Publicado el 20 de feb de 2012 2:51 pm |

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Foto: AP Photo/Scott Dalton / Archivo

(Bogotá, 20 febrero – EFE).- En el décimo aniversario del fin del fallido proceso de paz entre el Gobierno de Colombia y las Farc, sus protagonistas revisaron las lecciones aprendidas y condicionaron un eventual diálogo a que la guerrilla muestre una voluntad clara de acabar con la violencia.

El presidente colombiano que gestionó el proceso durante más de tres años, Andrés Pastrana (1998-2002), admitió hoy el fracaso que supuso haber concedido a la guerrilla una llamada “zona de despeje” militar de casi 43.000 kilómetros cuadrados en el Caguán, región que abarcaba parte de los departamentos del Meta y del Caquetá.

Al momento de romper el proceso, Pastrana le reclamó a “Tirofijo” o “Manuel Marulanda”, alias de Pedro Antonio Marín, fundador de las FARC y fallecido en 2008, haber convertido el área neutral en “una guarida de secuestradores, en laboratorio de drogas ilícitas, en un depósito de armas, dinamita y vehículos robados”.

Pero Pastrana también insistió en que Colombia no debe dejar de buscar un acuerdo de paz que ponga fin a un conflicto armado de más de medio siglo.

“Hay que buscar ese acuerdo pero en este momento no se puede ni siquiera comenzar a hablar de paz”

Hay que buscar ese acuerdo pero en este momento no se puede ni siquiera comenzar a hablar de paz mientras no haya gestos claros, directos, de la guerrilla hacia el pueblo colombiano”, acotó el expresidente en una entrevista con Caracol Radio.

Este aniversario se registra unos días después de que el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, cerrara las puertas a un eventual acuerdo de paz como consecuencia de una escalada de atentados que el Gobierno atribuyó a las FARC a principios de mes y dejó una veintena de muertos en el suroeste del país.

Pastrana recordó que el 20 de febrero de 2002 rompió aquel proceso de paz, el más importante y largo transcurrido durante el casi medio siglo de conflicto en Colombia, al tener “evidencias claras y pruebas” de que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) estaban “utilizando mal la zona de distensión”.

Puede ser que nos hubiéramos al final demorado un poco pero, ¿qué pasó?, Quien no me dejaba romper en ese momento fue la comunidad internacional”, justificó Pastrana, a quien le cayeron las críticas de todos los sectores por haber tardado en actuar.

La gota que rebosó el vaso fue el secuestro del entonces congresista Eduardo Gechem, tomado cautivo luego de que las FARC desviaran un avión comercial y lo hicieron aterrizar en una carretera del Huila (sur), el 20 de febrero de 2002, hace hoy diez años.

Gechem dijo hoy a través de la página web Transmisión Nacional de Noticias (TNN) que su secuestro derivó de un error: “Las FARC no facilitaron avances en el proceso. Por eso vino el desgaste del proceso. Vino la pérdida de confianza, del respaldo de las mayorías colombianas y de la comunidad internacional”.

“Las Farc deben dar muestra de seriedad liberando a todos los secuestrados”

Y en el actual contexto, opinó que “las FARC deben dar muestra de seriedad liberando a todos los secuestrados“.

Pero las Farc no son la única guerrilla con la que habría que negociar en Colombia, pues a su trayectoria en más de cincuenta años de conflicto se suma el Ejército de Liberación Nacional (ELN), que ayer propuso al Gobierno “una tregua bilateral, en el marco de una mesa de diálogo”.

Pastrana consideró que sería factible llegar a un acuerdo con el ELN, que en algunas regiones opera en colaboración con las Farc, mientras que el vicepresidente colombiano, Angelino Garzón, le pidió a ambas guerrillas que dejen “las palabras de paz y pasen a los hechos de paz”.

Lo más importante es que tomen la decisión de abandonar el camino de la violencia, si lo hacen el Gobierno tendrá toda la voluntad de encontrar caminos de paz y reconciliación, lo que el Gobierno no va a hacer es volver a repetir experiencia pasadas, eso no lo aceptaría el pueblo de Colombia”, zanjó Garzón.