Publicado el 20 de May de 2011 3:31 pm |

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Conmemorando sus 70 años de vida y además de desearle un Feliz Cumpleaños, la mejor forma de homenajear a una leyenda de la música es mostrando -a través de imágenes- su evolución como artista, comenzando con aquel chico de ojos brillantes creyente del ‘folklore’ popular y la poesí­a, y concluyendo con el verdadero genio detrás del tour “Never Ending”.

Robert Allen Zimmerman, es un músico, cantante y poeta estadounidense que ha sido, durante cinco décadas, una de las mayores figuras en la música popular. Es uno de los artistas más influyentes y prolí­ficos del siglo XX.

Foto: ‘El revividor’ de lo tradicional (1960-1962). Cuando Bob Dylan arribó a New York City en el helado invierno del 61, su repertorio de canciones estaba lleno de música ‘folk’ (folklorica), algunas de hací­a más de 100 años. No fue sorpresa, pues ese tipo de música estaba en auge con artistas como Joan Baez y Kingston Trio, que generaban bastante atención de la prensa. En muchos de sus primeros conciertos que se grabaron Dylan parece que está siendo retado por el espí­ritu de Woody Guthrie y otros de los tantos cantantes ‘folk’. Después de ser telonero en grandes shows, se dio cuenta que si querí­a que su música (el movimiento ‘folk’ en sí­) surgiera, necesitaba hacer cosas originales. Una de sus primeras canciones fue: “Song to Woody,” un tributo a Guthrie. Sigmund Goode/ Michael Ochs Archive
Foto: Cantante de Protesta (1962-1964). El mundo estaba pasando por una transformación radical cuando Dylan tuvo la urgencia de escribir canciones originales. “La Guerra Frí­a” parecí­a estar en la peor de sus momentos; estaba al borde de explotar y el movimiento organizado por los Derechos Civiles estaba dividiendo EEUU a la mitad. El presidente Kennedy empezaba a enviar tropas a Vietnam y todo parecí­a estar en punto de quiebra. Dylan nunca fue polí­tico por naturaleza, pero su novia Suze Rotolo era una activa derechista y lo instó a que escribiera sobre asuntos de esa í­ndole lo más rápido posible. Las canciones salieron rápido; desde “Masters of War”, pasando por “A Hard Rain’s A-Gonna Fall” hacia “With God On Our Side.” La imagen de él cantando esas canciones fue tan intensa y poderosa, y quedó tan grabada en la mente de su generación que nada de lo que hiciera el resto de su vida le iba a quitar el tí­tulo de “cantante de protesta”. Sigmund Goode/ Michael Ochs Archive
Foto: Los años Eléctricos (1965-1966). La leyenda cuenta que Dylan fue abucheado de manera ensordecedora y retirado del escenario en el Festival “Newport Folk”, en julio de 1965, cuando enchufó su guitarra y tocó un set de tres canciones con una banda eléctrica. La gente ha estado debatiendo por más de 46 años lo que ocurrió ese dí­a, pero va más allá de toda discusión el hecho de que sus seguidores -amantes del folk- se hayan sentido traicionados por la nueva dirección que habí­a tomado el cantante. No debieron haberse sorprendido. Ese mismo año, lanzó una canción ‘medio eléctrica’, Bringing It All Back Home, que junto con “Like A Rolling Stone” se convirtieron en hits inmediatos. Ese periodo fue el mejor de su carrera, particularmente sus éxitos “Highway 61 Revisited” y “Blonde on Blonde”. Sin embargo, para poder seguir en pie y manejar el frenesí­ que causó su música, se recluyó en la ingesta de pastillas para dormir que eventualmente hicieron un efecto negativo en él durante su famoso tour mundial en el año 66. En la foto se le puede ver ‘acabado’, como zombie, desesperado por volver a casa y revaluar su vida… o lo que quedaba de ella. Sigmund Goode/ Michael Ochs Archive
Foto: La reclusión de un Genio (1967-1973) A finales de 1966 Bob Dylan chocó su motocicleta cerca de su casa de Woodstock, en New York. La gravedad de sus heridas no fue tan intensa como mucho pensaron, pero fueron lo suficientemente malas como para forzarlo a cancelar el resto de su tour. Sin embargo, no se sumió en el ocio. A pesar de dedicarse devotamente a su creciente familia, Dylan encontró el tiempo para grabar «Basement Tapes» y una serie de álbumes eclécticos que fueron el polo opuesto del ambicioso rock psicodélico que superó los primeros lugares en todas las carteleras musicales de la época. Sigmund Goode/ Michael Ochs Archive
