Publicado el 10 de ene de 2013 6:32 am |

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(España, 10 de enero. EFE).- La presencia de un vino de Málaga en el banquete de los últimos Premios Nobel ha relanzado el prestigio de los caldos dulces de esta sureña provincia española, que gozaron de gran renombre y estuvieron entre los favoritos de la antigua realeza hasta la irrupción de la filoxera a finales del XIX.

La crítica especializada, con Robert Parker, el catador estadounidense más influyente, a la cabeza coincide en que los caldos de Málaga vuelven a estar de moda y recuperando su prestigio, y atribuye esta circunstancia, principalmente, a la labor de la bodega Jorge Ordóñez & Co., productora del vino elegido para la cena de los Nobel el pasado diciembre.

“Los vinos de Málaga se empezaron a exportar a mediados del siglo XVII y se vendían desde China a Argentina”

Su directora, Victoria Ordóñez, explica a Efe que, desde que en 2004 se puso en marcha la bodega, gracias a la alianza entre la familia Ordóñez de Málaga y la familia Kracher de Austria, el objetivo fue “recuperar el prestigio de los vinos malagueños, que se vino abajo por la plaga de filoxera y el declive de la calidad en los sistemas de recogida de uva y producción”.

La bodega estableció sus viñedos en la pequeña localidad de Almáchar, en la Axarquía malagueña, donde trabaja con las cepas más viejas de la variedad moscatel de Alejandría, y ha recuperado los sistemas más naturales y tradicionales de elaboración de vino dulce, que se empleaban hace siglos, cuando estos caldos tenían un enorme prestigio internacional.

“Los vinos de Málaga se empezaron a exportar a mediados del siglo XVII y se vendían desde China a Argentina”, precisa Ordóñez, quien relata que una prueba de su fama entre la realeza se produjo en 1791, cuando la emperatriz Catalina II de Rusia fue obsequiada con una caja de estos caldos y quedó tan satisfecha que decidió quitarles los impuestos de exportación.

A raíz de una reciente cata de las últimas añadas de Jorge Ordóñez, Robert Parker ha indicado que la historia de los vinos de Málaga se puede seguir hasta el 600 antes de Cristo, en la época griega, y que en el siglo XV figuraban entre los favoritos de los Reyes Católicos.

“A finales del siglo XIX perdieron ese favor para recuperarlo ahora gracias a un grupo de productores liderados por Jorge Ordóñez”, indica el crítico, que por primera vez se ha referido a la Denominación de Origen de Málaga y Sierras de Málaga.

“Buscamos siempre la excelencia en la calidad, aunque esto parece un tópico, pero a nosotros nos funciona, y obtenemos vinos muy finos y elegantes”

Para el secretario general de la Denominación, José Manuel Moreno Ferreiro, “que el catador más influyente” del mundo ensalce el trabajo de estos viticultores y bodegueros “seguirá aumentado el interés y el prestigio internacional” de esos vinos, facilitando también su exportación.

Jorge Ordóñez & Co. ha instaurado nuevamente el sistema de producción de vinos naturalmente dulce, consistente en no añadir alcohol, y apuesta por técnicas de concentración de azúcar innovadoras en la zona, el secado a la sombra y vendimias tardías para conseguir vinos como el Nº 2 Victoria 2010, protagonista en el banquete de los Premios Nobel.

Según Ordóñez, la presencia en una cena tan importante como la de los Nobel supone un reconocimiento y “un espaldarazo” a la labor de la bodega y “una gran responsabilidad” para el futuro.

Estamos hablando de un evento gastronómico de primer nivel, en el que los vinos se eligen en una cata a ciegas, sin saber quién está detrás, y eso es para nosotros un refuerzo y un reconocimiento a la calidad de nuestro producto”, añade.

Además de los moscateles naturalmente dulces que han merecido algunos de los galardones internacionales más valiosos, la bodega ha creado Botani, el primer moscatel seco de Málaga, que también ha tenido una gran acogida entre la crítica, que lo ha señalado como “uno de los mejores blancos perfumados del mundo”.

“Buscamos siempre la excelencia en la calidad, aunque esto parece un tópico, pero a nosotros nos funciona, y obtenemos vinos muy finos y elegantes para la media y alta gastronomía nacional e internacional“, agrega Ordóñez, que asegura que la base de su éxito está también en la uva moscatel de Almáchar.

La bodega se implantó en 2004 en Almáchar, pero debido a un progresivo crecimiento en la producción -150.000 botellas anuales, de las que el 85 por ciento se destina a la exportación, principalmente a EEUU- en 2008 comenzó a trasladar sus instalaciones a Vélez-Málaga, donde se ubica actualmente.

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