Publicado el 25 de ene de 2013 1:50 pm |

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Foto: DPA

(Tokio – DPA).- Hay animales que no tienen aguijones ni colmillos venenosos. Que no muerden, ni escupen, ni pican. Y sin embargo son sumamente venenosos. Por las toxinas (venenos) que llevan en su piel, como las coloridas ranas sudamericanas, o bien en el interior de su cuerpo, como el pez globo, que es sin embargo uno de los manjares favoritos de los japoneses.

Estos animales son considerados venenosos pasivos. Ellos no tienen que adoptar una conducta agresiva para defenderse. Basta con que sus potenciales enemigos sepan que devorarlos puede resultar mortal, para que dejen de interesarles como alimento.

En el caso del pez globo, el veneno está depositado en la piel y en el hígado y otros órganos internos. Lo producen minúsculas bacterias. Una cantidad muy pequeña de su veneno alcanza para matar a un ser humano. Pero en Japón lo consideran uno de los platos más sabrosos.

Este pescado se come crudo, cortado en finas rodajas, después de separar con sumo cuidado la piel y los órganos internos. Dado el peligro que representa un error en su preparación, sólo se permite que lo sirvan cocineros especialmente entrenados.

Foto: DPA

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