Foto: De vuelta al camino (1974-1978). Empezando el año 1974, Dylan fue tentado para retomar su gira por una oferta enorme para tocar con la banda. La demanda de los tickets fue increí­ble mientras la nostalgia de los años sesenta se apoderaba de la nación entera. Cuando el tour terminó la billetera de Dylan explotaba, pero su matrimonio se caí­a a pedazos. Puso su alma y corazón en la creación de la mejor música en «Blood On The Tracks», probándole al mundo que él no era una reliquia de otra era. Muchos de sus crí­ticos coincidieron en que ese fue el mejor álbum de su carrera. Sigmund Goode/ Michael Ochs Archive
Foto: Nació de Nuevo (1979-1981) Demasiada atención se le dio al mensaje cristiano de «Slow Train Coming», en 1979, y la realización de un tour que avalaba su calidad de música, hizo que la gente se diera cuenta de lo extraordinarias que eran las lí­ricas compuestas por Dylan. Nadie sabe exactamente qué fue hizo que un judí­o empezara a cantar canciones de góspel como “Slow Train,” “Precious Angel” o “Pressing On,” pero basados en la pasión que pululó de sus cuerdas vocales, estuvo claro que él dijo cada una de las palabras con toda credibilidad. Sus sermones provocaban inmediata reflexión en la audiencia con esa ideologí­a tan radical que procesaba: «¿Saben qué es lo que está pasando ahora cuando miran al Oriente Medio?», preguntó al público una noche, «Ellos están hambrientos de guerra. Así­ es. Quieren comenzar la Guerra a como de lugar. Podrá ser en 5 años, o 10 o 15, no lo sé, pero recuerden lo que les digo. Los tiempos están cambiando. Les repito.. Jesús está por venir». Sigmund Goode/ Michael Ochs Archive
Foto: Perdido en los Ochenta (1982-1987). A mediados de esa época, Dylan parecí­a hastiado de su fase «Born Again». La radicalidad de sus mensajes le costó parte de su público. Era un mal momento para grabar música religiosa protestante, pero también lo era ‘fallar’ ante casi un billón de personas en el Festival «Live Aid», por su negativa de cantar viejas canciones que tanto gustaban a sus fans. En sus memorias, «Chronicles, Volume 1», Dylan escribe cuando tocó fondo en 1986 en su tour con Tom Petty. «No era un buen momento en mi historia. No podí­a esperar para retirarme. Un dí­a más de pago estando con Perry y hubiera dejado todo valiendo mie**da. El espejo habí­a volteado su cara y pude ver mi futuro… Un viejo ‘actor’ tambaleándose en un basurero lleno de latas fuera de un teatro con sus triunfos pasados a cuestas». Sigmund Goode/ Michael Ochs Archive
Foto: Comienza el Tour «The Never Ending» (1988-1996). Dylan se deshizo de su estilo ‘funky’ de los ochenta muy lentamente. Comenzó cuando tomó consejo de su amigo Bono y acordó hacer un álbum con el productor de U2, Daniel Lanois. El año siguiente volvió al camino en un tour que sigue en pie desde hace 23 años. Entre el 91-96, sacó dos álbumes de folk tradicional e hizo giras sin parar, pero sin ningún atisbo de material nuevo. “De verdad pensé que ya habí­a llegado el fin de grabar discos. No quise hacerlos más. Estaba más concentrado en hacer las presentaciones. Tení­a claro que mi repertorio de canciones era más que suficiente. Por siempre… Estaba tocando casi 100 shows al año. Pensé que serí­a mejor hacer apariciones en vivo, pues tení­a desde el 66 que no las hací­a».
Sigmund Goode/ Michael Ochs Archive
Foto: El Regreso Cerativo (1997-2011). Muchos esperaban que Dylan hiciera un álbum de canciones clásicas en 1997. Su última ‘obra de arte’ la habí­a grabado hací­a ya unos 20 años y desde allí­ jamás volvió a grabar ningún material nuevo. Después de mucho pensarlo, se reunió con el productor de U2, de nuevo, y nació «Time Out Of Mind», con el cual ganó un Grammy por el «Álbum del año». Todos lo adoraron, menos Dylan, «sentí­ que tuvimos suerte en grabarlo. No seguí­ la idea que tuve en un principio cuando empezamos el proceso. Todo el mundo estaba frustrado. Daniel, los arreglistas, todos. No me gustó como se llevó a cabo la producción en general. Sé que me ‘odiaron’, yo también me odié, pero hicimos lo que pudimos». Después de eso, sus próximos 3 álbumes los produjo él mismo. Sigmund Goode/ Michael Ochs Archive

Dylan no tiene planes especí­ficos para celebrar su cumpleaños número setenta. Acaba de terminar su tour Never Ending en Auckland, Nueva Zelanda, el 30 de abril pasado y no será fácil encontrárselo hasta el 16 de junio cuando arranque de nuevo la gira en Cork, Irlanda.

Para aquellos a quienes les interese, la última canción que cantó en 1966 (antes de ‘desaparecer’) fue “Forever Young.” (Por siempre Joven)

Fuente: Rolling Stone by Andy Greene.

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