Publicado el 26 de oct de 2011 10:14 am |
LONDRES, 26 octubre 2011 (AFP) – La cantante británica Amy Winehouse sufrió una “muerte accidental” tras haber haber consumido cinco veces más alcohol que la tasa permitida para conducir, concluyó este miércoles en Londres la investigación judicial sobre su fallecimiento.
De acuerdo con la investigación realizada, el alcohol aparentemente envenenó a la cantante, quien llevaba tres semanas sin beber cuando fue hallada muerta en su domicilio del turístico barrio de Camden el 23 de julio pasado.
“Había consumido suficiente alcohol, con 416 miligramos por decilitro (de sangre) y la consecuencia no deliberada de este nivel potencialmente fatal fue su repentina e inesperada muerte”, indicó la responsable de la investigación judicial, Suzanne Greenway.
A sus cortos 27 años de edad, Winhouse tenía un largo historial de problemas con las drogas y el alcohol.
Pese a las especulaciones iniciales sobre una posible sobredosis, la autopsia realizada dos días después de su fallecimiento no pudo establecer formalmente la causa de su muerte.
Los exámenes toxicológicos complementarios realizados en agosto pasado revelaron la presencia de alcohol, pero no de drogas.
Durante el funeral de la popular intérprete de “Rehab”, su padre, Mitch Winehouse, dijo a los presentes que hacía tiempo que su hija no era tan feliz como en las semanas previas a su muerte. Precisó entonces había “vencido” su adicción a las drogas y estaba “tratando duro de manejar lo mucho que bebía”.
Con su voz aterciopelada y su característico peinado, Amy era considerada una de las mejores cantantes británicas de los últimos años, pero sus adicciones ensombrecieron su talento.
Tras su debut con “Frank”, su segundo y último álbum de estudio, “Back to Black”, en 2006, tuvo una gran repercusión en todo el mundo, y volvió a alzarse a lo más alto de las listas de éxitos desde su muerte
