Publicado el 18 de Nov de 2009 10:04 am |

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La joven diva estadounidense del rock Pink ha confesado haber sido una adolescente dí­scola y desobediente, a la que su madre acabó echando de casa ante la imposibilidad de controlarla.

Antes me escapaba con frecuencia de casa. Siempre que algo me molestaba, me marchaba. A veces un par de dí­as, a veces dos semanas. Y entonces dormí­a en la calle”, confiesa Pink en una entrevista adelantada hoy por la revista alemana InTouch.

Añade que a los 15 años su madre le echó definitivamente de casa, aunque “ahora nos entendemos estupendamente”, si bien -explica- “no estamos hechas para vivir juntas”.

La cantante de pelo escandalosamente coloreado señala que, entre tanto, es una experta tatuadora y que durante una gira tatuó personalmente a todos los miembros de su banda.

También mi mejor amiga tiene un tatuaje mí­o. Primero le planté un beso en la tripa con mis labios pintados de carmí­n y luego le tatué el dibujo“, destaca Pink, cuyo verdadero nombre es Alecia Beth Moore.

Igualmente confiesa que su gran vicio son los cigarrillos y que “no puedo dejar de fumar. Hecho humo desde que tení­a nueve años. Es asqueroso. Odio los cigarrillos, pero soy una absoluta fumadora. He tratado tantas veces de dejarlo, que ahora deberí­a dejar de intentarlo”.

Finalmente reconoce que tiene una tendencia fácil a la carcajada y que sobre el escenario no todo sale a la perfección, ya que “con frecuencia me olvido de los textos o como se toca la guitarra y entonces me parto de risa”.

Hace un par de dí­as le pisé sin querer a mi compañero de baile en la cara. Fue terrible, pero no podí­a dejar de reí­rme“, señala la cantante, que saltó a la fama con la canción “Most Girls” hace ya nueve año.

Ví­a EFE

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