Publicado el 29 de Abr de 2011 4:54 am |

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Foto: EFE/Kerim Okten

Londres, 29 abr (EFE).- El prí­ncipe Guillermo y Kate Middleton se convirtieron hoy en marido y mujer en una ceremonia celebrada en la abadí­a londinense de Westminster con cientos de millones de personas de todo el mundo como testigos a través de la televisión.

Los nuevos duques de Cambridge se dieron el “sí­ quiero” frente al altar principal de la abadí­a de Westminster, tras lo cual el arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, les declaró marido y mujer.

“Pronuncio que sean hombre y mujer juntos, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espí­ritu Santo. Amén”, dijo Williams.

Previamente, los novios prometieron “amarse, confortarse y honrarse” en los votos matrimoniales que intercambiaron frente al altar y el prí­ncipe Guillermo puso el anillo a la novia, una alianza de oro regalado por la reina, procedente de una mina del Paí­s de Gales, tal y como establece la tradición de la monarquí­a británica.

La pareja utilizó para la ocasión la ceremonia prevista en la Serie Uno del Libro de Oración Común de la Iglesia de Inglaterra.

Eran las 11.14 hora local (10.14 GMT), momento en el que Catalina se convirtió en su Alteza Real la duquesa de Cambridge, un tí­tulo que Guillermo recibió por la mañana de su abuela, la reina Isabel II.

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Todos los ojos estuvieron puestos en una contenida y emocionada Catalina, vestida con un elegante vestido color marfil, diseñado por Sarah Burton para la firma del fallecido Alexander McQueen.

La pareja sonrió y se miró constantemente a los ojos mientras intercambiaron los votos matrimoniales, flanqueados por el prí­ncipe Enrique, hermano de Guillermo y padrino en esta boda, y de Michael Middleton, padre de Catalina.

La ceremonia se desarrolló con precisión matemática y solo hubo un momento de duda cuando Guillermo tuvo problemas para poner el anillo en el dedo anular de la mano izquierda de su esposa.

El prí­ncipe Guillermo no llevará alianza de casado.

El “sí­ quiero” fue recibido con júbilo en todo el paí­s, donde millones de personas siguen en las calles y en sus domicilios la que ha sido declarada como la primera “boda del siglo XXI”.

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Está previsto que la ceremonia religiosa se prolongue hasta las 12.15 hora local (11.15 GMT), tras lo cual los recién casados abandonarán la abadí­a al son de la marcha Crown Imperial (Corona Imperial), del británico William Walton, que se tocó ya en la boda del prí­ncipe Carlos y Diana, los padres de Guillermo.

Durante la ceremonia se está escuchando música de otros famosos compositores británicos del siglo XX como Edward Elgar, Vaughan Williams y Benjamin Britten.

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Guillermo y Catalina han querido recordar el matrimonio en 2005 del prí­ncipe Carlos y Camilla, la duquesa de Cornualles, incluyendo una composición de Maxwell Davies, titulada “Farewell to Stromness”, que sonó ya en aquella boda.

Catalina quiso además incluir una popular canción del folclore de origen isabelino, titulada “Greensleeves”, a la que hace ya referencia William Shakespeare en su comedia “Las alegres comadres de Windsor”.

El toque de modernidad lo pondrá una fanfarria especial titulada “Valiant and Brave”, lema del escuadrón de búsqueda y rescate de la Royal Air Force al que pertenece el prí­ncipe de Gales.

La fanfarria, de medio minuto de duración, será interpretada por siete trompetas y un tambor de la Banda Central de Royal Air Force en el momento en el que los recién casados inicien su camino hacia la salida por la Gran Puerta Occidental de la abadí­a.

La comitiva nupcial se dirigirá a continuación al palacio de Buckingham, donde está previsto que el matrimonio salga al balón principal para saludar a la multitud, acompañados de sus familias.

Este es otro de los grandes momentos del dí­a, ya que se espera el beso de los duques de Cambridge.

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