Publicado el 22 de Mar de 2010 11:00 am |

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El violinista venezolano Alexis Cardenas ensaya antes de un concierto en Caracas el 20 de marzo de 2010. Foto AFP/Juan BARRETO.

“Si el tango y el flamenco sedujeron a los franceses, la fuerza salvaje de un ‘joropo’ venezolano va a tener también su momento en Parí­s“, afirma convencido el violinista Alexis Cárdenas, a pocos dí­as de debutar como supersolista de la Orquesta Nacional de Parí­s.

Un Bach “tropicalizado” o una sinfoní­a de Beethoven que transporta al auditorio a los llanos venezolanos son los inesperados caminos musicales por los que conduce este virtuoso del violí­n de 34 años, que concilia la disciplina con una gran personalidad a la hora de interpretar.

“Creo que para abrirse paso en Francia como latino hay que ser muy severo y confiar mucho en la calidad“, afirmó en una entrevista con la AFP.

“Pero cuando toco una sonata de Mozart, he aprendido a tener esa libertad que tiene el músico popular de la improvisación. Creo que los grandes compositores se inspiran en lo popular. Yo, por ejemplo, aprendo a tocar mejor a Beethoven oyendo música popular venezolana“, agregó.

Entrar en la “élite musical europea” es un reto que este músico quiere ahora conciliar con la docencia en Venezuela y la pasión de dar a conocer la música de su paí­s fuera de sus fronteras.

“No perder el ví­nculo con mi paí­s es esencial. Quiero ser embajador de la música y los músicos venezolanos en Europa. Creo que la música de mi paí­s puede entrar perfectamente en Parí­s porque allí­ siempre ha triunfado el arte”, recalcó.

“Estoy convencido de que la fuerza musical venezolana habrá que estudiarla algún dí­a, antropológicamente, sociológicamente. Aquí­ hay algo muy fuerte. Debe ser esa mezcla racial: del negro, del indio y del blanco”, estimó.

Cárdenas, muy vinculado desde sus inicios al conocido internacionalmente Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, sigue cercano a este proyecto que utiliza la música como motor de reinserción social de miles de niños desde hace casi cuatro décadas.

“El Sistema es ejemplar en su trabajo social y se está imitando en todo el mundo. Creo que el maestro (José Antonio) Abreu, es un ejemplo de perseverancia. Ha habido proyectos similares en otros paí­ses que se acaban cuando cambia el gobierno”, subrayó.

Foto AFP/Juan BARRETO.

Convencido del potencial existente en el paí­s, del que han salido grandes solistas y el director Gustavo Dudamel, aclamado en el mundo entero, Cárdenas y su violí­n recorren pueblos y ciudades de Venezuela tocando con niños y dando clases.

Y su pasión por la música va más allá. “Tenemos excelentes orquestas, directores y solistas. Ahora hay que pasar a otra cosa: nos hace falta el imaginario sonoro, los compositores latinoamericanos”, afirmó.

“A través de los clásicos, que por supuesto hay que preservar, se puede formar a los muchachos, pero necesitamos nuevos compositores para enseñar a Europa nuestra tradición musical“, insistió.

La composición, además de la dirección de orquestas o aprender a tocar la viola son ahora algunos de los retos de Cárdenas, que sigue viviendo la música con la ilusión y ganas de aprender de aquel niño de seis años que tocó un violí­n por primera vez.

“Las posibilidades de la música son infinitas”, aseguró.

Su debut como “supersolista” o “concertino”, piedra angular de la orquesta, será el próximo 4 de abril en la Sala Pleyel de Parí­s, con la primera sinfoní­a de Malher. Al prestigioso puesto, declarado desierto varios años, se presentaron en esta ocasión 74 músicos del mundo entero.

Es una gran responsabilidad. Los franceses tienen una forma muy especí­fica de concebir e interpretar la música. Es el color francés, el impresionismo. Ravel, Sati, Debussy…”, concluyó.

Beatriz Lecumberri
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