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Vino Oporto Barros Colheita 1937, el placer de degustar lo que trasciende en el tiempo

Foto: Custo Justo

(Caracas, 20 de marzo./Noticias 24) Distinguir el Oporto entre otros vinos portugueses con una historia que data desde el siglo XVIII, cuando el Oporto comienza a hablarnos de su gloria y que hoy continúa impactando los paladares del mundo.

Cuando muchos comerciantes ingleses se dedicaban a importar tejidos y bacalao de Terranova a Portugal y destinaron sus viviendas en Oporto, Inglaterra reaccionó entre 1617 y 1685, prohibiendo la importación de vinos franceses y después de la guerra de secesión de España (1702-1714), los vinos portugueses comenzaron a adquirir fama poniéndose de moda los de la región del río Douro, el mismo que en España se llama Duero.

El comercio Oporto se hizo tan rentable y competitivo que vinos de calidad inferior, a menudo adulterados, se hacían pasar por el artículo genuino, lo que contribuía a darle mala fama. Para aquel entonces un gran personaje, el Marqués de Pombala funda la Compañía General de Agricultura de Vinos del Alto Douro en 1756 y demarca el área de producción del auténtico vino de Oporto, con los mismos límites oficiales que sostiene hasta estos días y la nomenclatura (D.O.C.) del mundo.

¿Cómo es el Oporto?

El Oporto es un vino complejo, que puede ser blanco o tinto, pero siempre es un genérico en el que participan varias cepas de uva diferentes. Para los tintos hay cinco uvas que son las protagonistas: la tauriga nacional, la tauriga francesa, la tinta tempranillo y las románticamente llamadas tinta barroca y tinta cao. Para los blancos, hay que tener malvasia-fino, malvasia-rei, rabigato, codega y viozinho.

¿Cómo se vendimia?

El Oporto es vendimiado, normalmente para mediados de Septiembre hasta mediados de Octubre. El mosto fermenta durante algunos días y luego, cuando el nivel natural del azúcar se ha reducido lo suficiente, se detiene el proceso de fermentación con la incorporación de brandy (alcohol que se obtiene por el destilado de vino), en una proporción de cuatro partes de vino por una de brandy. Quedando un nivel importante de azúcar residual que no pudo transformarse.

Posteriormente el vino es colocado en recipientes de roble el tiempo suficiente para obtener el tipo de Oporto que se desee. Puede llegar a estar de dos años a varias décadas. Los diferentes métodos y períodos de añejamiento generan una amplia variedad de estilos, cada uno con un carácter y uso distintivo.

¿Cuántas clases existen?

Oporto Vintage.- El más fino de todos y uno de los mejores vinos de guarda del mundo. Es producto de una cuidadosa selección de los mejores vinos de un mismo año excepcional. Se cría en barricas durante 2 años y luego se embotella, donde madurará en la cava por varios años o décadas.

LBV (Late Bottled Vintage): Como el vintage, el LBV es producto de la misma cosecha, pero mientras el primero pasa solamente 2 años en barrica, el LBV está entre 4 y 6 años, de donde procede su denominación Late Bottled (embotellado tardío). Gracias a su largo envejecimiento en madera el LBV está listo para consumir una vez que se ha embotellado, no estando destinado a la guarda por años.

Tawnies: Un buen Oporto conservado durante años en barricas de roble pierde en el transcurso de su envejecimiento el color rubí original, pasando lentamente a un tono ámbar suave conocido como “tawny” (leonado). La indicación de fecha (10, 20, 30 y 40 años) se refiere al promedio de edad de los vinos que integran el corte.

Un tawny es un Oporto complejo, ya que en su proceso de añejamiento respira a través de la madera, abandonando poco a poco las características frutadas de un vino joven para dar lugar a una rica gama de aromas y sabores evolucionados.

Colheita: Es un tawny de un determinado año (no se hace un corte con vinos de diferentes cosechas). La regulación indica que para autorizar la clasificación el vino debe tener por lo menos 7 años en roble. No hay límite de edad, pudiendo encontrarse Colheitas de más de 40 años.

Es el Oporto más raro, ya que la producción es menor al 1 por ciento del total.

Ruby: Se trata de un vino joven, frutado y corpulento, añejado en barricas y realizado de un corte de vinos provenientes de varios años con el fin de preservar el mismo estilo. Son vinos simples y delicados, adaptables a muchas ocasiones. Debe ser bebido joven.

