Publicado el 21 de feb de 2012 7:44 am |

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Foto: AP Images

(BOGOTÁ, 21 febrero 2012 AFP) - Hace diez años, el secuestro de Ingrid Betancourt colocó sobre la escena internacional el drama de los rehenes en Colombia y marcó un hito en la historia de este país enfrentado a la guerrilla más antigua de América Latina.

El 23 de febrero de 2002, la campaña presidencial de aquella fogosa candidata quedó dramáticamente interrumpida con su secuestro por parte de las comunistas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc), cuando se movilizaba en la región de Florencia (600 km al sur de Bogotá).

La guerrilla, que sufría una importante ofensiva militar tras el fracaso de una negociación de paz al cabo de casi tres años, tenía entonces un millar de rehenes. Pero fue la suerte de esta ex senadora, conocida por su lucha contra la corrupción, la que desató una conmoción mundial sin precedentes.

“Nunca un secuestro en el país había tenido tal repercusión internacional”, subrayó a la AFP Camilo González, presidente del Instituto para el Desarrollo y la Paz (Indepaz), especializado en el conflicto colombiano.

Incluso la guerrilla se entusiasmó con ese impacto no calculado

“Hubo una movilización increíble y la participación de varios mandatarios, lo que no ocurrió con los secuestros masivos en los años 80″, recordó este ex ministro de Salud.

Pocos meses después del plagio de Betancourt, ex esposa de un diplomático francés del cual obtuvo la nacionalidad, la Unión Europea incluyó a las Farc en su lista de organizaciones terroristas. Al año siguiente, Francia envió en vano un avión para rescatarla en el Amazonas, acción que intentó de nuevo sin éxito en 2008.

Incluso la guerrilla se entusiasmó con ese impacto no calculado. “De Ingrid Betancourt no se sabía que tenía nacionalidad francesa, se vino a saber que tenía nacionalidad francesa ahora, después de estar retenida”, aseguró en 2004 el excomandante guerrillero Raúl Reyes en un mensaje público.

“Lo que pasa es que después de su captura, pues salen movilizaciones importantes (…) nos parecen muy buenas, porque eso puede contribuir a un acuerdo”, añadía entonces Reyes, que promovía un canje de guerrilleros presos por rehenes de las Farc.