Publicado el 29 de Oct de 2010 6:45 pm |

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Foto: AFP/ Philippe López

El domingo 31 de octubre se cumplirán los 180 dí­as de la exposición de las culturas más importante del mundo, la también llamada Expo-Shanghai. Venezuela, a lo largo de estos seis meses de fiesta, cumplió un papel estelar al convertirse en uno de los cinco paí­ses latinoamericanos que construyó Pabellón propio y propuso una manera única de abordar el tema central de la exposición («mejor ciudad, mejor vida»), con el objetivo de enfatizar el valor de la vida y de la igualdad en la construcción de las ciudades sostenibles del siglo XXI.

Con un brindis festivo y diversas personalidades invitadas, el Pabellón de Venezuela, con su Comisionado General a la cabeza, Temir Porras Ponceleón, Viceministro para Asia, Medio Oriente y Oceaní­a, se prepara mañana en la noche para hacer su clausura simbólica con un concierto del grupo falconiano Acanda, auténtica sensación «tamborera» que ha encendido de alegrí­a al Pabellón en las últimas semanas. Posteriormente, el domingo, el personal se integrará a la gran fiesta de cierre de la Expo, planificada con esmero y espectacularidad por las autoridades chinas.

Un Pabellón de logros

Durante 180 dí­as ininterrumpidos, el Pabellón de Venezuela, con más de 3.000 mts2 y seis niveles de área expositiva, promovió entre el público asistente los grandes logros que la Revolución Bolivariana -con el apoyo protagónico del pueblo- ha venido consolidando precisamente en los ámbitos de inclusión, justicia, participación y democratización de la ciudad. En 6 meses de exposición, Venezuela contó con un hermoso espacio en Shanghai, donde utilizó soportes gráficos, audiovisuales y un mobiliario vanguardista para proyectar los valores socialistas del siglo XXI.

Venezuela logró entrar en el corazón del público asistente a la Expo. Desde el inicio, el pasado 01 de mayo, hubo muchas expectativas por lo que vení­a a mostrar el paí­s en su Pabellón. Después de 180 dí­as de actividades (más de 500 conciertos y más de 400 funciones de cine), se logró un éxito rotundo, muy por encima del cálculo originalmente establecido: más de 2.513.465 visitantes conocieron la experiencia de estar en un paí­s en transformación y pudieron percibir, de primera mano, la grandeza de una nación solidaria, pací­fica, mestiza y multicultural.

2.500.000 visitantes significó, en la práctica, el ingreso de aproximadamente 13.888 personas por dí­a. La cifra es enorme si se calcula que unas 138 personas ingresaron por hora al Pabellón de Venezuela, y hubo dí­as pico, como el 6 de junio de 2010, que entraron 30.513, más de 50 personas por minuto. Un evento tan masivo como éste, obligó a la organización venezolana a preparar un equipo de 60 anfitriones, con el objeto de atender las necesidades del visitante y ofrecer las explicaciones que vinieran al caso.

Cine, conciertos y Espacio ALBA

Apoyo fundamental para el éxito de la propuesta expositiva fue el desarrollo de una programación cultural dinámica y diversa que quiso representar al paí­s en sus distintas tendencias y tradiciones culturales. Una abultada selección de pelí­culas del cine nacional, 29 en total, fueron subtituladas especialmente al mandarí­n para mostrar a un paí­s que se planteó cambiar, a partir de sus propias contradicciones y conflictos.

La muestra del cine nacional contó incluso con producciones como Más allá de la cumbre (Juan Carlos López-Durán), el conmovedor documental sobre el escalador venezolano José Antonio Delgado, que falleció en 2006, y que próximamente se estrenará en las salas nacionales. Entre los grandes largometrajes de ficción histórica que se presentaron, están Miranda regresa (Luis Alberto Lamata) y Bolí­var eterno, ciudadano de la libertad (Efterpi Charalambidis). El público también pudo apreciar historias de nuestros conflictos polí­ticos y ciudadanos como la aguerrida Macuro (Hernán Jabes) o la estupenda Postales de Leningrado (Mariana Rondón), entre otras tantas.

El hermoso auditorio La Churuata, con una acústica casi perfecta, fue el espacio para recibir al talento en vivo venezolano. Un total de siete agrupaciones musicales se presentaron a lo largo de los 180 dí­as de exposición, promoviendo a un paí­s mestizo y multicultural, con un variadí­simo conjunto de tradiciones, ritmos y bailes. Las Voces Risueñas de Carayaca fueron los pioneros del sarao, junto al cuatrista Carlos Capacho. Después vinieron, respectivamente, los ritualistas Diablos Danzantes de Chuao y los sandungueros Tambores de Chuao, y hacia el final de la programación hicieron acto de presencia los virtuosos Maestros del Joropo Oriental y el selecto grupo de cuerdas Curare. El grupo falconiano Acanda quedó para los actos de cierre, con una muestra bailable de los ritmos de la costa venezolana.

De igual manera, el Pabellón se convirtió a lo largo de la Expo en una importantí­sima plataforma para la divulgación solidaria de las expresiones culturales y demás actividades de los paí­ses de la Alianza Bolivariana para Nuestros Pueblos de América, ALBA-TCP. A través del Espacio ALBA se realizaron conciertos, espectáculos de danza, conferencias, talleres y foros culturales de los distintos paí­ses amigos, que terminaron por enriquecer la oferta cultural del Pabellón nacional.

Café Venezuela y Cacao Oderí­

La alimentación y algunos productos de exportación fueron vitales para terminar de redondear una experiencia integral de Venezuela en tierras chinas. El Pabellón brindó una importante oferta gastronómica a través del Restaurante Tierra de Gracia. Platos sencillos y tradicionales, basados en el maí­z y la yuca se combinaron con una variedad de jugos de frutas tropicales, que gustaron mucho al público asistente.

Igualmente, se ofrecieron en La Quincalla productos 100% venezolanos de gran calidad, que representan hoy una nueva modalidad productiva en el paí­s: las empresas mixtas Cacao Oderí­ y Café Venezuela llevaron una gama variada de productos especialmente empacados para la Expo, que fueron muy bien aceptados (bombones, cacao en polvo, infusiones de cacao, café en polvo y en grano, etc). También el ron se convirtió en un producto estrella de la tienda, apuntalado por las sesiones de cata y degustación que se hicieron todas las tardes en el Pabellón.

El Gobierno Bolivariano pudo, de esta manera, presentar en Shanghai una experiencia integral de la Venezuela Socialista, con esfuerzo, trabajo en equipo y mucha dignidad.

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