Oporto Blanco: El Oporto blanco es elaborado de la misma manera que el tinto, pero a partir de variedades de uva blanca (Viosinho, Malvasia Fina, Gouveio, Códega y Ravigato). Como el Ruby, proviene de un corte de ha sido añejado en roble durante 3 ó 4 años. Tradicionalmente es degustado como aperitivo y las variedades más dulces combinan muy bien con el foie gras.
Barros Colheita 1937 el personaje estelar en la cena de gala en Le Gourmet

Mi experiencia con el Oporto Barros Colheita 1937

En una de esas ocasiones, en las que el tiempo se detiene al recibir una invitación sorprendente, que definitivamente trascendió en el tiempo, en las instalaciones de uno de los restaurantes m{as exclusivos del mundo,se llevó a cabo ésta cena única. En la que el reconocido chef presentó una propuesta de armonía gastronómica entre diferentes Oportos de la Casa Barros, con platos desarrollados en especial para degustar este maravilloso vino.

Iniciamos la velada con una copa de Champagne Laurent-Perrier Brut, la cual tenía la temperatura perfecta y su delicioso sabor. El menú abrió con un Tartar de frutas coronado con huevas de trucha, sobre emulsión de botarga como abreboca. Lo salado de las huevas me resultó en perfecta sintonía con el dulzor del vino ofrecido, acompañado por un Barros Extra Dry Blanco. Seguido de un Arroz cremoso con pulpo, armonizado con Barros LBV 2000, una experiencia interesante.

Este vino en nariz se mostró inicialmente austero, con algunas notas alcohólicas algo acentuadas, por momentos percibí vegetales y a veces jarabe, algo de heno, resinas. Luego fue ganando en intensidad y expresividad para mostrar frutas del bosque, cerezas, arándanos, zarzamora y expresar un conjunto fresco y de marcado perfil silvestre.

En boca fue cambiando notablemente la percepción, los taninos marcados y rugosos me destacaban el derroche de fruta roja, después del primer sorbo se suaviza.

El arroz cremoso con pulpo, memorable plato… exquisito, balanceado en armonía con Porto Barros LBV 2000, nos permitió percibir como resaltaban los sabores al pulpo.

Luego pasamos al Conejo confitado con manzanas en dos tiempos, en armonía con el Barros Vintage 2003. El capit{an de meseros nos ofrecía como siempre su impecable servicio y el sommelier sus buenos oficios. Debo confesar que el conejo no es una de mis carnes de caza predilecta y en este caso, nuevamente me pareció un plato parco en sabor, sin embargo me voy a detener a hablarles de este estupendo vino.

El Barros Vintage 2003, concentrado en color y en sensaciones aromáticas, para algunos podría ser muy intenso en nariz y vivaz. Nos ofrece sensaciones de pasificación, resalta la fruta muy confitada y quizás un fondo terroso-mineral, con carácter muy firme.

En boca las pasas perceptibles al entrar, potente, concentrado muy dulce, con buena textura, tánico, goloso, amplio, el alcohol envolviendo perfectamente los taninos, definitivamente con estilo algo más moderno, para un final muy intenso a chocolate.

Después degustamos el Magret de pato amazónico con emulsión de frutos del bosque y puré, excelente, acompañado igualmente por el Porto Barros Vintage 2003. Quizás el plato que más me gustó de la noche.

Posteriormente limpiamos el paladar con una selección de quesos de cabra madurados y Porto Barros Lagrima, aromático de gran intensidad a flores de azahar, rosa, jazmín…en boca destaca la fruta muy madura, ciruela, melocotón, albaricoque, níspero y fondo de frutas cítricas, mentolado y balsámico. Licoroso, persistente elegante y nada empalagoso.

Para terminar esta exquisita velada, nos ofrecieron como postre la panacota con syrup de tabaco, la cual fue impresionante, una gran creación del chef pastelero del lugar, acompañada Porto Barros 10 años. Un Oporto envejecido de gran calidad y complejidad que muestra un profundo color rojo-rubí. Aroma a fruta madura, en boca se muestra lleno de cuerpo, para final largo y seco. Le quedaba excelente al postre.

Para finalizar la noche, nos ofrecieron el tan esperado y algo enigmático Oporto Barros Colheita 1937, de intenso color ámbar con notas de frutos secos y maduros, destacable sabor, sin embargo pesan sus 71 años de guarda, sobre todo en el tono alcohólico, algo impresionante. Reconociendo que después de tantos años, no había perdido su gran emblema de gran vino y antiguas glorias.

Escrito por: Julio C. Alcubilla B./Noticias24