Publicado el 24 de dic de 2012 2:57 pm |

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Foto: AP

(Caracas, 24 de diciembre. Noticias24) - Llegó la Navidad. Papá Noe, arbolito, rojo, verde, blanco, jamón planchado, regalos, pernil, acaso pavo. Lo cierto es que la verdadera razón de júbilo que colma al planeta surgió en Belén, debajo de una estrella que anunciaba quizá uno de los acontecimientos más importantes de la historia.

Había nacido el hombre que encarnaría para siempre las esperanzas de los afligidos. Jesús de Nazaret. Nunca antes se habían juntado todos los elementos que auguraban las antiguas profecías sobre el nacimiento del hijo de Dios.

“Si la doctrina de ese Jesús era falsa, se dispersaría con el tiempo como la de muchos otros, mas si es de Dios, no la podréis destruir”

Él fue el primero que se levantó delante de una multitud y dijo: “Ama a tu enemigo“. El primer hombre que invitó a profesar el amor bajo promesa de vida eterna en un reino que no es de este mundo.

Un fariseo llamado Gamaliel fue quien advirtió que si la doctrina de ese Jesús era falsa, se dispersaría con el tiempo como la de muchos otros, “mas si es de Dios, no la podréis destruir”.

Más de dos mil años han pasado y el mundo se divide entre quienes creen y quienes no creen en Jesús, un hombre que solo predicó durante tres años de su vida en unos cuantos pueblos y cambió el rumbo de la historia, porque el poder de sus palabras jamás tuvo comparación.

Viendo la multitud, subió al monte; y sentándose, vinieron a él sus discípulos.
Y abriendo su boca les enseñaba, diciendo:
Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.
Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación.
Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad.
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.
Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.
Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.
Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.
Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia,porque de ellos es el reino de los cielos.
Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo.
Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros. (Mateo, del 5:1 al 5:12)

Entre las muchas maneras en que Jesús influyó con su obra en el derrotero de la especie humana, está la celebración de la Navidad. Hoy tiene múltiples manifestaciones que se distancian de significado original, pero la esencia queda, allá, en los recuerdos de la niñez del cristiano o en la abrumadora revelación del no creyente que se topa con su mensaje.

La fecha es una incertidumbre. Los exégetas han demostrado una y otra vez que no fue el 25 de diciembre, y que ese día es más bien un resultado de la inserción del cristianismo en una Roma que celebraba el nacimiento del Dios sol. Lo cierto es que, de cualquier modo, el nacimiento de Jesús es y debe ser motivo de celebración.

Néstor Luis González / Noticias24