Publicado el 23 de feb de 2013 10:53 am |

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Foto: Cortesìa El confidencial

(Caracas, 23 de febrero. Noticias24) – El portal web El confidencial publicò un anàlisis de la realidad que se vive actualmente en el ambiente laboral. Manuel, un abogado que trabaja en uno de los grandes bufetes españoles expresò que se ha creado una tendencia un tanto perniciosa, por la cual para entrar en grandes firmas tienes que tener un contacto importante y una presencia social destacada.

El siguiente reportaje expone como los servicios profesionales de gran prestigio han dejado a un lado la meritocracia, apostando nuevamente al elitismo e imponiendo más el tema del reconocimiento social y las líneas de acceso predefinidas sin importar el talento.

A continuación el extracto referido al tema de la discriminación del nivel social

Para Xavier Martínez-Celorrio, profesor de Sociología en la Universidad de Barcelona, los grandes despachos de abogados, consultorías, bancas, entre otras, han vuelto a apostar por el elitismo en lugar de promover un reclutamiento competitivo y abierto al talento global.

pues actualmente no importa el talento, sino el cierre dinástico de clase.

La educación, principal impedimento

Pedro trabaja en el departamento financiero de una gran consultoría. Para escalar en su empresa, asegura, hay que trabajar duro y tener talento: “Por lo general la meritocracia se respeta. Si no obtienes los resultados esperados, te echan, independientemente de quién seas“.

“La razón por la que esto sucede no es porque tengan una mayor red de contactos, sino porque son los que pueden pagar unos estudios elitistas en el extranjero”.

Ahora bien, para acceder a trabajar en las consultorías más prestigiosas has tenido que recibir una educación de élite a la que, tal como explica Pedro, pocos tienen acceso.

“En las tres grandes consultorías estratégicas, que ofrecen los salarios más elevados, y te dan un dinero de entrada sólo por fichar con ellos para que te compres trajes en sastrerías determinadas, el perfil mayoritario se corresponde con jóvenes de familias con dinero”.

La educación es la gran barrera que impide que las mentes privilegiadas de las clases menos adineradas accedan al nivel más alto de la escala profesional, algo que acaba con la meritocracia para instaurar lo que el profesor de Ciencias Sociales de la Universidad de Cardiff, Philip Brown, bautizó en los noventa como parentocracia.

La parentocracia es un sistema en que la educación que recibe un niño se corresponde con la riqueza y los deseos de sus padres, más que con sus habilidades y esfuerzo.

Según apunta Martínez-Celorrio, la parentocracia es la base de “una nueva regulación social que sustituye y diluye la meritocracia y la igualdad de oportunidades”.

En su opinión, esta sustitución comenzó en la década de los noventa, “de manos de las políticas neoliberales que remercantilizan la educación y fomentan los rankings de escuelas”.

El reino de los mejores

Ignacio Bao, presidente de Signium Internacional, según la revista Business Week, es uno de los 100 más influyentes del mundo, por lo que no es de extrañar que conozca al dedillo el mercado laboral de los servicios profesionales de élite.

En su opinión, para formar parte de la élite, no basta con tener un título de una u otra universidad. “El expediente académico”, cuenta Bao, “es la primera barrera de entrada.

“Los despachos de élite sólo reclutan a sus abogados de un número muy limitado de universidades y escuelas”, expresò

Bao es un absoluto convencido de la meritocracia. En su opinión, en los despachos ya no hay apellidos ni familias, solo vale la capacidad que tienes de generar valor al mismo.

Con informaciòn de El confidencial