EE UU y Turquía avanzan hacia un ruptura inevitable

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(Caracas, 09 de agosto. Noticias24).- Estados Unidos y Turquía no han logrado ningún acuerdo para tratar de rebajar las tensiones bilaterales en un encuentro en Washington, tras la imposición mutua de sanciones por la detención de un religioso estadounidense al que la Justicia turca acusa de “terrorismo”, informan este jueves los medios turcos.

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Una delegación turca se reunió ayer con responsables estadounidenses en Washington, pero ambas partes solo acordaron “continuar con las conversaciones”.

La tensión entre ambos países creció tras la imposición de sanciones por parte de Washington el primero de agosto a dos ministros turcos por el caso del pastor estadounidense Andrew Brunson, encarcelado en Turquía desde hace dos años bajo la acusación de vínculos terroristas que el religioso niega.

Turquía respondió a las sanciones con contramedidas similares contra altos cargos estadounidenses.

Según fuentes diplomáticas citadas por el rotativo turco Sözcü, altos cargos estadounidenses informaron a la delegación turca que liberar al pastor Brunson ya no era suficiente, y pidieron la excarcelación de otros doce ciudadanos estadounidenses que permanecen en cárceles turcas.

En la lista también figuraban otros dos ciudadanos de nacionalidad turca empleados en la embajada estadounidense en Ankara, cuya detención ya provocó la suspensión mutua de visados entre Turquía y Estados Unidos en octubre del año pasado.

“Según fuentes diplomáticas, lo que llevó las negociaciones a un punto muerto fue la demanda de Washington de una garantía por escrito sobre la liberación de ciudadanos estadounidenses”, aseguró el diario citando fuentes diplomáticas.

Aunque las relaciones bilaterales tienen varios frentes abiertos, entre otros el apoyo estadounidense a milicias kurdas en Siria que Ankara considera “terroristas”, ha sido la detención del pastor protestante estadounidense lo que desató sanciones mutuas entre dos aliados de la OTAN.

Turquía, por su parte, acusa a Washington de no querer extraditar al predicador islamista Fethullah Gülen, exiliado en EEUU, y al que achaca el fallido golpe de Estado de 2016.

La Justicia estadounidense asegura que Ankara no ha aportado pruebas suficientes que justifiquen su extradición.

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, ha llegado a insinuar la posibilidad de “intercambiar a un pastor por otro”, aunque posteriormente ha asegurado que Brunson no era “una moneda de cambio”.

Diversos medios estadounidenses también informan del fracaso de los contactos y algunos, como The Wall Street Journal, apuntan que EEUU podría imponer nuevas sanciones a Ankara.

Las sanciones de EEUU han acelerado la depreciación de la lira turca, que ha perdido más del 25 por ciento de su valor en lo que va de año, y ha aumentado la desconfianza de los inversores en el país euroasiático.

Por otro lado, la delegación turca pidió a Washington ciertos privilegios para que Ankara pueda seguir comerciando con petróleo y gas con Teherán sin verse afectada por las sanciones estadounidenses a la República Islámica.

Ayer el ministro de energía y recursos naturales turco, Fatih Dönmez, aseguró que Turquía continuará sus lazos comerciales con Irán pese a las advertencias de Washington de que las empresas turcas que comercien con Irán no podrán operar en Estados Unidos.

Con información de EFE