Publicado el 24 de feb de 2012 11:03 am |

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Foto: AP Photo/Isaac Brekken/ Archivo

(Madrid, 24 febrero. AFP) – Iñaki Urdangarin, estampa de atleta, sonrisa discreta, guapo, marido de la hija menor del rey de España, imputado en un caso de corrupción, pasó de ser el yerno ideal al “patito feo” de la familia real y su presencia vetada en las ceremonias oficiales.

El primer escándalo que afecta tan públicamente al entorno del rey Juan Carlos entró en el palacio de la mano de este excampeón de balonmano, rubio y de ojos claros, de 1,95 de estatura.

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Dos veces medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Atlanta y de Sídney, Iñaki Urdangarin, de 44 años, conquistó a la infanta Cristina a finales de los años noventa y, con ella, a una gran parte de la opinión pública española.

“El chico perfecto”, tituló un perfil publicado por el diario de centro izquierda El País en 1997, poco antes de que pidiese su mano.

“El chico perfecto”, tituló un perfil publicado por el diario de centro izquierda El País en 1997, poco antes de que pidiese su mano.

“Sus amigos y compañeros de equipo se deshacen en elogios cuando hablan de él. Si al menos la mitad de lo que dicen es cierto, doña Cristina ha escogido bien”, se pudo leer entonces.

Su suegra, la reina Sofia, parece haber caído también bajo su encanto.

“Iñaki es bueno, bueno, bueno, buenísimo; un hombre atento, cortés, bien educado, y por otra parte muy animado, muy alegre, dinámico”, le confió en 2008 a Pilar Urbano, según relata esta periodista especialista en la familia real.

Añade que “es la imagen que hemos tenido todos los españoles, la de un muchacho olímpico, alerta, limpio, diáfano, guapo, joven, muy enamorado de la infanta Cristina y muy buen padre de sus hijos”.

Casados en 1997, la pareja tuvo cuatro hijos rubios y de ojos claros que enseguida cayeron en gracia a la prensa del corazón.

Para Iñaki Urdangarin no son ajenas las grandes familias: penúltimo de siete hermanos y hermanas, nació el 15 de enero de 1968 en el País Vasco, hijo de un notario y de una madre belga.

Pero fue en Barcelona donde pasó su infancia y donde se instaló con la infanta, después de su matrimonio.

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Tras los Olímpicos de Atlanta, Urdangarin dejó su vestimenta deportiva en el 2000. Pareja de corte moderno, los dos esposos trabajan.

En 2004, compraron una vivienda que costó entre seis y siete millones de euros, segun la prensa. El precio impacta en España, pero el principio de escándalo enseguida se olvidó: el aura que envuelve la imagen del rey Juan Carlos se extendió a sus hijos, respetados por la prensa.

El costo de algunos de los congresos fue puesto de manifiesto por la oposición socialista del gobierno regional de Baleares y los diarios empezaron a investigar.

Fue también en 2004 que Iñaki Urdangarin asumió la presidencia del Instituto Noos, una sociedad de mecenazgo hoy blanco de una investigación de corrupción por la cual deberá asistir a prestar declaración el sábado ante el juez.

Valiéndose de su prestigioso pasado deportivo, organizó entonces congresos sobre deporte y turismo, especialmente en Baleares y en Valencia.

El costo de algunos de los congresos fue puesto de manifiesto por la oposición socialista del gobierno regional de Baleares y los diarios empezaron a investigar.

Alertada, la Casa del Rey se inquietó y el rey ordenó a su yerno abandonar la presidencia de Noos en 2006.

Poco después, Telefónica lo contrató como consejero y luego se trasladó a Washington en 2009.

Es allí, en su cuartel general de la capital norteamericana, donde la infanta y su marido trataron de aislarse los últimos meses de la tormenta mediática y judicial inédita que agita a la monarquía española.

Para intentar mitigar el escándalo, la Casa Real prohibió en diciembre al ex yerno ideal participar en ceremonias oficiales.

A medida que la polémica avanza,las fotos amables de la familia unida, publicadas en las revistas de papel satinado son reemplazadas por fotografías robadas por algunos paparazzi.

Es en uno de esos momentos robados que el pasado deportivo de Iñaki Urdangarin volvió a aparecer: para evitar a una periodista que lo seguía por Washington, el excampeón olímpico huyó, filmado por las cámaras, en una carrera endiablada.