Publicado el 09 de Feb de 2010 4:47 pm |

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Una joven posa para una sesión de fotos en el estudio de la compañí­a “Terribly Girly” hoy, martes 9 de febrero de 2010, en Miami, Florida (EEUU). Lejos de los tí­picos bombones y rosas, cada dí­a son más las mujeres que en el dí­a de San Valentí­n buscan sorprender a su pareja con algo diferente, como una sensual sesión fotográfica con el sabor del estilo “pin up”. EFE/Zayra Mo

Lejos de los tí­picos bombones y rosas, cada dí­a son más las mujeres que en el dí­a de San Valentí­n buscan sorprender a su pareja con algo diferente, como una sensual sesión fotográfica al estilo “pin up”.

A pesar de que este movimiento tiene casi sesenta años, no pasa de moda y muchas mujeres se sienten atraí­das por las imágenes de chicas sonrientes y con aire provocativo que dieron colorido a los anuncios y calendarios de la década de los años 50.

En una fecha tan señalada como el 14 de febrero, donde el amor y el erotismo se mezclan a partes iguales, estudios como “Terribly Girly”, en Miami, se ven desbordados por las peticiones de mujeres que buscan algo “subido de tono” para la ocasión y que no tienen complejos para ponerse delante de una cámara ofreciendo su lado más sexy.

“En la época de San Valentí­n las muchachas quieren dar regalos a sus parejas o a sí­ mismas. La fotografí­a de tipo pin up es un buen regalo”, explicó Janette Valentine, fotógrafa.

Ginelle Lago es una de esas jóvenes que busca dar una sorpresa a su enamorado con unas fotografí­as para el Dí­a de San Valentí­n.

Antes de ponerse en manos de la peluquera, Ginelle revisa el vestuario y las diferentes opciones para su caracterización.

Una joven posa para una sesión de fotos en el estudio de la compañí­a “Terribly Girly” hoy, martes 9 de febrero de 2010, en Miami, Florida (EEUU). Lejos de los tí­picos bombones y rosas, cada dí­a son más las mujeres que en el dí­a de San Valentí­n buscan sorprender a su pareja con algo diferente, como una sensual sesión fotográfica con el sabor del estilo “pin up”. EFE/Zayra Mo

El proceso comienza aplicándole una plancha para el pelo, tras lo cual pasa a ser maquillada: delineador en los ojos, pestañas postizas y un lápiz labial rojo como corresponde a toda “pin up”.

Tras el maquillaje entra de nuevo en acción la peluquera para terminar el peinado con unas extensiones rosas coronadas por un gorro que pone el colofón al trabajo con la cara, sin duda, el más importante.

Una joven se prepara para una sesión de fotos en el estudio de la compañí­a “Terribly Girly” hoy, martes 9 de febrero de 2010, en Miami, Florida (EEUU). Lejos de los tí­picos bombones y rosas, cada dí­a son más las mujeres que en el dí­a de San Valentí­n buscan sorprender a su pareja con algo diferente, como una sensual sesión fotográfica con el sabor del estilo “pin up”. EFE/Zayra Mo

“Normalmente el maquillaje y el peinado son distintos pero bien clásicos, se demoran una hora y media y la fotografí­a como unos treinta minutos”, calcula Janette.

Fotografí­a cedida del resultado final de una sesión en el estudio de la compañí­a “Terribly Girly” hoy, martes 9 de febrero de 2010, en Miami, Florida (EEUU). Lejos de los tí­picos bombones y rosas, cada dí­a son más las mujeres que en el dí­a de San Valentí­n buscan sorprender a su pareja con algo diferente, como una sensual sesión fotográfica con el sabor del estilo “pin up”. EFE/Janett Valentin/Terribly Girly/

Cuando la cliente se viste para posar delante de la cámara se produce la prueba de fuego para evaluar la labor llevada a cabo.

En el estudio se preparan los flashes y el decorado, que se compondrá de un fondo rosa y unos corazones de cartulina con mensajes escritos en su interior.

Es entonces cuando del vestuario sale Ginelle con un vestido y unos zapatos rojos dispuesta a darse los últimos retoques.

Contrariamente a lo que parecí­a en un primer momento ya no está nerviosa, algo que aunque parezca extraño es ya normal para la fotógrafa.

“Se ponen nerviosas al principio, pero se sienten más cómodas cuando se ven peinadas y maquilladas. Cualquier mujer se lo puede hacer si se siente segura de sí­ misma y quiere hacer algo distinto”, agregó.

Al comenzar la sesión fotográfica, Ginelle sigue al pie de la letra las instrucciones de Valentine que le piden una sonrisa, que levante una pierna o que ponga cara de asombro.

La clienta se desenvuelve bien y con total naturalidad.

“Pensé que es algo bonito y original. Un buen regalo para mi novio con motivo de San Valentí­n”, afirma Ginelle orgullosa de verse tal como habí­a imaginado.

Ví­a EFE

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