Publicado el 08 de Oct de 2008 5:43 am |

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Sam Wyly creció en un hogar donde ni siquiera habí­a electricidad, y llegó a amasar una fortuna calculada en 1.200 millones de dólares. Asegura que cualquiera puede hacerse rico si trabaja duro y estar a la caza de oportunidades.

Sam Wyly, un multimillonario de origen muy humilde, posa frente a su librerí­a Explore en Aspen, Colorado. Dice que cualquiera puede hacerse rico si trabaja duro y aprovecha las oportunidades. Foto: AP Photo/Ed Kosmicki,File

Wyly creó y vendió empresas de software, rescató de la bancarrota a una cadena de churrasquerí­as y revivió las fortunas de una cadena de tiendas dedicada a materiales para artesanos.

Ahora, Wyly está en el negocio de la energí­a renovable y de los fondos de inversión en materias primas, aunque recibe más atención por sus actividades polí­ticas. Ha hecho generosas donaciones a las causas republicanas y a sus candidatos. Eso incluyó la campaña “Swift Boat”, que trató de empañar las credenciales del candidato demócrata John Kerry en las elecciones de 2004, intentando demostrar que no habí­a merecido las medallas al valor obtenidas durante la guerra de Vietnam. La campaña contribuyó a la reelección del presidente George W. Bush, quien no peleó en Vietnam.

Wyly, que está a punto de cumplir 74 años de edad, acaba de publicar una autobiografí­a, “Entrepreneur to Billionaire: 1,000 Dollars & an Idea” (De empresario a multimillonario: 1.000 dólares y una idea). Se trata de una historia arquetí­pica en Estados Unidos: de la miseria a la opulencia.

El multimillonario dice que escribió el libro para inspirar a otros.

Se trata de un recuento cronológico de las lecciones aprendidas por Wyly, de los desafí­os aceptados y generalmente superados, de acuerdos hechos y de dinero acumulado. Y todo narrado en un estilo directo, simple.

Wyly creció en Lake Providence, Luisiana, donde su padre cultivaba algodón. Una primavera, su padre decidió no seguir el camino más seguro: vender su cultivo antes de la cosecha por un precio estipulado. En cambio apostó a que los precios subirí­an en el otoño. Pero la cosecha se estropeó y, para conservar su tierra, los Wyly se vieron obligados a mudarse a una casa en los suburbios que carecí­a de agua potable o de electricidad. El joven Sam aprendió una amarga lección: “si hubiésemos vendido toda la cosecha, nunca nos hubiéramos visto obligados a abandonar Lake Providence”, señaló en sus memorias.

Tras concluir sus estudios secundarios y graduarse en el Instituto de Tecnologí­a de Luisiana, Wyly fue a Dallas, donde estudió computación en la empresa IBM junto con un adolescente llamado Ross Perot, quien luego, además de multimillonario, creó un partido polí­tico y se lanzó como candidato a la presidencia en 1992.

Era el comienzo de la era de las computadoras. Y Wyly, como Perot, descubrió que podí­a ganar dinero vendiendo servicios de computación a empresas que no podí­an adquirir las enormes centrales de computadora de esa época. Superando la desconfianza de los banqueros, Wyly encontró financiamiento en otros sectores y fundó University Computing, que comenzó a cotizarse en la bolsa en 1965.

A partir de ese momento Wyly, en ocasiones trabajando con su hermano, compró y vendió varias empresas, entre ellas una firma que vendí­a equipos para minas, la red de churrasquerí­as Bonanza Steakhouse y la cadena de artí­culos para artesanos Michael’s Stores, que vendió en el 2006 por 6.000 millones de dólares.

El fondo de inversión en materias primas que cofundó, Maverick Capital, administra unos 10.000 millones de dólares en bienes. Y el hombre que en una época compró una refinerí­a petrolera para diversificar sus propiedades, está ahora entusiasmado con la energí­a renovable. Es el principal accionista de Green Mountain Energy.

En marzo, la revista Forbes calculó los bienes de Wyly en 1.200 millones de dólares, colocándolo en la categorí­a de las 1.000 personas más ricas del planeta.

Wyly dijo que cualquier persona que tenga espí­ritu empresarial puede hacer lo que él logró.

“Creo que hay ahora tan buenas oportunidades como cuando yo comencé”, dijo en una entrevista. “Algunas personas se entregan demasiado rápido … Deben persistir y porfiar hasta que finalmente las cosas se concreten”.

No hay mención en su libro sobre una investigación federal del uso de refugios fiscales por parte de Wyly y de su hermano Charles. Wyly se negó a comentar el tema. Y en su libro hay una escasa mención a la polí­tica, aunque los Wyly han dicho a periodistas que donaron desde la década del setenta unos 10 millones de dólares a candidatos republicanos y a causas.

De manera destacable, Wyly dio 2,5 millones de dólares a un grupo que apoyaba a Bush sobre John McCain en las primarias republicanas del 2000. Y cuatro años más tarde, donó 20.000 dólares a una campaña que planteó dudas sobre el récord de Kerry en Vietnam, ayudando así­ a hundir su candidatura.

En una entrevista, Wyly dijo que este año no tiene un favorito polí­tico, ni McCain ni el demócrata Barack Obama.

¿Tampoco piensa financiar otra campaña del tipo que desprestigió a Kerry?

“No, no, no”, dijo Wyly. Y luego, sonriendo, añadió, “Ya hice eso. Otras personas pueden hacer lo mismo ahora”.

Copyright 2008 The Associated Press.

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