcionaba un cafetín, el cual está cerrado desde hace varios años, mientras que los ascensores tampoco funcionan.

Mala dependencia

Tanto el Ecomuseo del Caroní como la Plaza El Agua son dependencias de Corpoelec, ente adscrito al Gobierno Nacional que desde hace aproximadamente cinco años ha dejado de realizar los mantenimientos necesarios para preservar el esplendor de estos íconos urbanos de Ciudad Guayana.

Al ser consultada al respecto, la urbanista María Nuria De Cesaris comentó que la situación de este patrimonio es similar al que evidencian otros que en tiempos no tan lejanos sirvieron de encuentro y recreación para los guayaneses, y que hoy están sometidos a la desidia oficial.

Como ejemplos citó al Malecón de San Félix, cuyos estacionamientos fueron cercados y tomados para uso exclusivo de la Alcaldía de Caroní, o las Ruinas de las Misiones de Caroní, situadas a orillas del lago de Macagua, lugar histórico que según dijo, lleva más de tres años cerrado al público, reduciendo así las opciones recreativas del pueblo del estado Bolívar y de los turistas que lo visitan.

“El caso del Ecomuseo y la Plaza El Agua es dramático, porque esos lugares antes funcionaban hasta las 9 de la noche y tenían vigilancia permanente, eran un sitio seguro de encuentro y esparcimiento, pero ahora les redujeron el horario y también los servicios pues el restaurant fue cerrado”.

El mantenimiento de rutina no se hace, no hay vigilancia, atención y cuido, no se trabaja con amor como debería ser, y esto también se puede observar en otros íconos arquitectónicos de la ciudad como el edificio de CVG Venalum que igualmente presenta un progresivo deterioro”, expuso.

Denunció que el hecho de que no operen los ascensores ni las puertas de apertura automática del Ecomuseo, impide que personas con discapacidades físicas puedan ingresar a él, con lo cual se lesiona el derecho que tienen estos ciudadanos a disfrutar de dichos lugares públicos.

“Todos estos sitios son un patrimonio de la ciudad, y particularmente el Ecomuseo y la Plaza El Agua fueron referencia de calidad, arquitectura y de servicio al público, pero ahora todo eso se ha perdido”, sentenció De Cesaris.

Por: Carlos Jesús Gómez

Foto: Carlos Jesús Gómez
Foto: Carlos Jesús Gómez
Foto: Carlos Jesús Gómez
Foto: Carlos Jesús Gómez
Foto: Carlos Jesús Gómez
Foto: Carlos Jesús Gómez
Foto: Carlos Jesús Gómez
Foto: Carlos Jesús Gómez
Foto: Carlos Jesús Gómez
Foto: Carlos Jesús Gómez
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