Publicado el 19 de may de 2012 8:21 am |
(Washington, 19 may dpa) – Cuando el año pasado el presidente Barack Obama declaró a Estados Unidos como nación pacífica y anunció el estacionamiento de tropas en Australia, los europeos comenzaron a preocuparse por el futuro de la alianza atlántica. Pero Washington ha intentado llamar a la calma durante los preparativos para la cumbre de la OTAN del domingo y el lunes en Chicago.
“Con la mayor parte de los poderes nucleares y casi la mitad de la humanidad, Asia determinará si el próximo siglo está definido por el conflicto o la cooperación, el sufrimiento inútil o el progreso”, dijo Obama ante el Parlamento australiano.
“Como nación pacífica, Estados Unidos jugará un papel importante y a largo plazo en la conformación de esa región y su futuro, defendiendo principios esenciales y en profunda cooperación con nuestros aliados y amigos”, agregó el mandatario norteamericano en un guiño a los líderes europeos.
Aún así, la anunciada retirada de más tropas estadounidenses de Europa y las declaraciones del entonces Secretario de Defensa estadounidense Robert Gates sobre un posible “futuro oscuro o incluso funesto” para la OTAN, se sumaron a las preocupaciones sobre la alianza.
Sin embargo, durante los preparativos para la cumbre, Estados Unidos se ha encargado de remarcar que Europa es el mejor aliado de Washington.
“Aunque estamos trabajando intensamente para llevar nuestra política exterior a la región de Asia-Pacífico e incrementar nuestros mercados en esa (…) parte del mundo (…), seguimos viendo a Europa como a una piedra angular de nuestro compromiso”, apuntaba el mes pasado el viceasesor de Seguridad Nacional, Ben Rhodes, en declaraciones a un think tank.
También se ha puntualizado que Estados Unidos no tiene por qué verse obligado a elegir entre Europa y Asia. Más bien, Europa debería también reorientar sus objetivos junto a su aliado estadounidense, opinan algunos.
Para el secretario general de la OTAN, el viraje refleja la realidad. “No sólo la economía se ha globalizado, también la seguridad lo ha hecho”, apuntó Anders Fogh Rasmussen durante un discurso a principios de año. “Y a Europa le interesa que Estados Unidos, con quienes compartimos nuestros valores fundamentales, contribuya a mantener la paz global y la estabilidad comprometiéndose con la región de Asia Pacífico”, agregó.
Y es que para Rasmussen, los “profundos cambios estratégicos” de Asia son “tan relevantes para Europa como para Estados Unidos, por eso Europa también debe cumplir su parte para reequilibrar la alianza atlántica”.
Pero esa tarea podría resultar complicada teniendo en cuenta los menguantes presupuestos de Defensa y las dificultades económicas por las que atrviesa Europa. Y mientras, Washington no deja de expresar su preocupación sobre el exceso de dependencia de la OTAN en las capacidades militares de Estados Unidos.
En esa línea, Estados Unidos dejó el año pasado que sus aliados de la OTAN encabezasen la intervención en Libia. Y la reducción de los presupuestos de Defensa en toda la alianza supondría la necesidad de compartir los recursos más ampliamente en el futuro.
“El tiempo en que Estados Unidos jugaba siempre el papel principal en todos los sentidos ha pasado”, remarcó Barry Pavel, miembro del Programa de Seguridad Internacional del Consejo Atlántico en Washington.
Estados Unidos siempre estará ahí cuando haya amenazas serias para la alianza, aclaró Pavel, pero las cuestiones presupuestarias y la mayor atención a Asia ha subrayado claramente la necesidad de que los aliados europeos hagan una mayor contribución. Además, subraya Pavel, se ha “exagerado un poco” desde afuera el giro de Estados Unidos hacia Asia.
“¿A quién llamamos siempre que pasa algo importante en el mundo?”, se pregunta. “A los Europeos”.
El profesor de la Universidad de Georgetown Charles Kupchan cree que el giro hacia a Asia está “justificado” y es “inevitable”. Pero también considera que después de dos décadas de alianza atlánitica, no existe ninguna alternativa a los socios europeos, los mejores en los que se puede confiar para abordar los problemas globales.
“Mi opinión es que esto no va a cambiar pronto”, apuntó en una reciente comparecencia ante el Consejo de Relaciones Exteriores. “No hay otras opciones. Y aunque hay países emergentes, creo que todavía contamos con nuestros aliados europeos y podemos confiar en ellos más que en otros”.
Aún así, Europa no puede confiar simplemente en que Estados Unidos cargue con el lastre militar en el futuro. Un estudio publicado por el Consejo Atlántico antes de la cumbre subraya que Estados Unidos debe seguir al frente de la alianza y mantener a esta en el centro de su política exterior. Pero también destaca que Alemania, Reino Unido y Francia deben ampliar su peso y que a países como Turquía debe dárseles la oportunidad de adoptar papeles relevantes.
Sin embargo, con la mayor parte de los países europeos, ahogados por sus propias deudas y las de sus vecinos, hay pocas posibilidades de que los fondos destinados a Defensa aumenten próximamente.
“Es imposible pensar, hablar e imaginar un futuro de la OTAN en el que (sus miembros) no lleven a cabo la ardua tarea de poner orden en sus casas, porque al final (…) la OTAN será tan fuerte como lo sean los países (que la integran)”, apunta el profesor Kupchan. Así que, concluye, “tenemos mucho trabajo por hacer”.
