Publicado el 27 de nov de 2012 6:13 pm |
(Buenos Aires, 27 de noviembre. Dpa) Elle Macpherson tiene un apodo que habla por ella, incluso antes de conocerla: “The Body” (El Cuerpo). Esta súpermodelo copó portadas de revistas, titulares de la prensa, anuncios televisivos y avisos publicitarios gráficos hace tres décadas. Su imagen estaba en todos lados.
A los 48 años, la blonda de 1,83 metro de altura y medidas 91-64-89, sigue impactando con la misma silueta longilínea y musculosa de hombros destacados que la caracterizó desde el inicio de su carrera, que devino exitosamente en empresaria de la belleza.
Cuando era adolescente, el azar eligió por ella: apostó con una amiga sobre su eventual suerte como modelo y el golpe de gracia llegó en 1982, convirtiéndose en una joven popular y famosa en su país natal, Australia. Era un comercial televisivo en el que caminaba en bikini por la playa, gaseosa TAB en mano. En 1987 llegaría otro anuncio de bebida cola, Diet Coke, esta vez en la pileta y con traje de baño.
Con respecto a los trajes de baño, Elle hizo infinidad de producciones gráficas con estas prendas. No fue casual que pronto la eligieran en Estados Unidos para protagonizar la tapa de la revista “Sports Illustrated” en su especial anual de trajes de baño. Esta edición predestinaba el éxito de la modelo que figurara en la portada, y Elle conquistó el récord de ilustrar seis tapas; la primera, en 1986.
Sin ser un medio específico de moda, esta publicación fue un semillero editorial de las top, lo que daba indicios de que el “fenómeno de las súpermodelos” excedía las áreas de indumentaria y cosméticos. “Sports Illustrated” promovía la imagen sexy de las jóvenes curvilíneas en un contexto agreste o deportivo, lo cual constituía una innovación en el mercado editorial, así como el hecho de que imprimiera en portada el nombre de las bellas promesas.
Por esos juegos del destino, Elle tuvo su espejo de aprobación en la revista femenina “Elle” que en los primeros años de su carrera la retrató de forma ininterrumpida. Por ese entonces, la incipiente súpermodelo contraía matrimonio con el fotógrafo de la revista Gilles Bensimon, del cual se divorció en 1989, entre otros motivos porque la diferencia de edad entre ambos -más de 20 años- no benefició al vínculo.
Progresivamente, Elle fue puliendo su imagen de adolescente simple y despojada. Pero por muchos años, ante las cámaras se sintió más cómoda haciendo poses que denotaran frescura, una actitud deportiva e incluso algo agresiva, alejándose del cliché de la seducción gráfica femenina.
Incluso elegía poner su rostro de perfil y que fuera su cuerpo el que se destacara. Sin proponérselo, constituyó así su sello de marca que contribuyó al apodo “The Body” que en 1989 le pondría una revista prestigiosa a nivel global pero ajena a la moda. “Time” la retrató en portada con el título “The Big Elle” (“La Gran Elle”) y en la nota describió la trayectoria que venía desplegando.
“Time” marcaba así un hito mediático que legitimó a las súpermodelos como un fenómeno, trascendiendo su ámbito específico de trabajo y constituyéndose en referentes de femineidad. Elle se identificaría plenamente con su nuevo apodo, usando “The Body” para nombrar una serie de productos (como fragancias y cremas para el baño “The Body Collection”) que lanzó en paralelo a su carrera de modelo y que cimentarían su futuro -y actualidad- como empresaria.
Decenas de campañas gráficas, centenares de notas en revistas femeninas, otro tanto de portadas y avisos publicitarios. Todo con sonrisa gigante y mucha piel al descubierto, lo cual legitimaba a Elle como experta en prendas mínimas. Había sentado las bases de su propia marca de ropa interior que lanzó en 1990, “Elle Macpherson Intimates”, que actualmente se comercializa en 11 países y tiene líneas para embarazadas, hombres, deportiva y afterwear. En la nueva década comenzaba así otra etapa de esta súpermodelo, con un intenso perfil comercial y emprendedor.
En 1994 terminó su vínculo con la agencia de modelos Ford, que la representaba, y fundó su propia empresa, Elle Macpherson Inc. Ese mismo año lanzó su línea de videos de ejercicios, “Your Personal Best with the Body” y paulatinamente realizó una serie de calendarios, cada uno ilustrado con un programa televisivo. Desde los años 90 hasta la actualidad, presta su imagen para campañas de investigación del cáncer de mama. Hasta 2003 protagonizó los anuncios publicitarios de “Elle Macpherson Intimates”, y desde entonces se ocupa de la dirección creativa de la marca. La revista británica “Harper’s Bazaar” se refirió a ella como “la cabeza de negocios detrás del cuerpo”.
Creó el Fashion Cafe (1995) con sus amigas Claudia Schiffer, Naomi Campbell y Christy Turlington, que se propagó por una decena de países. Si bien este restaurante no resultó exitoso, sí fue una propuesta llamativa para el público durante los tres años que permaneció abierta su sede original en Nueva York. Había algo de paradójico en que un sitio que vendía comida fuera iniciativa de las estilizadas mujeres mejor pagas del mundo. De todas formas, el prestigio de las súpermodelos podía encarnar en cualquier producto, aunque a veces fuera por poco tiempo.
En su carrera cinematográfica, Elle tuvo buena suerte. Su actuación en filmes como “Alice”, “Sirenas” y “If Lucy Fell”, hasta “Jane Eyre”, “Batman” y “The Edge” la habilitaron para ser considerada una actriz creíble y respetada. En televisión participó como invitada en varios capítulos de la serie “Friends” y en 2009 lo hizo en la serie de Ashton Kutcher “Beautiful Life”.
“Beautopia”, de 1998, fue una cinta emblemática del fenómeno de las súpermodelos, porque las reunió a casi todas y retrató el anhelo de miles de adolescentes de convertirse en celebridades a través del modelaje. Tal como sus ídolos Elle, Cindy, Claudia y Naomi, y en una nueva etapa, Kate Moss. Rodado como un documental (fue premiado con el Hugo de Plata en el Festival de Chicago), las top actuaban de sí mismas, al igual que los demás famosos del elenco, incluyendo a los diseñadores Valentino e Isaac Mizrahi.
La belleza es el fuerte de Elle, y el modelaje también. Por eso es muy requerida como presentadora de premios en ceremonias televisadas y en concursos de belleza. Condujo el certamen Miss Universo 2001 junto a Naomi Campbell y en 2008 asistió como invitada al reality televisivo “Americas Next Top Model” para promover su marca de ropa interior. En 2010 fue la anfitriona y productora ejecutiva de una serie del programa televisivo “Britain’s Next Top Model” y en 2012 dejó la conducción del reality norteamericano “Fashion Star”, de la emisora NBC, pero sigue siendo su productora ejecutiva.
A los 45 años la nombraron embajadora global para la marca de cosméticos Revlon, para la cual promocionó un maquillaje que desafía el paso del tiempo, lo mismo que parece suceder con ella, que luce igual que hace 30 años.
Elle es madre de dos varones, ahora adolescentes, que tuvo con el financista Arpad Flynn Busson, actual pareja de la actriz Uma Thurman. Tuvo sucesivas parejas famosas y en los últimos meses fue fotografiada junto a su nuevo amor, el banquero inglés Roger Jenkins.
