Publicado el 19 de jun de 2012 10:00 pm |
(Caracas, 19 de junio – AVN).- Cargada de toda su sapiencia literaria, su pericia reflexiva y sobre todo su espíritu contestatario, la poeta boliviana Jessica Freundenthal arribó a Caracas para presentarse en el IX Festival Mundial de Poesía que se realiza desde el pasado lunes 17 en diversos puntos de la geografía nacional.
Relajada, atenta y observadora la poeta expresa muy segura que sus obras son parte de un largo trabajo al cual le dedica atención e investigación sin tener la necesidad de recurrir a ningún tipo de ayuda etérea que le eche la mano al momento de dar rienda suelta a sus pensamientos y convicciones.
“Como siempre he dicho y resaltado, el término de la inspiración para mí no existe. La escritura significa para mí un trabajo muy estricto, por eso me dedico a leer muchísimo, pero muchísimo, antes de comenzar a escribir. No espero por un chispazo, simplemente si quiero mandar mi mensaje es porque tengo algo que decir”, expresó.
Frontal y directa, la literata va definiendo su carácter creativo como la mezcla del humor negro y la ironía, formas de expresión que se mantienen presentes en muchas de sus obras, las cuales, como ella misma recordó, no necesitan de un proceso inspirador para expresar toda la poesía que ha cultivado desde que tenía 12 años de edad.
Al respecto, afirma que su pasión poética es producto de las costumbres familiares que impulsaron las mujeres de su familia cuando cada noche le leían diferentes cuentos e historias que fueron abriendo sus ojos al mundo, ese que entendió al mismo compás en que se adentraba en la vorágine de la adolescencia.
“Uno va cambiando en la adolescencia, en ese ir y venir del ensayo y el experimento. Yo fui creciendo y llegué a mi primer libro que cuestionaba muchísimo el rol histórico de la mujer. Trabajé con mucho humor, me paseé por la parodia y así también me metí en el mundo político, en la identidad. Uno al principio le escribe como siempre al novio, al amor, pero esa etapa fue olvidada y tirada a la basura”.
Cuando reflexiona sobre el espacio que el poeta del siglo XXI le guarda al tema amoroso, Freundenthal no se detiene en expresar que cada literato responde a su época, por lo que precisamente basada en la actualidad asume que el tema no se tiene relegado a otro ámbitos, si no que la percepción de su teoría se ha transformado debido a la presencia de los medios masivos.
Agrega que la dinámica creativa del amor ha llegado a espacios como la patria, la familia, la fraternidad y la historia colectiva, sin que ello deje de lado la tradicionalidad del amor de pareja.
Dentro de las actividades que le ha tocado asumir en su paso por el Festival de Poesía, Jessica destaca la apertura de los espacios públicos como centros de intercambio cultural literario, el cual a su juicio es parte fundamental de la formación del individuo.
“Los festivales intentan llevar el arte a otros niveles. Hay como una democratización de la poesía y eso es muy interesante. Algo que me ha encantado de este festival venezolano es que todo gratis porque además de permitirle a las personas disfrutar de las artes, también sacan al poeta de los centros de poder, porque realmente cuando estás en las artes es muy fácil caer en las fauces del poder”.
Nacida en Madrid (España) en 1978, pero criada y radicada en Bolivia, Jessica Freudenthal es una destacada poeta y escritora que arrancó su carrera literaria a los 25 años cuando recibió la mención honorífica en el Concurso Nacional Yolanda Bedregal, realizado en el país suramericano en 2003.
Entre sus obras más destacas se encuentra el poemario Azul (1998), Hardware (2003), El demo (2011) y el libro inédito El filo de las hojas, que cuenta la historia de un asesino serial y que será publicado próximamente.
En México dirigió talleres de literatura creativa, mientras que en varias oportunidades organizó festivales poéticos en Bolivia.
