Mueren dos estudiantes en Nicaragua tras ataque a universidad previo a instalación de diálogo

Foto: EFE

(Caracas, 16 de mayo. Noticias24) –Dos estudiantes murieron la madrugada de este miércoles tras un ataque contra la Universidad Politécnica de Nicaragua (Upoli),mientras se mantienen los bloqueos en varias ciudades del país, a pocas horas de que se instale un diálogo para buscar una salida a la crisis social que comenzó hace casi un mes contra el Gobierno.

Estudiantes atrincherados en la Upoli denunciaron que dos compañeros murieron esta madrugada en un ataque armado, en el que posiblemente se usaron armas con silenciador.

Esa universidad ha sido blanco de constantes ataques que los estudiantes atribuyen a la policía y a los grupos de choque oficialistas conocidos como turbas.

El Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) estimó hoy entre 54 y 58 los fallecidos desde que se iniciaron las protestas hace un mes contra el Gobierno del presidente Daniel Ortega, mientras otros organismos humanitarios cifran los muertos en 65.

El martes tras 24 horas de violencia en la ciudad de Jinotega, al norte de Managua, se reportó una nueva víctima mortal, identificada como Wilder Reyes, de 37 años, trabajador de la Alcaldía de Matagalpa (norte), según dijo a medios oficiales el alcalde de esa ciudad, Sadrach Zeledón.

La violencia ha derivado en enfrentamientos entre pobladores nicaragüenses, que piden la renuncia del presidente Ortega, y la Policía Nacional, apoyada por la Juventud Sandinista y fuerzas de choque oficialistas conocidas como “turbas”.

Para garantizar la seguridad de Ortega en el diálogo, que tendrá como escenario el Seminario Interdiocesano Nuestra Señora de Fátima, al oeste de Managua, la Policía Nacional estableció un perímetro de seguridad de entre 200 y 1.000 metros de extensión.

Asimismo, la policía dio permiso para que miembros del Frente Nacional de los Trabajadores (FNT), un sindicato aliado de Ortega que es dirigido por el presidente de la Asamblea Nacional, el sandinista Gustavo Porras, se manifieste a 200 metros de la mesa de diálogo, pero mantendrá a mayor distancia cualquier manifestación contra el presidente.

Los ciudadanos “autoconvocados” de Nicaragua se citaron para hacer un plantón cerca del perímetro de seguridad establecido por la policía, para mostrar respaldo a los participantes en el diálogo que no pertenecen al Gobierno.

Aunque en Managua la mayoría de los bloqueos en las calles fueron disueltos por la policía, al menos 45 ciudades de todos los departamentos de Nicaragua permanecen con sus vías principales obstruidas, tanto para protestar como para evitar ataques de policías y fuerzas no oficiales del Gobierno.

Tanto la empresa privada como la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN), que actúa como mediadora y testigo del diálogo, han insistido en que las protestas se realizan de forma pacífica, pero terminan en actos de violencia a causa de la represión del Gobierno, que se han extendido por más de 14 horas, como fue el caso de Masaya, o más de 24 horas, como ocurrió en Matagalpa.

En la mesa del diálogo nacional participarán el Gobierno, los estudiantes y representantes de la sociedad civil y del sector privado, entre otros, el Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), la Cámara de Comercio Americana (Amcham), y la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides), además de la CEN.

Algunos sectores, como los campesinos y la academia, han denunciado que fueron excluidos de la mesa.

“La policía tiene órdenes de no disparar a los manifestantes”

Por su parte el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega lamentó este miércoles las muertes registradas en las protestas contra su Gobierno, cifradas en al menos 58 por organizaciones humanitarias, y defendió la actuación de la policía que, dijo, “tiene órdenes de no disparar” a los manifestantes.

“La sangre no tiene diferencia de colores, en todos nosotros corre la misma sangre. A todos nosotros nos duele la muerte de nuestros seres queridos. Tenemos razón de indignarnos“, indicó Ortega, en la mesa de diálogo nacional instalada este miércoles en Managua como vía para superar la crisis.

Ortega, quien en ningún momento de su discurso ordenó el cese de la represión ni la condenó, defendió el papel de la Policía que, a su juicio, “ha sido víctima de esta campaña” y que “tiene órdenes de no disparar” contra los manifestantes.

El mandatario criticó la violencia de los manifestantes y afirmó que “cuando nosotros luchábamos contra la guerra somocista nunca promovimos el asalto de negocios”.

El presidente aseguró que “nadie está de acuerdo con la muerte de los jóvenes de diferentes tendencias políticas”, pero tildó de mentira que haya desaparecidos o prisioneros políticos.

“Situaciones como estas solo se resuelven en el marco de la ley y la justicia, y por esa razón hemos invitado a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para que acompañe ese esfuerzo y que reine la justicia en nuestro país, para que se investigue realmente cuántos desaparecidos hay, cuántos prisioneros políticos hay en Nicaragua, que nos pasen la lista, que no se utilice la mentira”, aseveró.

Ortega afirmó que “tiene que haber justicia para todos, para los estudiantes, policías, trabajadores, religiosos… justicia no es solo para unos, no es que solo para un lado vamos a ver los muertos, los muertos están de todos lados”.

Previo al comienzo de su declaración, la instalación del diálogo nacional fue interrumpida por los universitarios presentes en la mesa con gritos de “¡eran estudiantes, no eran delincuentes!“, en relación a los muertes causadas durante las protestas.

Nicaragua espera que el diálogo nacional ponga fin a una crisis causada por multitudinarias manifestaciones a favor y en contra del Gobierno de Ortega, que ha cobrado entre 58 y 65 muertes en 29 días.

Con información de EFE